La casa de Santiago Alfageme

C/ Ordoño II, número 19.
El 10 de julio de 1895, un joven Juan Crisóstomo Torbado firmó el “Proyecto de fachada para la Casa, que D. Santiago Alfageme (reputado industrial harinero) deseaba construir en la calle de Ordoño II”. Ideó el inmueble adosado a una medianera conjugando su alineación urbana con cierto carácter exento. Un paso de carruajes a la izquierda permitía el acceso al patio posterior pretendidamente ajardinado, pero realmente dedicado a la fabricación de harinas. Levantó la Casa con muros de carga de “ladrillo ordinario” en seis crujías paralelas a la calle. Sin sótano. La planta baja comercial con el portal en el eje y su escalera para subir a dos plantas con 4 pisos distribuidos por los tradicionales pasillos entre la calle, un patio interior y otro posterior al sur con apacibles galerías arqueadas. Y bajo cubierta, 3 pequeñas viviendas abuhardilladas... En 1949, su hijo Juan Torbado Franco elevó, para Doña Delfina Alfageme, dos niveles a la Casa: el tercero con 2 viviendas y el cuarto con otras 4 para acomodar a los inquilinos de las buhardillas.
Prescindió de una tira de azulejos, jugó con las impostas, trasladó el alero existente e imitó la formación de huecos tratando de preservar la “unidad de estilo” impuesta al edificio por su padre… El gran Juan Crisóstomo había ideado las fachadas de “ladrillo fino”, simétricas y tripartitas. Hacia Ordoño, basamento con sencilla portada flanqueada por los huecos comerciales, entre machones y arcos planos de ladrillo sobre zócalos y salmeres pétreos. En el orden principal un cuerpo axial levemente destacado entre balcones jerarquizados con exquisitas barandillas de fundición (abajo voladas y arriba a paño), alternando vanos de medio punto con otros agudos de arranques y claves dibujadas.
A los lados, sugeridas “torres palaciegas” con miradores aislados de magnífica forja entre finas pilastras almohadilladas. Y todo pautado por impostas arpadas, dentelladas y triscadas bajo una banda de azulejos y el espléndido alero de madera que cerraba la composición… Torbado y una de sus primeras obras documentadas en León… Un brillante ejercicio eclecticista de arquitectura doméstica decimonónica, que combina elementos formales neomudéjares o populares de ladrillo con otros clasicistas, en refinados detalles de impecables acabados para realzar, todavía hoy, su presencia en la ciudad y dotar al edificio de verdadero atractivo estético.

C/ Ordoño II, número 19.