El legado de un Papa activista
Francisco será recordado como el primer Santo Padre en alzar su voz en defensa del medio ambiente, por criticar la falta de compromiso político contra el cambio climático y por plasmar en una encíclica su preocupación por el planeta que dejamos
Ettore Ferrari
Van a ser muchos los motivos por los cuales será recordado el papa Francisco. Quizás uno de los que menos puede encajar con el de la figura que representa un santo padre es la del activismo. Y es que Jorge Mario Bergoglio ha sido uno de los más importantes aliados con los que en los últimos años ha contado la lucha contra el cambio climático, alzando su voz en favor del medio ambiente y de las personas más vulnerables frente a los impactos del calentamiento del planeta. Pero su activismo medio ambiental no solo quedó en su palabra, sino que fue plasmado en su encíclica «Laudato si» de 2015, texto que actualizó en 2023.
En la considerada como la primera «encíclica verde», hizo un llamamiento a limitar al máximo el uso de recursos no renovables, moderar el consumo y a reutilizar y reciclar. También criticó la privatización del agua, un bien básico al que no pueden acceder todos los humanos, y denunció que los más pobres son los que sufren las mayores consecuencias de la degradación ambiental y climática. Francisco no ocultó en numerosas ocasiones su decepción con las diferentes cumbres mundiales sobre el clima a las que calificó de «fracaso», ya que a su juicio, dejaban patente que los interés políticos y económicos prevalecían sobre el bien de la humanidad. De hecho, quiso ser el primer papa en participar en una Cumbre del Clima de la ONU pero su estado de salud le impidió viajar a la COP28 de Dubai, a la que fue invitado a asistir junto a otros líderes religiosos. Sí participó por videcoferencia junto al gran imán Ahmed al Tayeb, jeque de Al Azhar. Ambos reclamaron unión y acción para frenar el cambio climático y para acabar con las guerras y asegurar la paz mundial, pues los conflictos hacen imposible salvaguardar la Tierra. «Demos ejemplo, como representantes religiosos, para mostrar que un cambio es posible, para manifestar estilos de vida respetuosos y sostenibles y pidamos encarecidamente a los responsables de las naciones que la casa común sea preservada», aseveró el pontífice.
Pecados «ecológicos»
Entre otras de sus múltiples advertencias ambientales, figura el llamamiento al «arrepentimiento de los pecados ecológicos» que «dañan el mundo natural» y a poner límites al uso de los combustibles fósiles o la deforestación para frenar el cambio climático.
Por eso, el año pasado, con movito de la celebración del Día de la Tierra (22 de abril), en un post en X, advirtió de que el Planeta «se está dirigiendo a la ruina» y que «nuestra generación ha dejado en herencia muchas riquezas, pero no ha sabido custodiar el Planeta ni está custodiando la paz. Entre sus últimos mensajes «verdes», el que envió a finales de enero a los dirigentes de la Federación Automóvil Club de Italia, a los que urgió a abordar el impacto de la contaminación derivada de los vehículos. «El número de vehículos, el consumo de energías no renovables y el coste del combustible, la contaminación y el tráfico son algunos de los factores que tienen un impacto innegable en la casa común y en quienes viven en ella», les dijo Francisco, que apenas un mes antes había recibido su primer «papamovil» eléctrico.