Servicios Sociales baremará la soledad no deseada en León
La Junta pauta sensibilización, identificación y acompañamiento a personas afectadas

Rosa Conde, Pedro Barrio, Beatriz González y Andrea Martínez.
Los servicios sociales evaluarán la soledad no deseada entre la población leonesa de manera individualizada. Este es el propósito de la guía que presentó este miércoles la jefa de Asistencia Social de la Gerencia de Servicios Sociales, Beatriz González, en el curso de extensión universitaria de la Escuela de Trabajo Social, Credei, Ayuntamiento de León y Junta.
La guía se basa en cuatro eje: sensibilización, identificación, acompañamiento y gestión de apoyos y seguimiento individualizado. La sensibilización pretende involucrar a toda la sociedad. De modo particular, la Consejería de Familia ha activado canales como un podcast, una plataforma digital y el Teléfono Cerca de Ti (900 264 212) como complemento al Teléfono de la Esperanza. La identificación de las personas que sufren soledad no deseada es una fase crucial.
«Puede ocurrir que la persona solicite ayuda, pero es lo menos probable», expresó la representante de la Gerencia de Servicios Sociales. Para hacer una identificación activa se evaluará a las personas medidante la escala de John Gilbert, una escala que recoge los indocadores de riesgo en 11 ítems, como salud, vivienda, entorno, contactos sociales. A partir de las respuesta se identifica si la persona no sufre soledad no deseada o se encuentra en esta situación de forma moderada, severa o muy severa.
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No disponer de medios tecnológicos o que la persona no sepa usarlos, por ejemplo, es un factor de riesgo de soledad no deseada, como también lo es la falta de salud porque esta circunstancia puede impedir mantener relaciones sociales y un entorno deshabitado o una vivienda con barreras.
Una vez identificada la soledad no deseada, los servicios sociales o entidades afines tienen que acercarse a la persona para abordar la situación. «La persona decidirá si quiere o no seguir el programa, que es voluntario y con consentimiento informado», precisó Beatriz González. En caso de que decida no continuar y esté en riesgo, los servicios sociales mantendrán activa una alerta.
La puerta de entrada de personas en riesgo o que sufren soledad no deseada puede ser a través de los servicios sanitarios de Atención Primaria o farmacias. «Muchas veces bajo la etiqueta de un problema de salud hay un problema de soledad», precisó, por lo que es «imprescindible» que «conozcan el engranaje».
En la fase de acompañamiento y gestión de recursos se puede ofrecer a la personas distintas opciones como actividades en centros de día o recursos cercanos y compatibles con cada circunstancia. A los seis meses se realizará una evaluación para determinar si la situación ha revertido, evoluciona de forma favorable o el procedimiento ha sido beneficioso. La teoría gustó. Para la práctica, apostilló la directora del curso, «hay una dificultad clara: cómo se va a hacer con los servicios colapsados».
El centro de día de Cistierna presentó su modelo de prevención de la soledad en el entorno rural. «El entorno rural todos nos conocemos y la soledad no deseada muchas veces se mitiga con los vecinos», señaló la trabajadora social. Gimnasia, memoria o nuevas tecnologías, el club de lectura, la red de asociaciones rurales y las acciones que potencian la relación intergeneracional son su fuerte.