El 92% del sueldo de los jóvenes se va en el alquiler
Siete de cada diez con trabajo tiene que seguir viviendo con sus padres

Imagen de un cartel sobre un piso en alquiler. EFE/ Xoán Rey
Precios de los alquileres disparados y salarios con los que es prácticamente imposible adaptarse a la subida del coste de vida en el actual ciclo inflacionista. El grave problema para acceder a una vivienda se está cebando especialmente con los más jóvenes, incapaces de abandonar el hogar familiar para empezar una vida en solitario. Incluso si trabajan. Así se desprende de un informe del Consejo de la Juventud de España en el que se advierte de que siete de cada diez personas de entre 16 y 29 años con trabajo y sueldo viven aún en casa de sus padres. Es cierto que la tasa de emancipación ha subido un punto en el último año hasta el 17% actual, el mejor dato desde el primer semestre de 2020, gracias a la mejora del empleo y al aumento del salario.
Sin embargo, la cifra sigue lejos del 18,7% alcanzado antes de la pandemia. Y la brecha se amplía todavía más si se mide desde el pico de más del 26% que se superó antes del estallido de la burbuja inmobiliaria. Desde aquel 2007, las cosas han cambiado mucho para este colectivo. «A pesar de la mejora en los datos de emancipación, lo hacemos en peores condiciones», explican desde el Consejo de la Juventud. «Nos tenemos que ir lejos de casa, obligadas por la falta de empleo digno en los lugares donde la vivienda es más asequible y por la falta de vivienda de calidad en los lugares donde se encuentra el empleo», añaden.
Esfuerzo financiero
El problema es que el esfuerzo para abandonar el hogar familiar se ha convertido en algo prácticamente sobrehumano para compensar con los salarios el coste de alquilar un piso. Según datos del Consejo, el coste ronda los 968 euros al mes, 88 euros más que un año antes. Los datos apuntan así a que cada joven debe destinar el 92,1% de su sueldo al pago de la casa, poniendo fin a la regla no escrita de que el coste de la vivienda no debe superar un tercio de los ingresos mensuales de una persona.
No solo se trata de la casa
Los suministros también se encarecieron un 17,3% en el último año. Así que ni siquiera alquilando una habitación en lugar de una vivienda entera las personas jóvenes se libran de dedicar el 30% de su salario a vivir de forma independiente. En concreto, el precio mediano por alquilar una habitación es de 380 euros al mes, el 36,2% del salario neto mensual de una persona joven. Un porcentaje que sube hasta el 40% en algunas capitales de provincia, como Málaga, Sevilla, Barcelona, Valencia, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria o Palma de Mallorca.
‘Ninis’
El estudio también señala que los conocidos como ninis (jóvenes que ni estudian ni trabajan ni tienen capacidad para hacerlo) «tan solo» representan el 2,1% de la juventud inactiva en España (un total de 70.831 personas). Mientras, destaca los jóvenes que estudian y trabajan a la vez, cuyo porcentaje subió del 32,9% en el segundo semestre de 2022 al 34,1% a finales de 2023, siendo más alto entre las mujeres (lo hacían casi cuatro de cada diez) que entre los hombres (tres de cada diez).
Factor de riesgo
El Consejo de la Juventud advierte de que, a pesar de estas mejoras, hay distintos factores que podrían propiciar una bajada en la tasa de emancipación en el corto y medio plazo.
El primero de estos factores es el incremento en la edad media de emancipación, que se situó en 2023 en los 30,4 años frente a los 26,3 años de media en Europa. Además, la tasa de emancipación en España era 14,9 puntos más baja que la europea.
El informe revela que, a pesar de que la tasa de emancipación subió en el conjunto del Estado, hubo un total de cinco comunidades autónomas (Baleares, Extremadura, Región de Murcia, Navarra y La Rioja) en las que hay un menor porcentaje de personas jóvenes emancipadas que un año antes. Se observan «grandes diferencias» entre las distintas autonomías, por ejemplo, entre Cataluña, con un 20,6% de jóvenes emancipados y Extremadura (13,6%).
La investigación también hace hincapié en la tasa de riesgo de pobreza y advierte de que 2023 cerró con un 31,2% de la juventud en riesgo de pobreza y exclusión social, un punto más que en 2022, siendo el segundo colectivo con mayor riesgo de pobreza, superado solo por la infancia.
«Con estos datos, queremos reivindicar un cambio para que la situación no sea tan precaria. Hemos sido una generación que hemos llegado tarde. A los sueldos dignos, a emanciparnos jóvenes, a alquilar sin tener que endeudarnos, a pensar en tener un piso en propiedad —solo es posible acceder a una hipoteca si se ahorrase 4,4 años sin gastar ni un solo euro en nada—. Queremos saber cuando se aprobará el Estatuto del Becario, el bono de alquiler que por parte de las comunidades autónomas aún no se ha puesto en marcha».