CIENCIA
España desbanca a Alemania como líder en ensayos clínicos
Un modelo de éxito por la calidad de sus hospitales, la implicación de la atención primaria y la colaboración público-privada

Aumentan los ensayos clínicos en España por encima de países líderes en investigación. Efe
España se ha convertido en la potencia continental de los ensayos clínicos, los estudios e investigaciones con participación de pacientes que permiten valorar la eficacia y la seguridad de un nuevo medicamento o procedimiento diagnóstico o terapéutico, habitualmente el último paso para que se autorice su uso con los enfermos que lo precisan. Los centros de investigación, laboratorios, hospitales y ambulatorios españoles iniciaron el año pasado 485 nuevos ensayos clínicos, desbancando del primer puesto de la Unión Europea a la todopoderosa Alemania, que en 2023 comenzó 417 estudios, un 14% menos que el sector sanitario de nuestro país. El salto español en este ranking es muy llamativo, pues hace solo un lustro ocupaba la tercera plaza del continente, pero muy alejada de las capacidades de investigación clínica de alemanes y británicos, que le sacaban una gran distancia, según el estudio elaborado por Iqvia, la consultora de referencia en este sector, para la federación europea de industrias farmacéuticas.
Los datos demuestran que España se ha convertido en un modelo de éxito en este tipo de ensayos al que deberían emular muchos de sus socios continentales, donde la investigación aplicada clínica está en un claro retroceso.
España ha logrado construir un ecosistema de ensayos clínicos atractivo para los inversores, que han contribuido a su despegue con un aumento medio anual de las aportaciones cercano al 6% en la última década, lo que permitió pasar de una financiación de proyectos por valor de 479 millones en 2012 a los 834 millones de 2022, el último año computado. Detrás de este modelo de éxito estarían la rápida traslación a la legislación española de la regulación europea para estos ensayos, de la que fue pionera en 2016, la importante colaboración entre la industria farmacéutica privada y las instituciones públicas y la alta capacidad y calidad del sistema de salud español, con centros de investigación y hospitales de gran nivel profesional y con buenas infraestructuras.
A estos factores básicos habría que añadir la creciente implicación en los ensayos de los profesionales y centros de atención primaria, el hecho de cada vez se hagan más trabajos descentralizados y en red y la apuesta por la agilización y reducción de los procesos de gestión y burocráticos. Todo junto, resumen, permite una red de investigación clínica «proactiva, coordinada y transversal». El informe desvela que la UE y otros miembros de su espacio económico como Gran Bretaña se están quedando atrás en la investigación clínica aplicada de manera alarmante, en una carrera científica en la que EE UU, China y otras potencias emergentes les superan.