Diario de León

José Valín: "Astura significa ‘río rápido’ y lo sigue siendo el Esla a pesar del embalse"

El expolítico José Valín desvela secretos de la toponimia peninsular en su libro ‘De Hispalis a Iruña, de Tarraco a Olisippo’, que presentó en Cistierna

José Valín, en el centro, con Marcos Antonio Gómez Alonso, a la izquierda, y Siro Sanz, a la derecha.

José Valín, en el centro, con Marcos Antonio Gómez Alonso, a la izquierda, y Siro Sanz, a la derecha.campos

Ana Gaitero
León

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De gestionar crisis como la peste porcina, la gripe aviar o las vacas locas a sumergirse en los catorce bloc de notas que había acumulado desde su juventud con apuntes sobre toponimia. José Valín (Villalón de Campos. Valladolid. 1948), consejero de Agricultura y Ganadería en Castilla y León (1995-2007), presidente de CHD y senador en la octava y novena legisltatura, es ingeniero de Caminos por formación, pero agrónomo y veterinario de honor en el colegio de León.

Ahora que se desinflan tantos curriculos de políticos, a José Valín no le hace falta título para defender su obra ‘De Hispalis a Iruña, de Tarraco a Olisippo. Lenguas, pueblos y gentes de la Hispania antigua’, que presentó este lunes en la XVI Escuela de Verano del Instituto de Estudios Bíblicos y Orientales en Cistierna.

«Desde que era estudiante he tenido una afición notable a la filología y a la lingüística. No tengo título de filólogo, pero he leído mucho más que la mayoría de la gente que lo tiene», asegura. Más de 300 títulos vinculados a las lenguas de la península están en el bagaje sobre el que se sostiene el libro que salió a la luz de la mano de la editorial Spica.

«Con este libro trato de investigar y aclarar qué tipo de de cultura lingüística tenían los hispanos prerromanos en la España antigua», explica Valín, ya metido en materia. Frente a la teoría de que en esas épocas en Hispania se hablaban lenguas semíticas, la suya es que hablaban lenguas indoeuropeas, al igual que griegos, germanos, celtas, bálticos y eslavos.

«En la primera parte del libro identifico nombres comunes de pueblos, montes, ríos... que era con lo que se construían los topónimos», apunta. En la segunda parte, una vez identificados esos nombres de poblaciones, los analiza por zonas. Por ejemplo, en la cuenca del Duero al norte del Guadalquivir, al igual que en Levante encuentra las raíces indoeuropeas.

Sin eludir polémicas antiguas, en cuanto al origen del euskera, lleva la contraria a los tratadistas que la desvinculan de las lenguas indoeuropeas. «Mi teoría es que es es una mezcla de varias lenguas indoeuropeas», apostilla.

En el libro profundiza en los vacceos, el pueblo prerromano más importante que habitó la Meseta Central, cuyo raíz vac- alude al jefe Vaccius y el sufijo —ca al río Vouga, llamado también Vacca.

‘De Sevilla a Navarra, de Tarragona a Lisboa’ también pasa por León donde los ríos dan nombre a territorios y sus habitantes. Los astures, por centrarse en León, recibieron este nombre por ser los pueblos ribereños del río Astura, el Esla en la actualidad. Explica José Valín que la raíz ‘as’ de este nombre significa rápido, mientras que —tura es río.

Por tanto, el Astura «es el río rápido y el Esla siendo un río rápido a pesar del embalse de Riaño y de todas las presas y represas para regadío» que han regulado su cauce.

Otro ejemplo de cómo los ríos nombran a los territorios es el Sella. El famoso río asturiano, que en realidad es leonés en su origen y primer tramo, da nombre al valle de Sajambre. «Sella viene de Salia, una de las primeras palabras del alt-europaïs, antigua lengua indoeuropea previa a las lenguas célticas», aclara José Valín.

Palabra relacionada con el fluir del agua que da nombre a diversos ríos se unió a amnia, también río en latín, de modo que el Salia Amnis (río en latín) sería el río río. Y Sajambre deriva de la evolución de ambas palabras al leonés Sayame y posteriormente al castellano Sajambre.

Algo parecido sucede con los términos Mini amnis (Río Minio) que lejos de significar río Miño, es el río de las Minas y así fue nombrado en una de las zonas donde los romanos explotaron oro en León, en la Valduerna ‘Mini amnis’, del que proviene Miñambres. Ornia y orniacos daría lugar al Duerna... y, posiblemente, aunque «es más dudoso, Villaquilambre también compartiría esa amnis y por tanto origen de río», apostilla. La toponimia se convierte de este modo en una fuente de conocimiento de los orígenes de las lenguas, pueblos y gentes de España tal y como plantea el autor.

"Es un libro dedicado al análisis filológico y lingüístico de los topónimos más antiguos", fruto de un intenso estudio que cultiva desde joven

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