CINCO AÑOS DEL CORONAVIRUS
Un lustro del covid en León: una niña nacida en cuarentena, 4.332 muertes y parón histórico
Ha pasado un lustro desde que el Gobierno decretó un confinamiento sin precedentes. Era sábado 14 de marzo de 2020 y al día siguiente el país quedó encerrado en casa. El covid llegó rodeado de incertidumbre y con la muerte pisando los talones a una sociedad asustada. Mientras un camionero berciano se batía entre la vida y la muerte en la UCI, en el paritorio llegaba la luz con guantes y sin mascarilla. Lara también cumple 5 años.
Editorial: El covid cambió cosas pero no para mejor

Aplausos durante la cuarentena por el covid en 2020 en León.
El 15 de marzo, a las ocho de la mañana, hacía sol en León. Ángela Mateos ingresaba en el hospital para dar a luz acompañada de su marido, Miguel Ángel Fernández. Poco antes, salieron de su casa en Villaquilambre y dejaron a Martín, de cuatro años, con los abuelos en Navatejera.
Era el primer día del confinamiento por la pandemia de covid. No había mascarillas, pero recuerdan que les dieron unos guantes y que compartieron habitación con otra parturienta que no quería la epidural y «estaba hiperventilando. Si hubiera tenido el covid, nos habríamos contagiado», señalan.
Lara llegó al mundo, a las 19.30 horas, entre una mezcla de «miedo y no saber a lo que te estás enfrentando». Es lo que sintieron Ángela y Miguel Ángel y probablemente los 51 millones de personas que quedaron en cuarentena sin saber que duraría hasta el 21 de junio de 2020.
«Cuando salí (del paritorio) a las ocho de la tarde todo estaba cambiado. Había nevado, el ejército estaba en la calle y habían muerto no sé cuántas personas», relata la mamá de Lara cinco años después.
El 1 de marzo de 2020 se había conocido en León el primer caso de un paciente con covid. Un camionero ingresado en el Hospital El Bierzo con síntomas desconcertantes fue la voz de alarma de la pandemia en León. Nadie calibró que lo que sucedía en China aletearía en todo el mundo como una pesadilla.
El Sars-Cov-2, nombre científico con el que se bautizó al coronavirus, paró el mundo. La provincia leonesa lo vivió con la intensidad de la emergencia nacional que, por primera vez en la historia, provocó el confinamiento de la población. Una medida que el presidente del Gobierno anunció el 14 de marzo de 2020 y se prolongó desde el 15 de marzo hasta el 21 de junio.

Radiografía del covid en León.
Cien días o tres meses y ocho días en los que la vida continuaba con la maquinaria de los trabajos esenciales tratando de parar el golpe del virus y aliviar el impacto económico. En un duelo permanente por el creciente número de muertes —el balance en cinco años es de 4.332 fallecimientos a causa del covid— la esperanza no se perdió nunca.
Niñas y niños la enarbolaron con los dibujos del arcoíris colgados de las ventanas. «Lo pinté con mis abuelos y fuimos los primeros en ponerlo», recuerda Martín. El niño no conoció a su hermana hasta que volvieron a casa y los abuelos solo pudieran ver a la nueva miembro de la familia a través de la luna del coche. La bisabuela, que no tenía móvil y quería ver a la nieta. «Recuerdo que le imprimí unas fotos y se las dejé en la escalera, pero las froté tanto por miedo a contagiarla, que casi las borro», apuntan. Cuando se permitieron los primeros paseos, «íbamos hasta el límite de Nava con Villaquilambre y nos saludábamos desde lejos. Tenía miedo de que les pegarámos algo». Todas las precacuciones parecían pocas y ahora parecen locas. «A los niños les envolvimos de cuerpo en una bolsa de la basura, previamente desinfectada, porque temíamos por las dos abuelas».
Los aplausos al personal sanitario eran un balón de oxígeno cotidiano para la población en medio del sufrimiento de las víctimas y las familias que no podían ni acompañarlas ni en el entierro. «Tenemos aquí el bicho», decía Chor, un funerario de La Bañeza a Miguel Ángel Cifuentes. El 21 de marzo enterraron a la primera persona fallecida por covid. «Enterré a más de diez de covid sin un solo familiar. Era yo el que contestaba al cura», recordaba el entonces enterrador de La Bañeza.
La residencia de mayores fue la zona cero del virus y la zona básica de salud despuntó desde las primeras estadísticas como la de mayor mortalidad por covid, confirmado y no confirmado. El INE señala que la ciudad bañezana fue, entre los 754 municipios de más de 10.000 habitantes, el de mayor tasa de mortalidad en 2020 a causa de la pandemia con 85,12 fallecidos por 100.000 habitantes. Astorga, con una tasa de 56,33 muertes, se convirtió en el quinto más afectado seguido de León (28,24), San Andrés (21,39), Ponferrada (18,09) y Villaquilambre (10,18), que ocupa el puesto 335 del total.
Desde marzo de 2020 hasta febrero de 2027 se han confirmado en la provincia leonesa un total de 184.561 casos de personas contagiadas. El grueso de casos (168.416) se registran entre marzo de 2020 y diciembre de 2022. Los 18.000 restantes se han verificado en los dos años siguientes.
El covid sigue vivo, pero su impacto en la salud pública se ha atenuado con las vacunas y sus mutaciones. A 28 de febrero de este año, se han vacunado en la provincia un total de 70.670 dosis a 70.650 personas en la campaña 24/25, el 66,3% de las candidatas.
El mundo se paró. Y León quedó en silencio. Lara tuvo que esperar un mes y medio para existir legalmente como nueva ciudadana. El Registro Civil estaba cerrado y en los primeros días no se sabía cómo atender al público sin temor a contagiarse.
«Ese parón me sirvió para darme cuenta de que hay cosas más importantes, aunque no he podido parar disfrutamos más». «Aunque nos da vergüenza decirlo, tenemos un buen recuerdo de la pandemia: estuvimos en casa tres meses los cuatro juntitos».
Ángela volvió a trabajar después de la baja maternal se incorporó a su antiguo puesto como teleoperadora. Su empresa hizo un ajuste de plantilla poscovid y se acogió. «Estaba quemada, vi la oportunidad y me fui». Ahora está al frente de un original negocio: el salón de cumpleaños A Lo Loko para niños y niñas de 6 a 10 años. Y tiene éxito, quizá, dicen, porque «tenemos la visión de padres y empresarios».
Lo que lamentan del covid es que, como sociedad, «no salimos mejores». «Volveríamos a caer».