Diario de León

De tumba del fundador de la Cultural a iglesia de barrio

La parroquia de San Antonio de Padua de León celebra su 50 aniversario con actos culturales, religiosos y de gratitud

El párroco Juanjo Ruíz Husillos con vecinos del barrio y fieles de San Antonio de Padua.

El párroco Juanjo Ruíz Husillos con vecinos del barrio y fieles de San Antonio de Padua.ángelopez

Ana Gaitero
León

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La parroquia de San Antonio de Padua cumple 50 años. Medio siglo que da comienzo mucho antes y arranca con un hecho tan peculiar como la voluntad de una viuda acaudalada de hacer una labor social en el incipiente barrio que se extendía desde la vega de Armunia hasta las vías del ferrocarril.

Elsa Beinhorn (1891-1980) fue aquella mujer que en los años 50 del siglo XX encargó al arquitecto Juan Torbado Franco la construcción de un templo en una esquina de la frondosa finca de La Fontana con una cripta subtarránea a la que trasladó los restos de su difunto marido, Antonio Miguel Díez Gutiérrez Canseco (1876-1951).

Este leonés de Busdongo había hecho fortuna con negocios de exportación, fue presidente de la Diputación y fundador, además de primer presidente de la Cultural y Deportiva Leonesa.

San Antonio de Padua, advocación de la parroquia, y San Miguel Arcángel, cuya escultura metálica corona la fachada principal del centro, atestiguan el homenaje de Elsa Beinhorn a su esposo, con quien había contraído matrimonio en 1940, tras conocerse en Valencia. 

La cripta de la iglesia de San Antonio de Padua con las tumbas de Miguel Canseco, Elsa Beinhorn, Liselotte Paege Beinhorn y la vacía que estaba destina a la ama de llaves.

La cripta de la iglesia de San Antonio de Padua con las tumbas de Miguel Canseco, Elsa Beinhorn, Liselotte Paege Beinhorn y la vacía que estaba destina a la ama de llaves.MARCIANO PÉREZ

Este fin de semana las celebraciones del 50 aniversario de la parroquia de San Antonio de Padua comienzan con músicas del mundo. Un grupo de Ucrania, Diversidá (Auryn) y la Iglesia Pentecostal amenizan este primer evento cultural del 50 aniversario de la creación de la parroquia.

Fue en 1975 cuando la iglesia pasó de simple capilla a servir a la labor pastoral de la diócesis. De aquel día y de los inicios de una comunidad bulliciosa y siempre mestiza tiene buen recuerdo Susi. María Jesús López González ya asistía a las misas que daban los hermanos eudistas, unos frailes sudamericanos, que vivían en La Fontana y atendían la capilla del llamado entonces barrio Canseco. «Yo tenía 15 años y el párroco don Víctor era el padre espiritual en el Bellido (el instituto). Fue quien me dijo que se iba a hacer un grupo y me pidió que fuera a cantar con ellos», recuerda.

El 31 de agosto de 1975 fue el memorable día del que ahora se celebra el medio siglo. A aquella misa cantada le siguieron muchas más. "Fue un mito que no se repetirá", sentencia María Jesús, actualmente vocal de la Junta Vecinal de Armunia por el Partido Popular y activista en la Asociación de Vecinos de San Antonio de Padua. 

Cuando se creó la parroquia, el barrio empezaba a crecer con casas altas. Medio siglo después es un barrio multicultural en el que la convivencia entre antiguos vecinos y recién llegados de Marruecos, Sudamérica y Ucrania está normalizada.

Las celebraciones del 50 aniversario se han hecho coincidir con las fiestas del barrio, que se dedican a la advocación de la parroquia, San Antonio de Padua, con onomástica señalada el 13 de junio. Susi destaca el "buen entendimiento" que hay en este barrio mestizo, donde la vecindad de toda la vida ha aprendido a convivir con los marroquíes y latinoamericanos que se asentaron en las viviendas más económicas (ahora ya es cara una habitación en la zona).

