Mercedes Murillo: "Los musulmanes mantienen una actitud de integración"

Juana Torres, José Antonio Diez, Raquel Domínguez, Mercedes Murillo y Paulino Pardo.
Mercedes Murillo, directora general de Libertad Religiosa, del Ministerio de Presidencia, participó este jueves en la inauguración del XV Congreso Internacional de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones que bajo el título «Religión, salud, curación» congrega a un centenar de personas en la Universidad de León.
—¿Cómo interviene su departamento para fomentar esa libertad religiosa en una sociedad diversa, con una preponderacia histórica de una confesión como la católica?
—Ciertamente, venimos de una historia de un estado confesional católico y es indudable el peso y la influencia que la religión católica ha tenido en nuestra historia, en nuestra cultura y la presencia que aún mantiene en nuestra socieda. Pero desde la constitución de 1978, donde se reconoce plenamente la libertad religiosa, la pluralidad se ha visto notablemente incrementada. Una pluralidad y una presencia que ya venía desde lejos, pero que se había visto, entorpecida, por una situación incluso de prohibición o de ejercicio clandestino. La Constitución de 1978 lo resuelve y desde entonces asistimos a un florecimiento de otras creencias en nuestro país alimentadas por los movimientos migratorios, con un incremento de la presencia de estas religiones en España. Esa realidad es la que afrontamos desde la gestión pública, intentando favorecer que la inclusión, la convivencia y la diversidad sean vistas como un elemento positivo que aporta a la sociedad y no como una dificultad o como un problema, sin perjuicio de que haya que afrontar los indudables retos que siempre cualquier diversidad nos plantea en una sociedad.
—¿Cuál es el conducto para la autorización de mezquitas, cuyo florecimiento puede sorprender a la población?
—La apertura de lugares de culto está sometida a las mismas reglas, sea cual sea el lugar de culto, católico, sea una mezquita o una sinagoga, un salón del reino, de los expresivos de Jehová, la normativa es la misma para cualquier tipo de lugar de culto que se quiera abrir. Algunas comunidades autónomas, como Cataluña y País Vasco, tienen normativa propia sobre lugares de culto, que facilita un poco la regulación, porquede antemano determinan las condiciones para poder abrir un lugar de culto. Y en el resto de España la normativa es siempre local. En general, en cada ayuntamiento, deberán cumplir la normativa urbanística que exista, acceder a los espacios o a las sesiones de suelo que se establecen con carácter general. Las leyes autonómicas definen las reservas de suelo para uso religioso y las licencias urbanísticas, de protección del medio ambiente, de sonido, etcétera, del ayuntamiento, como la apertura de cualquier otro lugar abierto al público.
—¿La elección del nuevo Papa implicará alguna revisión del Concordato con la iglesia católica?
—El concordato es un régimen jurídico desde el año 1979 y los acuerdos tienen aún mucho recorrido para poderlos desarrollar en el contexto constitucional. Respecto al nuevo Papa habrá que esperar a ver qué nuevas perspectivas y qué nuevas iniciativas aporta. Estamos un poco todavía en el inicio de este papado.
—En la declaración de la renta hay una X para la iglesia católica, igual que para entidades sociales. ¿Se ha planteado poner X para las otras confesiones?
—Ese es un tema complicado y tiene su complejidad. El acuerdo con la iglesia católica es el único que contempla esta forma de financiación.
—Respecto a la libertad religiosa, ¿es compatible con el hecho de que haya religiones que impongan una forma de vida, como puede ser el velo para las mujeres?
—En España vivimos en un ambiente de libertad y de libertad religiosa y las decisiones las toma cada persona dentro del marco de nuestra Constitución y nuestras leyes. Hay que asegurarse que esas decisiones se toman libremente y, dentro de ese ámbito de libertad, pues cada uno toma aquellas que entiende que responden más a su propia visión, convicción de su vida o de su sociedad, con arreglo a lo que han sido o son sus creencias. Pero, desde luego, en ningún caso nuestro ordenamiento podría amparar la imposición de ningún tipo de práctica o culto. Es algo que está suficientemente garantizado en nuestro ordenamiento.
—¿Cómo se valora desde su departamento la implantación de mezquitas que, aunque en sitios como en León ya existe alguna desde los años 80, puede ser chocante para la población?
—Es el reto de la diversidad. Si vivimos en un Estado democrático, en un Estado que ampara el ejercicio de las libertades, el ejercicio público del culto es una de esas libertades y se manifiesta en la apertura de lugares de culto de muy distinta naturaleza. Yo creo que la normalidad es mucho mayor de la que se dice o se cuenta. En general, los musulmanes mantienen una actitud de integración, de participación y asisten a sus lugares de culto sin ningún problema, sin perjuicio de que genere algún tipo de dificultad que se pueda afrontar, lógicamente, siempre desde el ámbito local, que es el más inmediato y el que tiene, al final, la competencia respecto a la apertura de lugares de culto.
—¿Hay que trabajar más el respeto? Hace unos días un mural feminista fue vandalizado en León con la leyenda «España no será musulmana», ofendiendo a unas y a otros.
—La tolerancia nunca es suficiente. Siempre hay un trabajo que hacer y, desde luego, es el que estamos intentando hacer. Desde la Fundación Proyectos de Convivencia hay un programa que se llama precisamente Municipios por la Tolerancia, que tiene un trabajo específico con los ayuntamientos para favorecer el conocimiento y esa realidad que forma parte de nuestra normalidad.