Homenaje y reparación para la leonesa Albina Pérez
La leonesa Albina Pérez Fernández, de 100 años, ausente por una indisposición, recibe la reparación que declara nulo el consejo de guerra que la condenó por la pintada ¡Viva la Universidad Libre

Nicolás Sánchez-Albornoz y Javier Costa Pérez, hijo de Albina, recibieron los diplomas de reconocimiento y reparación.
El homenaje de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática a Albina Pérez, la leonesa que sufrió cárcel por pertenecer al primer movimiento estudiantil antifranquista, se ha tenido que realizar sin su presencia, debido a una indisposición que sufrió en la mañana del sábado, aunque no revistió gravedad.
Fernando Martínez, secretario de Estado de Memoria Democrática, excusó su ausencia y señaló que por expreso deseo de la familia el acto se celebraba tal y como se había previsto.
El reconocimiento comenzó con la interpretación de la pieza 'Los cuatro muleros'. Una semblanza de los "riesgos inenarrables" que sufrió Albina por participar en la pintada ¡Viva la Universidad Libre! el grito antifranquista de la FUE plasmado en la fachada de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid en 1947, al igual que su compañero Nicolás Sánchez -Albornoz, introdujo las intervenciones.
Albina y Nicolás, los últimos supervivientes de este movimiento estudiantil desarticulado y reprimido en 1947 con un consejo de guerra por rebelión militar, sufrieron cárcel por aquella pintada y por pertenecer a la FUE, la organización universitaria que se refundó clandestinamente para luchar contra el franquismo en una de sus etapas más oscuras.
Son "héroes de la memoria democrática, guardianes de la libertad y la dignidad ", dijo el subdelegado del Gobierno Héctor Alaiz Moretón al recordar la trayectoria de Albina y Nicolás, con 100 y 99 años.
Iria Costa , nieta de Albina, leyó la poesía Sublevación de Antonio Gamoneda. "Juro que la belleza no produce dulces sueños, sino el insomnio.. .", comienza el poema del premio Cervantes, que no estuvo en el acto.
La declaración de reconocimiento y reparación a Albina Pérez fue entregada a su hijo Javier Costa Pérez.
El mismo diploma fue entregado a Nicolás Sánchez -Albornoz, condenado a seis años por aquel episodio y quien protagonizó una fuga legendaria junto con Manuel Manana del valle de Cuelgamuros, donde cumplía trabajos forzados, en 1948.
Tras agradecer el reconocimiento, Sánchez -Albornoz señaló que el homenaje no se debe restringir a sus personas , sino a todos los integrantes de la FUE. Carmelo Soria, por ejemplo, pudo huir a Chile y refugiarse allí, aunque fue asesinado por Pinochet. "Nunca renunció a sus ideales de justicia y libertada", sentenció Albornoz.
Álvaro Llopis se libró también con el exilio a América. "Ellos fueron los que prendieron la llama en la universidad de Madrid y nos embaucaron en la causa", apuntó al referirse a ambos como sus introductores en la FUE.
Nicolás Sánchez -Albornoz citó a algunos leoneses, "Albina fue influyente", como compañera que era de la universidad, como también Eugenio de Nora, que escribió el libro "Pueblo cautivo" , uno de los primeros libros de contestación a la dictadura.
"León en el año 46 no tenía universidad pero tenía un grupo de personas que eran capaces de expresar su posición de forma literaria, como Crémer y Gamoneda", añadió.
La participación cultural llevó a manifestaciones que están relacionadas con ese surgimiento de la FUE en los años 45 y 46. "La FUE nace en la Universidad de Madrid en un momento en que vencidas las potencias fascistas, de Italia y Alemania, se tiene la sensación de que se extendería a España para recuperar la democracia", ya fuera como república o siquiera como monarquía.
La dictadura pervivió. "Fue una decepción pero no impidió que la gente siguiera luchando por la democracia bajo formas clandestinas", como fue la refundación de la FUE, aunque "al final todos caímos ".
Fernando Martínez señaló que este reconocimiento y reparación está amparado por la ley de Memoria Democrática a las víctimas de la represión franquista de acuerdo con la declaración de Naciones de 2005.
En segundo lugar, el consejo de guerra que les condenó se declara ilegal. Y finalmente, las sentencias de los tribunales franquistas que condenaron a las víctimas son "nulas".
"Nunca perdieron la dignidad, siempre la tuvieron, pero el Gobierno les devuelve la dignidad institucional", subrayó Fernando Martínez.
Hacer este homenaje en León en honor a Albina y en la Fundación Sierra Pambley, como referente de la educación y el progreso krausista, cobró un sentido especial por ser un lugar también represaliado.
"La FUE fue la que mayor quebraderos de cabeza le dio a Primo de Rivera. No podía soportar que los estudiantes se levantaran contra la dictadura", dijo Martínez al señalar los orígenes de la organización estudiantil como contestación a la dictadura que precedió a la II República.
"Ese grito de ¡Viva la Universidad Libre! se conecta con aquel otro de ¡Muerte a la inteligencia! que se produjo en Salamanca tras el golpe de Estado, para reclamar una universidad en libertad", abundó el también historiador al señalar la soflama del general Queipo de Llano ante Miguel de Unamuno en el paraninfo salmantino en 1936, poco después del golpe de Estado.
El acto de reconocimiento a Albina y Nicolás se enmarca dentro de la conmemoración '50 años de España en libertad' en un momento en el que, advirtió el secretario de Estado, "hay que estar alerta".
Carmina Bustrán , comisionada de '50 años de España en libertad', señaló que Albina y Nicolás "son ejemplos vivos" de que la "democracia y libertad que hoy disfrutamos no ha caído del cielo". Como demuestra su detención en 1947, "siempre hubo oposición a la dictadura".
Albina, añadió Bustrán, fue represaliada doblemente, por sus ideas políticas y por no cumplir el rol de "ángel del hogar". La comisionada recordó también a Mercedes Vega, otra mujer valiente, y a todas las universitarias de la época. "Hoy somos el 54% de mujeres en la universidad", recalcó.
El movimiento de la FUE en los años 40 al que pertenecieron Albina y Nicolás representa "un temprano antifranquismo" que tendría en los años 50 su punto de arranque masivo en las universidades.
El acto culminó con el espectáculo 'Si me borrara el viento lo que yo canto', de Máximo Pradera, Laura Sabatel y Antonio López Serrano con canciones como Mi querida España, Al vent, A galopar y la popular La, La, La, en catalán, para recordar que a Serrat no se le permitió representar a España en Eurovisión por querer hacerlo en catalán. Finalmente, Massiel ganó el festival en Londres con la versión en castellano.