Diario de León

ENTREVISTA

Antonio Turiel: «La burbuja de la biomasa va a pelar los bosques de León"

El físico leonés abarrotó el salón de actos de la Fundación Sierra Pambley en la presentación de su libro 'El futuro de Europa. Cómo decrecer para una reindustrialización urgente'

Antonio Turiel, a la derecha, con Toño Liébana y la sala abarrotada. fernando otero

Antonio Turiel, a la derecha, con Toño Liébana y la sala abarrotada. fernando otero

Ana Gaitero
León

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Antonio Turiel Martínez (León. 1970) arrasó una vez más en su cita de enero en la Fundación Sierra Pambley, esta vez con un nuevo libro bajo el brazo. «El futuro de Europa. Cómo decrecer para una reindustrialización urgente». Físico y matemático y doctor en Física Teórica por la Universidad Autónoma de Madrid, es investigador del CSIC en Barcelona, especialista en cambio climático y oceonagrafía. Como cada vez más viajeros, ha tenido que viajar desde Barcelona por Madrid hasta León. Su éxito como divulgador científico también le ha costado el acoso de algunos sectores negacionistas e incluso de sectores llamados progresistas. Ahora es consultado a puerta cerrada por muchas empresas que buscan soluciones "para sobrevivir no para crecer".

—¿Que tenga que pasar la comunicación de León con Barcelona por Madrid es sostenible y justo?

—Es una aberración. El problema es que hay más trenes y es mucho más rápido, pero más caro y energéticamente más costoso porque es Ave. El tren convencional tiene un coste energético mucho más pequeño. En España hay un exceso de favorecimiento a las redes de alta velocidad y un descuido de las convencionales. El caso más sangrante es el tren de la Vía de la Plata. Es una vergüenza y recuperarla es una prioridad. Hay que fomentar el ferrocarril, electrificado, obviamente, porque es el medio de transporte terrestre más eficiente que hay. En España tenemos una red infrautilizada y en algunos casos abandonada. El Ave es el avión del tren.

—Su nuevo libro, es un salto desde el diagnóstico del «apocalipsis» a lo que se puede hacer para evitarlo. ¿Qué propone?

—La primera parte del libro es diagnóstico ambiental y de recursos, porque la cosa realmente no ha ido a mejor, sino a peor. Hago un diagnóstico de por qué el modelo de renovables que se propone no funciona y hacia dónde va la siguiente burbuja, que, por cierto, afecta muy gravemente a León.

—¿Cuál es esta nueva burbuja?

—Es la de la biomasa. La burbuja renovable ya está reventando: están quebrando empresas del sector fotovoltaico y los fabricantes europeos de aerogeneradores están fatal. La siguiente burbuja es muy peligrosa para provincias como León porque va a pelar todos sus bosques. Ya se habla en prensa de lo bueno que es el chopo y de que es el nuevo petróleo.

—¿Es una quimera?

—Yo hice un cálculo con el tema de los biocombustibles. Si destinásemos la totalidad de los cultivos de cereal y de plantas oleaginosas, desde colza hasta la oliva, sin que nos quedara nada para comer, produciríamos el 15% del consumo mundial de petróleo, y el petróleo solo es la tercera parte del consumo total. Hay una frase muy buena de Honoré de Balzac que dice que los bosques preceden a las civilizaciones y los desiertos las suceden. El creciente fértil donde están ahora Irán e Iraq era la zona más fértil del mundo y ahora es un desierto. La biomasa tiene su uso (biocombustibles, biogas, plásticos...), pero en una escala mucho más pequeño del consumo (energético) actual.

—¿No hay más remedio que decrecer?

—Los combustibles fósiles nos han convertido en niños malcriados. Nos han hecho creer que somos capaces de mantener un nivel de consumo desaforado sin consecuencias. La disminución de la disponibilidad de estos combustibles y los problemas ambientales nos está llevando a una situación en la que tendremos que vivir, por narices, de una forma más moderada. Mi trabajo de investigación es la cuestión ambiental y el mar, que es el regulador principal del clima del planeta, nos está dando muchos sustos.

—Las danas...

—El mar estaba absorbiendo el 90% del calor asociado al cambio climático y parece que se ha saturado. Cada vez hay más eventos extremos y eventos extremos importantes como ocurrió en el Mediterráneo en septiembre de 2023. La tempestad Daniel destruyó una buena parte de Grecia y luego asoló Libia. Se habla de más de 10.000 muertes. Fue catastrófrico y era inevitable que nos acabara pasando a nosotros. En septiembre de este año escribí en mi blog y dije que era cuestión de tiempo que llegara una dana y causara estragos en una ciudad de España. El Mediterráneo está ahora mismo a una temperatura de 2ºC por encima de los años 80. Antes ocurría cada 30 o 50 años, y los viejos del lugar se acuerdan. Nos lo dicen los nombres (Torrent, barranco del Poyo. Como en tantos otros sitios de España, ha crecido muy deprisa. Viene gente de muchos sitios, incluso de fuera de España, sin conocimiento de la zona y se ha dejado construir en zonas inundables de una manera completamente criminal en mi opinión. Y evidentemente quien compra en esos sitios es la gente más humilde.

—¿Qué opina de las zonas de bajas emisiones?

—Con la excusa del cambio climático y otros problemas que tenemos se están tomando medidas claramente regresivas. El paradigma es la zona de bajas emisiones, con la que el pijo que tiene un coche híbrido de dos toneladas puede entrar porque se ha gastado 50.000 euros pero el pobre currela que vive en el extrarradio y tiene una cafeterita diésel de hace 20 años que realmente no consume nada y que contamina muy poco, no puede entrar. Y tiene que aguantar que le digan que no tiene conciencia ambiental. Son medidas bienintencionadas mal articuladas que perjudican a la clase trabajadora. La gente percibe que les están jodiendo vivos y es verdad. Entonces empieza a decir que el cambio climático es un camelo y la ultraderecha lo aprovecha.

