Diario de León

UN PERIPLO CLÍNICO SIN FIN

Casi 600 enfermedades no tienen todavía un nombre

Las personas con enfermedades raras pasan hasta 13 años para tener un diagnóstico. Algunos no tienen suerte y no lo consiguen

La investigación y la formación de los profesionales, claves para el avence de los diagnósticos.

La investigación y la formación de los profesionales, claves para el avence de los diagnósticos.NACHO GALLEGO

Carmen Tapia
León

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Casi 600 enfermedades de las 7.000 raras aún no tienen un nombre. El periplo sanitario de los pacientes por distintos especialistas acaba sin un diagnóstico. Este «vacío» de identidad está dentro del conjunto de enfermedades raras que padecen más de 30.000 personas en la provincia de León y son parte de las 7.000 dolencias que tienen un bajo porcentaje de diagnósticos. El cálculo lo hace la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder). El delegado territorial de Feder en Castilla y León, Ricardo Fernández, insiste en la necesidad de que exista un registro con las personas que padecen enfermedades raras, un código para cada enfermedad que permita cuantificar las que están sin un diagnóstico. «Hay una carencia importante de información y ayudaría mucho a tener una fotografía real de la situación. Incluso con las que se conocen hay que ir a buscarlas en los análisis genéticos. En el caso de la enfermedad de mi hijo Marco, que padecía el síndrome Schaaf-Yang, es tan rara que muchos médicos no la han visto en su vida, por lo que es muy difícil que vayan a buscarla y no se les ocurre empezar por ahí».

Si ya es difícil encontrar una enfermedad rara, lo casi imposible es poner nombre a unos síntomas que no aparecen en ninguna prueba diagnóstica. La presidenta de la Asociación Leonesa de Enfermedades Raras (Aler) Beatriz Alegre, cree que la cifra de 600 enfermedades sin identificar «se puede quedar corta» y destaca la dificultad de que los especialistas den con el diagnóstico exacto. La presidenta de Aler pone como ejemplo los 13 años que ha tardado un niño leonés en tener el diagnóstico de Distrofia Muscular Facioescapulohumeral (FSHD), una enfermedad que le provoca un 86% de discapacidad. «Le hicieron todo tipo de pruebass genéticas en Salamanca y como no daban con lo que tenía Sacyl lo derivó al hospital materno infantil San Juan de Déu de Baercelona, donde se lo detectaron. De ahí lo importante de que los médicos se formen y se investigue en enfermedades raras». Entre las principales causas de este retraso diagnóstico se encuentran la complejidad y baja prevalencia

Años de espera

Según Feder, más de la mitad de las familias con enfermedades raras esperan más de 6 años para lograr un diagnóstico. Su complejidad y baja prevalencia hace necesaria una alta especialización, concentración de casos, un abordaje multidisciplinar y experiencia para su atención. El Día Mundial de las Personas Sin Diagnóstico se conmemoró ayer para poner de relieve los retos que supone no sólo el retraso o la ausencia de diagnóstico en enfermedades raras, sino también la dificultad de que los especialistas pongan nombre a unos síntomas. Las asociaciones de pacientes se unen para poner de relieve los principales retos que supone no sólo el retraso o la ausencia de diagnóstico para las personas con enfermedades raras, sino también la dificultad de acceso al mismo.

Vanesa Rey Leonato

Vanesa Rey LeonatoDL

Se estima que en España hay más de 3 millones de personas que conviven con enfermedades raras o sin diagnóstico y más de la mitad de ellas esperan más de 6 años para lograr un diagnóstico, «un tiempo durante el cual conviven con unas patologías que además suelen ser genéticas, crónicas y degenerativas en más del 70% de los casos», aseguran desde Feder.

Las familias piden desarrollar internacionalmente campañas de comunicación dirigidas a médicos generalistas y profesionales sanitarios «con el objetivo de educarlos sobre la importancia del diagnóstico precoz y los recursos disponibles, además de ofrecer programas de formación y recursos que permitan a los pacientes empoderarse, defender sus derechos y desenvolverse con mayor eficacia dentro del sistema sanitario, así como econocer y potenciar los programas que actualmente se desarrollan en España y que ya apoyan la obtención de un diagnóstico».

