TELESCOPIO ESPACIAL
Gaia se apaga tras 11 años
La Agencia Espacial Europea deja fuera de servicio la nave que recopiló datos desde diciembre de 2013

Fotografía de 2014 de la sonda espacial Gaia, entonces el telescopio más complejo construido en Europa.
La Agencia Espacial Europea (ESA) ha apagado su nave espacial Gaia tras más de una década recopilando datos, que se han utilizado y se siguen usando para desentrañar los secretos de la Vía Láctea.
Este jueves, el equipo de control de Gaia en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales de la ESA —en Alemania— «apagó cuidadosamente» los subsistemas de la nave y la envió a una órbita de retiro alrededor del Sol.
Aunque las operaciones de la nave hayan finalizado, no se agota la explotación científica de los datos de Gaia; los equipos científicos y de ingeniería siguen trabajando en nuevas publicaciones.
Once años han pasado desde que la sonda despegara, en diciembre de 2013, con la misión de crear el mapa tridimensional más grande y preciso de nuestra galaxia, para investigar su origen y posterior evolución.
Gaia ha transformado la comprensión del cosmos al cartografiar con precisión las posiciones, distancias, movimientos y propiedades de casi dos mil millones de estrellas y otros objetos celestes, recuerda la ESA en un comunicado.
Ha proporcionado el mapa multidimensional más grande y preciso de nuestra galaxia, jamás creado, revelando su estructura y evolución con un detalle sin precedentes.
La misión descubrió evidencia de fusiones galácticas pasadas, identificó nuevos cúmulos estelares, contribuyó al descubrimiento de exoplanetas y agujeros negros, cartografió millones de cuásares y galaxias, y rastreó cientos de miles de asteroides y cometas. También permitió crear la mejor visualización de cómo podría verse nuestra galaxia desde fuera.
«Las extensas publicaciones de datos de Gaia son un tesoro único para la investigación astrofísica e influyen en casi todas las disciplinas astronómicas», asegura Johannes Sahlmann, científico del proyecto Gaia.
La cuarta publicación de datos, prevista para 2026, y los catálogos finales del legado de Gaia, cuya difusión está prevista no antes de finales de 2030, «seguirán moldeando nuestra comprensión científica del cosmos durante las próximas décadas», dice el investigador.
No es fácil decir adiós. Apagar una nave espacial al final de su misión parece una tarea sencilla, pero estas «realmente no quieren que las apaguen», apunta Tiago Nogueira, operador de Gaia, misión que ha superado con creces su vida útil prevista inicialmente de cinco años.