—¿Qué consecuencias tiene dar más crédito a los bulos y teorías conspiranoicas que a la ciencia?

—Esto es síntoma de la decadencia civilizatoria. A mí me recuerda a la caída del Imperio Romano. Si empiezas a cuestionar las bases o los valores que te llevaron a ser grande en una sociedad tan compleja y tecnificada como es la nuestra, con estas chorradas vamos al desastre. A Fernando Valladares le amenazaron de muerte y le acusaban de ser el responsable del «atentado» de Valencia porque para ellos ha sido un atentado con armas de modificación climática. Lo mismo que hay gente que dice que la estela de condensación de los aviones es un gas para controlar a las personas.

—¿Cómo responde usted al negacionismo?

—Ante cosas como la estela de los aviones respondo que si quieren decir que hay que reducir el tráfico de aviones, porque ahí estamos de acuerdo. Los aviones, igual que los camiones y que los coches, modifican el clima. Y además, como son emisiones de altura, generan otros efectos en la actividad atmosférica. Claro que modifican el clima, pero no de la manera que piensan. A esto le dedico otro capítulo en el libro porque hay un punto clave en la obsesión que tienen ciertos grupos radicalizados contra la agenda 2030 y el cambio climático. En vez de pensar que son imbéciles hay que intentar entender por qué la gente piensa así.

—¿El coche va a ser un artículo de superlujo?

—La mayoría no vamos a poder tener coches. La razón fundamental por la que tenemos que evitar el coche no es el cambio climático. Hay un problema de falta de combustibles que vengo contando hace años. Argentina perdió parte de su cosecha el año pasado por falta de combustible y en África países como Nigeria, nuestro principal suministrador de petróleo, por cierto, han restringido a sus habitantes porque prefieren exportar petróleo. La gente está cabreada, los alimentos se han encarecido. En vez de ser honestos, aquí lo que se hace es encarecer los coches y al final haces una exclusión por vía renta. Seguro que muchos tractoristas salieron el año pasado aquí con pancartas contra la agenda 2030. A nadie se le ocurre pensar que el problema es que están faltando recursos y se están asignando con mecanismos de mercado.

—¿La cuestión es cómo se van a repartir estos recursos escasos?

—Este es el melón que no se quiere abrir. Los partidos, particularmente los de izquierda, cometen un error al tratar con condescendencia estas posiciones radicalizadas. Los agricultores, el campo y otros sectores que se ajustan con el tema del cambio climático protestan por muy buenos motivos. No se ha interiorizado que hay que empezar a cuestionar los mecanismos del mercado. Si no hay suficiente, no hay mercado que valga. Cuando no hay suficiente, hay racionamiento y esto es una medida política que responde a un modelo de sociedad: priorizar la fruta de Amazon o priorizar al agricultor de aquí.

—¿Acabará llegando el racionamiento?

—Acabará llegando y, como en la pandemia, alguien del ministerio dirá que los técnicos lo han decidido. Pero son medidas políticas. Un técnico no te puede decir que es mejor esto o lo otro. Depende de tu modelo de sociedad. El otro día Pedro Sánchez dijo que si sube la temperatura de 2 a 2,4ºC se va a perder el 10% del PIB. Pero lo que ocurrirá es que no se podrá vivir en España. Porque en sitios como en León puede haber 50ºC y Madrid será inhabitable. La Nasa ha sacado un informe en el que hay 15 ciudadanos inhabilitables en 2050 en España. Falta honestidad para abrir un debate sobre el problema de la falta de recursos y ambiental.

—Creíamos que León sería un refugio climático.

—Al paso que vamos, ni León será sitio seguro. Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco tienen un riesgho enorme de huracanes... Las inundaciones de Polonia y Hungría de hace dos años se originan en el Mediterráneo. Para enfriar el Mediterráneo hay que parar en seco las emisiones de CO2.

—¿Sus propuestas?

—Doy ideas, mis conocimientos son limitados. Repaso tecnologías antiguas que se pueden poner al día para intentar satisfacer las necesidades de la población con menos recursos. Con una décima parte de energía y materiales eso es sostenible. Transporte: tren electrificado, vela como complemento en el mar, geotermia, uso tradicional de las energías renovables in situ como se hacía con el textil o la forja. Aprovechamiento local, frente a modelo extractivista. Aprovechar la energía localmente para producir riqueza local y empleo local. Planteo el decrecimiento, que no es empobrecimiento, como necesidad, con planificación y democracia. De lo contrario, los mecanismos del mercado que excluyen por renta van a empobrecer a la mayor parte de la población e iremos al ecofascismo, un sistema autoritario en el que unos pocos tienen acceso a los recursos y mantiene el orden de manera autoritaria.

¿Cómo va a afectar la vuelta de Trump al poder a Europa?

—Trump va a favorecer que haya un acuerdo de paz en Ucrania. Va a apoyar a Israel, claro. Va a ser peor para Estados Unidos. Va a querer aumentar la producción de petróleo por fracking, que se agota, y va a tener contestación interna.

«Es una prioridad reabrir el tren de la Plata. España favorece en exceso a las redes de alta velocidad y un descuido de las convencionales» 

«El decrecimiento hay que hacerlo con planificación y con democracia. Si no, el mercado empobrecerá a la mayoría de la población»

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