Diario de León

Un juez rectifica la discapacidad de un niño leonés del 24% al 79%

La sentencia del Juzgado de lo Social 2 de León da la razón a Guzmán Carro Tagarro, que sufre pérdida grave de agudeza visual por un nistagmus congénito

Gemma Tagarro con su hijo Guzmán Carro Tagarro.

Gemma Tagarro con su hijo Guzmán Carro Tagarro.dl

Ana Gaitero
León

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Guzmán Carro Tagarro es un adolescente leonés de 15 años que destaca como deportista. Este año consiguió la medalla de plata en la copa de España de esquí alpino inclusivo y ha sido bronce en judo en Fedec (Federación Española de Deporte para Personas Ciegas).

Detrás de estos triunfos hay mucho esfuerzo, apoyo familiar (su madre, Gemma Tagarro es su guía en el esquí alpino) y estrategias de superación. Gumán tiene una discapacidad aún sin reconocer oficialmente, aunque una sentencia judicial acaba de avalar que el nistagmus congénito que padece limita un 79% sus capacidades para la vida diaria.

Guzmán nació con nistagmus, una enfermedad rara que afecta a la agudeza visual. En su caso, de manera severa a pesar de haber pasado por el quirófano en 2023. La operación solo logró que, cuando fija la mirada en un punto concreto, alcance una precisión visual del 0,063. Fuera del punto de fijación tiene ceguera total.

Para fijar la mirada en el punto tiene que hacer un movimiento horizontal de destroversión, que le ha producido una lesión en el cuello, tortícolis.

Guzmán Carro Tagarro y Gemma Tagarro en el podio del esquí alpino inclusivo.

Guzmán Carro Tagarro y Gemma Tagarro en el podio del esquí alpino inclusivo.DL

El nistagmus se lo diagnosticaron con tres meses. «Fue Zarzuelo, su pediatra, el que se dio cuenta porque los ojos se le movían solos», apunta. El niño ha precisado fisioterapia privada para sus lesiones colaterales en cuello y espalda. La madre fue resolviendo las necesidades sin saber que su hijo tenía derecho a beneficios por su discapacidad. «Lamentablemente, yo pertenecía a Muface y nadie me informó de que tenía opción a este beneficio. Fue al pasarnos a la Seguridad Social cuando me lo dijo la trabajadora social», explica.

 El 24 de julio de 2023, poco antes de la operación, Gemma Tagarro, solicitó la valoración de discapacidad de su hijo. «Me dieron cita para el 22 de noviembre y cuando fui al centro base y les dije que le iban a operar de los nervios ópticos el día 30 de noviembre, me dijeron que esperaban a la valoración a que metiera los informes médicos después de la operación, pero no esperaron».

En diciembre, la Gerencia de Servicios Sociales emite un informe con una valoración del 24% de discapacidad. Gemma Tagarro acudió al Centro Base a reclamar, pero el trato «no pudo ser más inhumano y degradante», se queja. «No tuvieron en cuenta los informes de la operación» y la valoración fue realizada por «una terapeuta ocupacional y una trabajadora social» con errores en la agudeza visual e indicación de correcciones que no tiene la enfermedad.

El mismo informe que no tuvieron en cuenta en el Centro Base sirvió para que desde el 13 de diciembre de 2023, Guzmán recibiera apoyos de la Once y fuera admitido como afiliado el 13 de junio de 2024. Dos lupas gigantes, una para casa y otra en el colegio, han cambiado su vida. «Antes no era capaz de distinguir la m de la n, por ejemplo», comenta su madre.

Reclamó por vía administrativa sin respuesta. «Me dicen que en Valladolid tienen un problema informático y no pueden meter los informes», explica. Con el apoyo de Aler (Asociación Leonesa de Enfermedades Raras y Sin Diagnosticar), decide reclamar judicialmente. Su abogado presenta la demanda en julio de 2024 contra la Gerencia de Servicios Sociales por un procedimiento de Seguridad Social.

Con la demanda en curso, Gemma Tagarro siguió enviando los informes al centro base. En febrero de 2025, recibe la cita para el examen forense judicial. Tras una entrevista exhaustiva a Guzmán y un amplio dossier emitió un informe con un 79% de discapacidad.

El juicio se celebró el 22 de mayo de 2025 en el Juzgado de lo Social número 2 de León. La administración solicitó parar el procedimiento porque «se está valorando de nuevo al menor», pero la madre lo rechazó. El 6 de junio, el magistrado dicta sentencia. «El único informe fiable es el que se ha emitido por el médico forense que estima un grado de discapacidad del 79%», señala la sentencia. Esta discapacidad grave, de grado 3, resulta de la ponderación de un 82% de discapacidad visual con un 15% de discapacidad psíquica, debido al trastorno adaptativo del menor por su padecimiento, y ajuste del baremo de limitación de actividades del 65%.

La sentencia se hizo firme después de que la administración pidiera prórroga de diez días para un recurso y finalmente no lo sustanciara. La rectificación tiene carácter retroactivo. Un formulismo que no compensa el calvario padecido. «Han sido dos años muy duros», apunta desde Málaga por teléfono donde acompaña a su hijo, que fue seleccionado para un curso de la Once del Centro Superior de Videojuegos y las Artes Digitales.

Gemma Tagarro quiere que su caso sirva para que otras familias en situación similar o que están viendo reducida la discapacidad de sus hijos se animen a acudir a la vía judicial. «Es muy injusto lo que está pasando. Quien quiera que me contacte a través de Aler». Para ellos, la lucha no ha terminado. «Aún no hemos recibido la acreditación de la discapacidad. Me han dicho que lo harán de oficio», afirma contrariada. La valoración de Guzmán queda abierta a la futura evaluación de las secuelas definitivas de una cicatriz dolorosa por un traumatismo en una rodilla que también le causa cojera.

«El único informe fiable es el emitido por el médico forense, que estima un grado discapacidad del 79%»

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