Diario de León

Herminia Suárez: «Abolir la prostitución es difícil porque hay puteros en los partidos»

Herminia Suárez repasa luces y sombras de las leyes que afectan a las mujeres, desde las luchas contra la 'prisión' del franquismo al abolicionismo actual

Herminia Suárez Mata, antes de la conferencia en el Museo de León.

Herminia Suárez Mata, antes de la conferencia en el Museo de León.ángelopez

Ana Gaitero
León

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Desde muy pequeña, en su pueblo y en su entorno, se dio cuenta de las desigualdades que sufrían las mujeres. Cuando en 1971 ganó una oposición en Telefónica palpó la discriminación laboral femenina en directo. Se puso a estudiar, mientras trabajaba, Graduado Social y Derecho. Seguía a la asociación Flora Tristán, que se había fundado en 1975, y se enroló.

A los dos días estaba en el programa de radio en La Voz de León, un altavoz insólito en una ciudad pequeña y bajo un férreo control social en la época de la transición. Cansada, pero inasequible al desaliento porque «hay que seguir y en igualdad si dejamos de remar, nos echan a la orilla, por eso hace falta relevo», Herminia Suárez Mata cerró este martes la segunda escuela de pensamiento feminista de Flora Tristán, en el marco de la exposición ‘50 años de feminismo en León’, con un exhaustivo repaso a la legislación desde la caída de la IIª República.

Con Franco, explica, se reinstaura el Código Civil de 1889. Las mujeres, sobre todo las casadas, quedaron encerradas «en la prisión del hogar y de sus cuerpos». El primer hito fue la derogación de 66 artículos en 1958. Gracias al empuje de Mercedes Fórmica «se acabó con el vejatorio depósito de mujeres», conventos o casas en los que eran recluidas las mujeres abandonadas por sus maridos. Las mujeres no podían ser testigos en los testamentos. «La palabra de las mujeres no valía nada y aún hoy se pone en cuestión. La del hombre es la que se acepta», recalca.

La Sección Femenina promovió en 1961 el acceso de las mujeres a las notarías, registros de la propiedad y diplomacia. La barrera para acceder a la judicatura, magistratura, fiscalía y carrera de armas se rompe legalmente en 1966. Poco a poco se derogaron leyes que permitían matar por honor, con una simple condena de destierro, a la mujer adúltera y su amante. El Año Internacional de la Mujer, 1975, fue otro aldabonazo.

Herminia Suárez realizó una lectura crítica de la Constitución y las mujeres, recordando el episodio en el que las diputadas constituyentes se rebelaron contra el machismo de sus colegas de escaño en la redacción. «La interrupción voluntaria del embarazo tendría que estar en la Constitución», recalca al repasar la larga lucha por la ley actual desde que en 1985 se aprueba la primera norma sólo para tres supuestos. Al ministro Gallardón le costó el puesto en 2012 intentar retroceder.

La violencia sexual fue «delito contra la honestidad hasta 1989» cuando se reconoce la libertad sexual de las mujeres. En 1995 entran en el Código Penal los abusos y el acoso sexual en el trabajo, la docencia y la prestación de servicios. El caso de la Manada supuso un nuevo salto y llegó la ley del Sí es Sí en 2022. A pesar de las medidas avanzadas en atención integral, lamentó, «no se considera un delito público, sino semipúblico y semiprivado lo que significa que las mujeres o la fiscalía, en caso de menores, tienen que poner la denuncia».

La ley de violencia de género, pionera en Europa, «sigue sin desarrollarse en la competencia autonómica, la educación». «La reacción a esta ley fue horrorosa", recordó. La ley de igualdad, añadió, «está llena de verbos desiderativos que no se cumplen». 

El reto legislativo actual es el castigo a la explotación reproductiva de importación, derogar la ley trans y aprobar la ley de abolición de la prostitución, algo que ve difícil aunque está arropada por legislación europea de 2023, «porque hay puteros en los partidos».

"Los delitos de agresión sexual deben ser públicos, no semipúblicos o semiprivados"

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