Diario de León

DE LA REBOTICA DIGITAL A LA IMPRENTA

Dos leonesas virales entre fármacos y venenos

Las farmacéuticas Elena y Beatriz Monje presentan su libro este viernes en León, fruto del éxito en redes del canal @inFARMArte

Elena Monje y Beatriz Monje en una foto de archivo firmando ejemplares de su libro. dl

Elena Monje y Beatriz Monje en una foto de archivo firmando ejemplares de su libro. dl

Ana Gaitero
León

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Todo empezó en una botica de un pueblo de León y se expandió en la aldea global. La joven farmacéutica Elena Monje García se hizo viral en Tik Tok y en Instagram con los pequeños vídeos con los que, como píldoras, descubre la cara y la cruz de los fármacos, los secretos ‘naturales’ que hay detrás de la química, muchas historias curiosas vinculadas a la ‘droguería’ o el origen de ‘echar un polvo’ y ‘coger un ciego’

De la rebotica digital, @inFARMArte ha dado un salto, también exitoso, a la era Gutemberg. ‘La dosis hace al fármaco... o al veneno’ es el título del libro que firman Elena y Beatriz Monje, ambas hermanas farmacéuticas, y está a punto de ver la luz en su segunda edición. Este viernes lo presentan en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés a las 19.00 horas.

«Quería divulgar cosas que veía que faltan entre la población general porque estar informados sobre conceptos básicos de farmacia mejora la salud», explica Elena Monje sobre su canal. A la editorial Anaya le interesó esta fórmula y, a travñes de su filial especializada en salud, Oberón, le propuso escribir un manual sobre fármacos.

Y aquí entra en escena su hermana Beatriz. «Me puse a mirar y vi que mi hermana podía aportar la parte hospitalaria, que al igual que el consejo farmacéutico a nivel comunitario, también hay que cuidar».

El libro da a conocer, en un tono ágil y desenfado, cosas muy serias del mundo de los fármacos. El punto de partida es que «todas las sustancias, dependiendo de la dosis, tienen una acción farmacológica buena o mala». Por ejemplo, «el yodo, en la dosis adecuada, es imprescindible como quimioterapia en el cáncer de tiroides, pero es radiactivo y tóxico para quien no lo precise».

‘La dosis hace al fármaco...’ desmitifica la idea de que lo natural es mejor que lo químico, «básicamente porque lo químico viene de lo natural», a través de casos concreto del reino animal —el famoso fármaco que se inyecta contra la obesidad, sin ir más lejos, se obtiene de un reptil, el lagarto de Gila— o del reino vegetal —un medicamento para el corazón se obtiene de la planta Digitalis purpurea—.

La dosis hace al fármaco es ilustrativa en el bótox, famoso por su uso como antienvejecimiento, y que se obtiene la toxina botulínica, la sustancia que provoca el botulismo, la forma más común de envenenarse accidentalmente por comer alimentos mal preparados o mal conservados. La enfermedad se manifiesta provocando una parálisis progresiva de los músculos.

Resulta que inyectado en las dosis pautadas el bótox «impide que los músculos se contraigan y, al estar relajados, no aparecen tan marcadas las arrugas y las líneas de expresión».

El caso del yodo y también el del flúor son paradigmáticos de la relación entre química y reino mineral. «Son supertóxicos, pero en pequeñas dosis tienen sus beneficios». Y no son pocos los medicamentos que vienen del reino fungi, sobre todo los alucinógenos y drogas. De esta doble función de los fármacos es exponente la terminología sajona. «La palabra drug, en inglés vale igual para medicamento que para droga», apostilla Elena Monje.

Beatriz Monje, que se dedica a preparar quimioterapia en un hospital, aporta su conocimiento a esta otra parte de ‘La dosis del fármaco...’. «Los cánceres no es una enfermedad sola, sino un conjunto muy grande de enfermedades», explica. Y la mayoría de los compuestos que se usan para la quimioterapia «vienen de las plantas».

Muy ilustrativa de esta relación entre química y naturaleza es la película ‘Un monstruo viene a verme’, apuntan las hermanas Monje. Álex de la Iglesia aborda en esta cinta el impacto sobre un niño de la muerte de su madre, a causa de un cáncer de mama. Cada noche un ‘monstruo’ en forma de tejo le visita en sueños. Y es que sustancias de este árbol milenario son usadas en los preparados citostácicos para ciertos tumores.

El libro ofrece consejos prácticos como trucos para tragar las pastillas y desvela anecdótas como el uso de máscaras negras con una larga nariz durante la peste negra. «Pensaban que la peste venía de los malos humores del aire y metían hierbas aromáticas en esa larga nariz», explican. Podían morir igual, porque la enfermedad se contagiaba a través de las ratas, pero «algo les protegería aquel uniforme que incluía una gran capa negra encerada», apostilla.

Con ‘La dosis hace al fármaco...’ está garantizada la información rigurosa y contada en píldoras con las dosis justas y necesarias de humor. En su lectura cobran sentido expresiones que están arraigadas en el imaginario colectivo sin saber de dónde proceden como ‘echar un polvo’ o ‘coger un ciego’

La expresión coloquial para referirse a un coito se debe al tabaco y a la forma en que se consumía, esnifado por la nariz (rapé), en los primeros tiempos. «Los aristócratas iban al baño a ‘echar un polvo’», o sea, drogarse; lo que no quita que también aprovecharan para escarceos sexuales.

‘Cogerse un ciego’ procede de la adulteración del alcohol (metanol) con otros alcoholes más baratos (etanol), que produce ceguera. Curiosamente, el etanol intravenoso es el fármaco que se usa en los hospitales para desplazar el efecto del metanol.

«Quería divulgar sobre conceptos básicos de farmacia porque estar bien informados mejora la salud», explica Elena Monje sobre su canal viral

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