Madres, hijas y hermanas cuidan sin reconocimiento ni compensación

Cuidadoras no profesionales en una foto de archivo frente al Musac.
El 55 % de los apoyos informales a personas en situación de dependencia son prestados por hijas, madres o esposas que, en su mayoría, tienen entre 45 y 64 años y compaginan esta labor con empleo, tareas domésticas y otros cuidados.
Son datos del 'I Estudio sobre las familias con personas en situación de dependencia' de la Fundación Caser, en el que se analiza el papel de las familias en el cuidado de dependientes. Dentro del ámbito del hogar, son las mujeres las que asumen la labor de cuidadoras de forma mayoritaria (en el 55 % de los casos) a pesar del coste que supone a nivel laboral y emocional: abandono de la vida laboral, reducción de ingresos, desgaste físico, impacto en la salud mental y dificultades de conciliación, entre otros. Según este estudio los apoyos o cuidados en el hogar a dependientes son realizados por hijas (el 23 %), madres (18 %), esposas (14 %), hijos (11 %), esposos (11 %), otro familiar (11 %), empleada en el hogar (5 %), padre (4 %) y otras personas (3 %).
"Existe la paradoja de un modelo de bienestar que, pese a los avances legislativos, sigue descansando en la sobrecarga de las familias, particularmente de las mujeres. El reto está en evolucionar la estructura y composición de los cuidados para que sea más integral, profesionalizada y equitativa", argumenta el director del estudio, Agustín Huete.