El Pontífice que nunca quiso ir a España
El Vaticano planificó, incluso con fechas, tres visitas a Castilla y León, pero tampoco vino a la Comunidad

Pedro Sánchez y su esposa, Begoña Gómez, durante la visita que hicieron al papa Francisco el 24 de octubre de 2020.
España nunca fue una prioridad para el papa Francisco. De hecho, declinó siempre varias invitaciones pero quiso visitar Canarias, algo que no logró. Tampoco visitó nunca Castilla y León, pese a que se planearon tres, algunas ya con fechas cerradas por el propio Vaticano, pero nunca llegó a pisar la Comunidad. Una de las visitas era a Salamanca y Ávila, tierra de Santa Teresa, y las otras dos a Burgos y a Valladolid.
Desde julio de 2013 hasta su muerte, Francisco hizo 47 giras papales y pisó 66 países. Nunca España. Justificó su ausencia por el tamaño, la economía y la población del país. Su objetivo se centraba en las naciones más pequeñas. "Iré a España, espero, si sigo vivo. Pero la prioridad en Europa son los países pequeños", declaró en 2019 en una rueda de prensa en su avión. Los hechos confirmaron sus palabras, con algunas excepciones. Entre sus primeras visitas dentro del continente estuvo en Albania (2014), Bosnia y Herzegovina (2015). Con paradas en Polonia (2016) y Portugal (2017), estuvo en Lituania, Letonia, Estonia (2018), Bulgaria, Macedonia del Norte y Rumanía (2019). "Iré a España, si sigo vivo", sostuvo.
Para entonces, antes del paréntesis de la pandemia, el papa ya tenía numerosas invitaciones españolas. Por ejemplo, la que le hicieron monseñor Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza, y Jorge Azcón, presidente de Aragón, para conmemorar la visita de Juan Pablo II a la virgen del Pilar, cuarenta años atrás. Sobre la mesa estuvo esa venida para 2024. "Francisco sigue diciendo que primero viajará a los países pequeños", dijo Escribano después de su audiencia en Roma. "Nos ha dicho que es consciente que tiene que visitar España", mantuvo Azcón.
Era una más de las invitaciones que había recibido desde que Mariano Rajoy, entonces presidente de Gobierno, le hiciera la primera. Sánchez o Feijóo también le ofrecieron agasajos. La posición siempre era negativa, contraria a las cinco visitas de Juan Pablo II y las tres de Benedicto XVI. Se sabía ya que Francisco huía de las giras con demasiados protocolos, audiencias, besamanos. Prefería aterrizar en un territorio con algún conflicto, como Lesbos en plena crisis de la migración. Rechazó magnas celebraciones, como la del medio siglo del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, en 2015; o los 500 años de la conversión de San Ignacio de Loyola, en 2021, o el Año Santo de Santiago de Compostela. "Te prometo que me lo voy a pensar", dijo con ironía a una periodista de Vida Nueva en el avión que le llevaba a Bulgaria. Canarias en la mente Con el mismo espíritu que le llevó a Lesbos, el pontífice anunció su deseo de presentarse en Canarias, en enero de 2025. "Quisiera ir a Canarias", le confesó al obispo auxiliar de Las Palmas, Cristóbal Déniz. Sería la última vez que manifestó su deseo de venir a España.
Desde, al menos, 2023 la idea rondaba su cabeza. "Pienso un poco en esto, en ir a Canarias porque allí está la situación con los migrantes que llegan del mar y querría estar cerca de los gobernantes y el pueblo", dijo en septiembre de 2024, durante un viaje a Asia. Pero nunca dio una fecha aproximada: "Lo tiene como deseo a realizar", dijo Déniz.
Entre las prioridades de Francisco estaban los países de la "periferia", con minorías católicas, en conflicto social o que él considerara "tierra de misión". Otra hipótesis de sus continuas declinaciones a las invitaciones extendidas por reyes y presidentes de Gobierno sería un cierto malestar con algunos sectores de la jerarquía católica española, a las que pedía, a puerta cerrada, otro tipo de actuación en cuanto a los abusos sexuales cometidos por el clero, más en línea con las que él había impuesto desde su pontificado. En persona, Francisco atendió a varias víctimas españolas de las agresiones sexuales cometidas por sacerdotes y ordenó reabrir algunas investigaciones. Sin propaganda En una ocasión dijo: "Iré a España cuando haya paz y se pongan de acuerdo". Sobre esa respuesta, como tantas otras durante el transcurso de uno de sus vuelos, Francisco dijo que se refería a la iglesia local y a la cuestión política, algo que dejó traslucir en un par de entrevistas, a ABC y RTVE, sobre la crisis catalana.
Con frases como "España tiene que dar un paso de reconciliación con la propia historia" y alertó a los suyos que su rol era "acompañar el pueblo para que encuentre una solución definitiva" y "no puede hacer propaganda". "Cuando la identidad sacerdotal se despista un poquito se te va a la política. Si quieres hacer política, deja el sacerdocio".
Una de sus últimas apariciones dedicadas a España sucedió en octubre del año pasado, cuando envió un videomensaje a los jóvenes reunidos en Madrid. Les pidió creatividad. "Un joven que está quieto es un viejo muerto. Tengan coraje y vayan adelante, muévanse". Solía pedir que rezaran por él. En esta grabación así finalizó.
Sus últimos años disminuyeron sus salidas del Vaticano. Unos cinco países al año. Diferenciaba esos viajes protocolarios de los que hacía en plan misionero. Por ejemplo, esa posible y nunca realizada incursión a Canarias. U otra que se planteó a Galicia. "A Santiago, pero no a España, que quede claro", así como tampoco consideraba que ir a Estrasburgo era hacerlo a Francia. Tampoco volvió a su país natal, Argentina. DESPIECE: El Gobierno decreta tres días de luto por un "hombre bueno" El Gobierno declaró tres días de luto oficial por el fallecimiento del papa Francisco. La medida empezó este lunes y se prolongará hasta el miércoles, según lo anunció Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, durante una declaración institucional desde La Moncloa. "Ha fallecido un hombre bueno, ha muerto un gran papa", dijo Bolaños. "Ha supuesto un impulso renovador y reformista para la iglesia católica que dejará un legado".
En nombre del presidente de Gobierno quiso "mostrar su dolor por la muerte de Francisco", que se caracterizó por su "lucha contra la desigualdad, las injusticias". También por su "combate" contra el cambio climático y por su "preocupación por todos los que están en las periferias", añadió Bolaños.
Con las banderas con crespones negros, mantuvo que el pontífice, que falleció a los 88 años, "buscó la paz y la solución diplomática para todo tipo de conflicto. Luchó contra la desigualdad, el autoritatismo y por la defensa de derechos humanos" y se preocupó por "las personas migrantes, víctimas de trata y de las guerras". Habló de los encuentros que sostuvieron en el Vaticano, y de su "cariño por España. Conocía la realidad del país y nos quería. Y nosotros lo queríamos a él". Por último, abogó por continuar el camino marcado por Francisco en el Vaticano.
Otras comunidades autónomas también declararon, por su parte, luto oficial, y anunciaron distintos tipos de homenajes.