Con el Centro de Protección Internacional de San Juan de Dios, que ocupa las instalaciones vecinas de La Fontana, están aprendiendo mucho de otras culturas. "Hace unos días celebramos la fiesta de Senegal. Hicieron talleres de henna, refrescos de coco y empanadillas de carne", apunta.

Feligreses con el párroco delante de la iglesia de San Antonio de Padua, con la escultura de San Miguel Arcángel.

Feligreses con el párroco delante de la iglesia de San Antonio de Padua, con la escultura de San Miguel Arcángel.Marcicano Perez

La parroquia tiene a su cargo unas 5.000 almas, aunque son muchas menos las que acuden a la iglesia sobre cuya portada se erige la escultura metálica de San Miguel Arcángel, tal y como ordenó la señora Elsa. 

El edificio de Torbado se ha transformado. «Se cerraron las dos puertas laterales que daban a la cripta y al altar», señala Susi, se renovaron las vidrieras por doce coloridos vitrales con los apóstoles y el ‘pintor de la liberación’ Cerezo Barredo realizó para el templo un retablo con varias escenas de la vida de Jesús.

Fue en 2016 cuando nadie se imaginaba que La Fontana alojaría un centro de protección internacional como el que gestiona San Juan de Dios. Pero Cerezo Barredo pareció intuir los tiempos que venían. En una de las tablas aparece Jesús en una patera.

Cincuenta años después la labor social se multiplica en la parroquia de San Antonio de Padua. En el local que acaba de estrenar en la Avenida de Antibióticos, número 86 atiende a 86 personas a través de Cáritas y el Banco de Alimentos.

 «Es la parroquia de la ciudad con mayor número de personas necesitadas atendidas y son tanto gente del barrio de siempre como familias musulmanas y latinoamericanas», explica el párroco Juanjo Ruiz. 

El 50 aniversario se sellará este domingo a las 12 horas con una misa de acción de gracias y el descubrimiento de una placa en la fachada en la que se podrá leer: «Agradecemos a todas las personas que han hecho realidad la labor social y evangélica».

Un total de 12 entidades recibirán otras placas de agradecimiento por su colaboración. A los vecinos que acudan este domingo al templo se les obsequiará con una imagen de San Antonio Abad.

El miércoles 11 a las 19.30 horas se presenta el libro «50 años de San Antonio de Padua, una parroquia en el barrio», que relata la historia de la parroquia y sus antecedentes con pocas palabras y muchas imágenes. Una labor de recopilación que ha realizado el propio párroco, Juanjo Ruiz Husillos.

El presente se erige sobre una historia que cimentó el matrimonio Canseco-Beinhorn. La pareja, acompañado por la hija de Elsa, Liselotte Paege Beinhorn, pasaba los veranos en La Fontana, donde recibían muchas visitas.

La cripta con las tumbas de Miguel Canseco, su esposa Elsa Beinhorn y la hija de esta Liselotte Paege Beinhorn (1918-1984) es visitable los domingos. Queda libre un nicho destinado a su fiel ama de llaves, Joaquina, que murió en Madrid en 2005 y nunca se ha llegado a ocupar.

El chalé de la familia Canseco-Beinhorn conocido como La Fontana.

El chalé de la familia Canseco-Beinhorn conocido como La Fontana.cortesía de la parroquia

La fuente de los jardines de La Fontana que dio el nombre a la finca.

La fuente de los jardines de La Fontana que dio el nombre a la finca.CORTESÍA DE LA PARROQUIA

Fiesta de San Antonio de Padua

El 13 de junio se celebra la fiesta de San Antonio de Padua con una misa en La Fontana con el obispo Luis Ángel de las Heras y el provincial salesiano Fernando García.

Charla y excursión

El sábado 14 de junio, a las 19.30 horas, está programada la charla de Vicente Guillán (La parroquia sinodal, protagonismo seglar) en la parroquia.

El domingo 15 de junio se cierran los actos con una convivencia en La Vecilla, que contará con eucaristía, música del grupo La Clave de Sol y acción de gracias por los 50 años de sacerdocio del párroco Juanjo Ruiz, un acontecimiento que coincide precisamente con los 50 años de la parroquia que tutela desde 2013.

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