Luis Arto Milán, coordinador en el Caule del grupo de especialistas para las enfermedades raras y sin diagnóstico

Luis Arto Milán, coordinador en el Caule del grupo de especialistas para las enfermedades raras y sin diagnósticoDL

«He pasado la vida buscando diagnóstico»

Vanesa Rey Leonato tiene 43 años y lleva toda su vida de médico en médico buscando un nombre y un tratamiento para sus dolencias. A los cinco años comenzó con síntomas a los que los especialistas no encontraban una explicación clínica, como inflamación en los ganglios, fiebre alta, problemas de corazón o fatiga. «En la adolescencia empecé con dolores. Mi madre que llevó a muchos médicos. El traumatólogo decía que lo hacía para llamar la atención». En todo ese periplo llegó también el diagnóstico de enfermedad mental y trastornos de la alimentación. «Mi madre me llevó a un montón de médicos y especialistas y todos decían que era psicológico, como tenía un diagnóstico de enfermedad mental ya lo atribuían a eso». Después de 38 años, en noviembre de 2024 le llegó el diagnóstico: Lyme crónico, una enfermedad rara que se desencadena por la picadura de una garrapata. Pero el nombre no se lo puso ningún médico de la Seguridad Social. En esa búsqueda por saber qué le pasaba se trasladó a Madrid para que la examinara la doctora Carmen Navarro, experta en Micronutrición y Dietoterapia y miembro de la Sociedad Internacional de Lyme y Enfermedades Asociadas (ILADS). Multitud de consultas y tratamientos privados que le ayudan a sufragar sus padres. «La llaman la gran imitadora porque los síntomas se confunden con la artritis reumatoide, esclerosis múltiple, fibromialgia y trastornos mentales».Cree que la garrapata le picó en su infancia. «No tengo perros, pero me he criado con animales en mi pueblo, Llamas de la Ribera. Me tiraba en la paja con los conejos para jugar con ellos. Empecé con síntomas y me dijeron que era alergia a los conejos, pero ahora, con este diagnóstico, sé que entonces pudo picarme una garrapata y en aquellos años no se sabía nada de esto».Ahora encuentra explicación a muchos de sus síntomas, al peso insoportable de su cuerpo que le impedía levantarse de la cama, a la inmovilidad, a la fatiga crónica, a los dolores, a la inflamación, a los brotes. «El médico de la Seguridad Social me decía que tenía depresión. Sentía una impotencia. Ahora estoy entre aliviada y desconcertada. Dudo hasta de mí después de tantos diagnósticos fallidos y comentarios. La única que me ha apoyado siempre ha sido mi madre". Vanesa espera mejorar con el tratamiento pautado por la doctora Navarro durante cuatro meses y por el que paga 500 euros al mes.

​Luis Arto Milán, coordinador del grupo de expertos del Caule 
​Luis Arto Milán, especialista en Medicina Interna, coordinará en el Hospital de León el grupo multidisciplinar de Enfermedades Raras y sin Diagnóstico, uno de los nodos asistenciales que el Plan Integral de Enfermedades Raras de Castilla y León contempla en Burgos, León, Salamanca y Valladolid. «Estamos diseñando la unidad, que esperamos ponerla en marcha cuanto antes. Tenemos que contar con prácticamente todos los servicios del Hospital de León porque en todas las consultas se ven a pacientes con enfermedades raras y sin diagnóstico».

Estas patologías, que afectan a una de cada 5.000 personas, son difíciles de diagnosticar. «Mi trabajo consiste en coordinar a los especialistas a los que haya que recurrir porque la mayoría de los pacientes tienen síntomas inespecíficos con afectación multiorgánica».

Arto Milán coordinará y facilitará el seguimiento. «Valorar el diagnóstico y reunir los datos de todos para intentar llegar a un diagnóstico y organizar el seguimiento de los pacientes».

«La idea es que lleguen al grupo los pacientes con sospechas de una enfermedad rara porque tenga antecedentes familiares o clínica compatible con afectación orgánica que no ha conseguido que le den un diagnóstico». Arto coincide con los pacientes y sus familiares en que «es casi imposible saber cuántas enfermedades hay que no tienen un diagnóstico porque no hay datos fiables, son aproximaciones».

El especialista prepara estos días el funcionamiento de la unidad. «Estamos pendientes de ponerla en marcha porque son muchos los especialistas involucrados y hay que decidir con ellos la organización del trabajo».

Desde el año 2022, la Unidad de Diagnóstico de Enfermedades Raras de Salamanca cuenta con un secuenciador masivo de genoma completo para detectar enfermedades raras, un secuenciador con el que también contará el Hospital de León y que está pendiente de su puesta en funcionamiento.
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