ENTREVISTA
Hümeyra Tüfekçi: «Turquía se ha convertido en un almacén de refugiados»
La profesora de la Universidad de Capadocia compartió en León una lección académica sobre el problema de los refugiados en su país

Hümeyra Tüfekçi durante su estancia en León. FERNANDO OTERO
Hümeyra Tüfekçi Parlak, profesora de la Universidad de Capadocia en Turquía, habla de la situación de los refugiados en su país después de visitar León invitada por el Grupo de Investigación Consolidado de la ULE Indetehi-Hismecon del Departamento de Historia Contemporánea.
—La acogida de personas que huyen de guerras como ocurrió en Siria, salpicó a Europa. ¿Qué particularidad tiene este fenómeno en Turquía?
—Hay muchas similitudes. Diferentes partes de Europa están luchando con problemas de refugiados procedentes tanto de Oriente Medio como de África. Lamentablemente, ésta es una de las mayores crisis del mundo actual y no podemos resolverla utilizando la fuerza para impedir el paso de los refugiados. Los problemas son más profundos. Turquía tiene la pecualiaridad de que los refugiados la ven como una puerta de entrada a Europa y se convierte a la vez en un depósito de refugiados y en un filtro para Europa.
—¿Cómo ha gestionado el Gobierno la llegada de más de seis millones de personas desde 2011?
—Es un proceso muy doloroso. El AKP, en el poder desde que comenzó el problema, ha seguido una política proteccionista. Desde el momento en que comenzaron los primeros conflictos en Siria, los refugiados empezaron a llegar a Turquía y el AKP no se centró mucho en las dimensiones económicas y legales de la crisis, sino que se dirigió a los sirios con conceptos religiosos como «ensar-ı muhacir» (nuestros hermanos). Se destacó que los recién llegados eran invitados y que esto era temporal. El gobierno tampoco esperaba que la guerra durara tanto. Pensaba que Assad y su régimen perderían su influencia en poco tiempo. Pero el proceso que se esperaba que fuera temporal comenzó gradualmente a volverse permanente.
—¿Qué impacto ha tenido en el país?
—Las investigaciones muestran que casi el 70% del pueblo turco quiere que los refugiados sean devueltos. Existe la preocupación de que perturben el orden social y arrebaten los empleos y los hogares de los turcos. La gente dice que los «sirios» viven más cómodamente que nosotros con nuestros impuestos. Menciono específicamente a los sirios entre comillas porque para la sociedad, refugiado y sirio han pasado a significar lo mismo. Independientemente de si son afganos, iraquíes o iraníes, cuando la gente piensa en refugiados, le viene a la mente los sirios. El mayor impacto es el aumento de la violencia y los problemas de integración derivados de la insatisfacción social. Otro problema, que surgirá en el futuro, es la disminución de la tasa de fertilidad de los turcos mientras los refugiados dan a luz a muchos bebés, y cómo esto afectará a los problemas de población y de identidad. Finalmente, los debates sobre la sharia y el antisecularismo preocupan a los sectores ataturkistas y seculares de la sociedad, e incluso a algunos de los conservadores, y el miedo creado por la relación de los refugiados con la religión.
—¿Cómo viven los refugiados en Turquía?
—Desafortunadamente, la mayoría no tienen condiciones adecuadas para la vida humana. Muchos viven en edificios vacíos, en ruinas o en malas condiciones. Se ha formado una cultura de guetización en aquellos que ya tienen buenas condiciones y hay barrios sirios. A los refugiados de Siria no se les permite trabajar legalmente. Esto conduce a un mal sistema, como trabajo ilegal, salarios bajos, mano de obra sin seguro y explotación financiera y laboral por parte de los empleadores. Al trabajar todos los miembros de la familia, incluidos los niños, la mayoría no pueden acceder a la educación.
—¿Qué necesidades tienen actualmente?
«Desafortunadamente, la mayoría de los refugiados fuera de los campos no tienen condiciones adecuadas para la vida humana»
—Las leyessobre refugiados y el derecho internacional deben regularse según un sistema que respete los derechos humanos y no se quede en palabras. Deben ser transparentes, comprensibles y auditables. La mayor solución al problema es, sin duda, no detener el paso de refugiados por la fuerza. Es importante que la Unión Europea y Turquía aborden la cuestión juntos, independientemente de las políticas y los conflictos de intereses de Estados Unidos y Rusia. Se deben mejorar las condiciones de vida de los refugiados actuales, prevenir las violaciones de derechos humanos y educar a la sociedad contra el discurso y el comportamiento racistas. Se debe garantizar suintegración y reducir en consecuencia los índices de criminalidad. Esto sólo puede suceder en unidad. La cuestión más importante es que la Unión Europea y Turquía utilicen su discurso de manera más constructiva e imparcial ante las guerras en Medio Oriente. Se debe establecer una unidad política del lenguaje que no ignore las violaciones de derechos humanos y deje de lado los discursos racistas. Porque hoy, el enfoque genocida de Israel hacia el pueblo palestino y la extensión de este conflicto a Siria, Líbano e Irán causarán nuevas crisis de refugiados y olas de migración mucho mayores. ¿Quién puede garantizar que no surgirá uno nuevo?
—La UE pagó a Turquía para que se retuviera al mayor número de personas en Turquía. ¿Ha sido una medida acertada?
—Es una salida temporal del problema. Las elecciones locales nos mostraron la posibilidad de que el actual gobierno no llegue al poder en las elecciones generales. La sociedad no está satisfecha con las políticas de inmigración del AKP. Por tanto, las expectativas de los nuevos gobiernos irán en esta dirección. Hoy en día existe un lenguaje político anti-refugiados en el principal partido de oposición. Después de muchos años, el CHP logró su mayor éxito en las elecciones locales. El dinero se acaba, los gobiernos cambian y podemos salvar el día. Pero Europa tendrá que volver a afrontar este problema. Por eso decimos que Turquía se ha convertido en un almacén de refugiados y no puede soportar esta carga. Las generaciones jóvenes brillantes miran con preocupación el futuro de su país y han perdido la esperanza de una Turquía habitable. No quieren quedarse en el país.
—¿Se focaliza en problema en ciudades concretas?
—Los mayores problemas se dan en las grandes ciudades de Turquía como Estambul, Ankara, Izmir, Konya y Bursa.
—¿Qué significó para usted compartir el problema en León?
«Es importante que la Unión Europea y Turquía aborden la cuestión juntos, al margen de los conflictos de Estados Unidos y Rusia»
—No esperaba que la gente sintiera tanta curiosidad por la crisis de refugiados y por Turquía. Especialmente el interés de los estudiantes muestra cuán sensibles son los jóvenes europeos a los problemas del mundo y a lo que sucede en Medio Oriente. es muy valioso poder explicarnos a nosotros mismos y explicar lo que pasa en Turquía. A veces, el lenguaje político y los gobiernos pueden ignorar deliberadamente lo que uno quiere hacer, lo que por supuesto es una maniobra política. La política occidental hace esto deliberadamente con las sociedades islámicas de vez en cuando. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de la sociedad. Si te explicas bien, la gente aceptará tus problemas. Las historias humanas son similares entre sí sin importar el idioma, el color o la religión. Podemos sentir empatía de inmediato. Si esta conciencia y transformación comienza en la sociedad, con el tiempo eliminará el lenguaje político discriminatorio.