Diario de León

NUEVAS NECESIDADES ASISTENCIALES Y SOCIALES

Los nuevos usuarios en alzhéimer piden retos más complejos

El centro de referencia estatal de León programa actividades para un perfil que crece: personas jubiladas con estudios

Una de las actividades sociales que se celebran en Alzhéimer León.

Una de las actividades sociales que se celebran en Alzhéimer León.FErnando otero

Carmen Tapia
León

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Ya no se trata solo de hacer sopas de letras o cuentas sencillas diseñadas para personas con un diagnóstico alzhéimer. A las puertas del centro de referencia estatal Alzhéimer León llaman cada vez más personas que no tienen un diagnóstico de enfermedad y recurren a la unidad de memoria para mantenerse activos tras la jubilación si presentan despistes. En este perfil de usuario que aumenta cada vez más hay personas con estudios, formación o carreras universitarias que quieren participar en actividades que les permitan mantenerse activos y evitar el deterioro cognitivo. «Este cambio de perfil de usuarios nos obliga a adaptar las actividades que organizamos», asegura Lucía de la Pisa, responsable de la unidad de memoria del centro de León. Entre los usuarios actuales de la unidad de memoria hay ingenieros y abogados, entre otros perfiles.

A los talleres y programas con los que comenzó la asociación desde su creación, los nuevos usuarios demandan retos más complejos. «La gran mayoría no tienen síntomas y acuden por prevención, tienen entre 65 y 70 años y quieren mantener sus capacidades para las actividades diarias. Tienen un nivel cultural superior y demandan actividades más complejas».

El doble de usuarios

Este nuevo perfil casi ha duplicado el número de usuarios en el último año. La pandemia redujo drásticamente la asistencia a los talleres de memoria que pasaron de contar con cien personas a cincuenta. A día de hoy suman ya 170 los que llegan bien por iniciativa propia o animados por la familia. La mayoría (107) son mujeres.

A los talleres tradicionales de estimulación cognitiva, ejercicio y manualidades, los responsables del centro añaden nuevos proyectos que estén a la altura de los que solicitan los nuevos usuarios, que ya no se conforman con juegos sencillos, escuchar música, cantar o bailar, y piden más excursiones, salidas sociales, estimulación con conversaciones en las que se aborden temas de actualidad, actividades deportivas, o juegos de mesa que no se queden en el parchís, por ejemplo, sino que proponen partidas de ajedrez. «Intentamos que participen y se mantengan en los talleres de memoria, pero no se conforman con eso, quieren más actividades que les den un plus, no les vale cualquiera y los ejercicios básicos se les quedan cortos porque han tenido mucha actividad intelectual». El reto de Alzhéimer León es adaptarse a los nuevos tiempos, manteniendo las actividades que siempre han funcionado cuando la enfermedad o el deterioro cognitivo empieza a dar sus primeros síntomas.

Excursiones, comidas, encuentros, visitas a museos «buscamos que tengan una actividad social fuerte porque este nuevo perfil de usuario no tiene deterioro cognitivo».

Los programas de siempre

Esta adaptación de las actividades convive con los talleres y formación programados para enfermos y familiares, como el manejo de las alteraciones conductuales de las personas con demencia, clases de pilates, campamentos infantiles, programas intergeneracionales, actividades al aire libre, en el medio rural, valoración neuropsicológica, respiro en fines de semana, centro residencial, psicoestimulación y ayuda a domicilio, servicio madrugador, vespertino, transporte adaptado, servicio de restauración, podología, peluquería y estética y programa de baños.

La unidad de memoria duplica el número de asistentes que pasa de 100 a 170 personas en los últimos meses

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