Padre Pablo, misionero leonés en Perú: «León XIV es un cacho de pan»
El agustino, que reside en el país andino desde 1979, relata sus encuentros con el nuevo Papa

El papa Francisco da la bendición al misionero leonés en Roma, el 23 de octubre de 2024
El misionero leonés Pablo Larrán, padre Pablo, que fue el cura más joven del mundo en 1979, es una de los agustinos leoneses que ha conocido a Robert Prevost, Roberto como le llaman los religiosos hispanos, durante los periodos en los que ha vivido en Perú.
«Roberto Prevost llega en 1985 a Chulucanas, una comunidad pequeña y campestre, pero mantiene relación con los agustinos de Iquitos y Lima, con reuniones», comenta el agustino nacido en San . Con un impás de dos años, Prevost regresó a Perú, a la ciudad de Trujillo, para hacerse cargo de la formación de los agustinos en el país.
«Luego estuvo 12 años en Roma, mientras fue general de los Agustinos, y viene a Perú en varias ocasiones. Conoce al papa Francisco y se gustan. Luego le nombró obispo de Chiclayo, a 800 kilómetros de Lima», relata el padre Pablo.
«Roberto Prevost, siendo general de los Agustinos recorre el mundo y como obispo de Chiclayo, recorre Perú», abunda este misionero que llegó al país andino en 1979, con tan solo 23 años y recién ordenado sacerdote para lo que «me pidieron dispensa papal porque había que tener 24 años».
El padre Pablo hace hincapié en el perfil de matemático del nuevo Papa, pero «es que Roberto, además tiene sentimientos, es bueno». Recuerda con especial emoción y cariño el encuentro de una hora que mantuvo el pasado 22 de octubre con el entonces cardenal en Roma.
«Mi hermana Mari Carmen y yo fuimos a Italia y al llegar a Roma le escribí un Whatsapp. Entonces, Prevost era el responsable del Dicasterio de los Obispos, cargo de máxima confianza de Francisco por el que pasan los nombramientos de los prelados.
«Roberto siempre contesta, aunque sea una línea», asevera. En apenas unos minutos respondió a su mensaje. «Ven mañana martes a las cuatro de la tarde y ahí conversamos un chiclayano y un sacerdote». «A los dos minutos de llegar nos recibió en su oficina.
El padre Pablo no sabía muy bien cómo dirigirse al compañero que había conocido en Perú: «¿Cómo te llamo? Ahora eres cardenal. Y él me respondió: ¿Cómo te llamo yo a ti? Pablo, le dije. Pues tú a mí, simplemente Roberto.
«Le pedí la bendición por mis bodas de oro como religioso y los 46 como sacerdote. También le dije que quería ver al Papa para que me bendijera», relata.
El encuentro con Prevost duró una hora. «Mi hermana quedó impresionada. Me dijo: Este hombre está para algo grande. Cuando un ser humano da tiempo a otro es grande». Mi hermana le dijo: «Roberto, que ha pasado una hora, por si acaso…» Se despidieron con un abrazo y sin fotos («con los nervios no nos hicimos ni una foto»). Mientras se abrazaban el leonés le dijo: «Roberto, estoy abrazando al Papa. Cuando llegue a Lima lo voy a decir por la radio y por la tele, si me das permiso. Él se quedó sonriente y no dijo nada». El que calla, otorga, concluye el agustino.
El padre Pablo es el director del colegio Nuestra Señora del Consuelo en Lima, antes lo fue del Colegio San Agustín y es un comunicador de vocación. Desde hace 30 años tiene un programa semanal de cinco horas, el sábado por la noche, en la radio Ritmo Romántica, una sesión dominical en el canal JN y escribe una columna semanal en Diario Expreso, uno de los dos más importantes de Perú.
El religioso agustino Atiende la llamada de Diario de León desde el cementerio nuevo de la capital peruana, donde acaba de decir la misa que ha sido grabada para emitir el domingo por la mañana. «Es un cementerio como los americanos, de césped y con las lápidas emergiendo. Tiene 25 años y ya está casi lleno», relata.
El 8 de mayo, cuando fue elegido Prevost como Papa, el padre Pablo cumplía 69 años, los mismos que tiene León XIV. «El domingo, en la misa, dije: No quiero regalos, porque ya tengo dos. El Papa nuevo y que va a ser Roberto Prevost Martínez. Lo dije quince veces», insiste.
El misionero sostiene el acierto de la elección de los cardenales. «Dios no se equivoca. Es un hombre sabio y bueno. Te escucha, te da su tiempo, le escribes y te contesta. Es un cacho de pan, como decimos en León». «Un hombre de fiar. Tiene una hoja de servicios limpia», añade emocionado.
En este punto, destaca el padre Pablo el papel clave que jugó Prevost en la cuestión de la pederastia en la Iglesia, no sólo en Perú. El actual Papa fue clave para que Francisco disolviera el grupo ultracatólico Sodalicio, por un escándalo de abusos sexuales y corrupción económica. También estaca sus cualidades políticas: «Nunca ha estado en conflicto alguno», aunque llegó a exigir al expresidente Fujimori que pidiera perdón a todas las víctimas de su represión y no una mera declaración genérica.
El padre Pablo espera volver a ver en Perú a quien ahora es León XIV. «Os escribo el reportaje», promete.


El padre Pablo, bajo la línea verde, y otros agustinos en la época de prior general de Robert Prevost.
Un misionero leonés en Perú habla del Papa

El padre Pablo en su parroquia de Lima.
Un misionero leonés en Perú habla del Papa

El padre Pablo en la radio, donde conduce un programa semanal.
Un misionero leonés en Perú habla del Papa

La televisión es otra de las facetas del misionero leonés.