Amputado solo en el físico
El mapa que el cerebro tiene del cuerpo permanece inalterado incluso tras la amputación de una extremidad

Las conexiones neuronales siguen identificando el miembro amputado como si estuviera aún en el cuerpo.
En contra de lo que se creía, el mapa que el cerebro tiene del cuerpo permanece inalterado incluso tras la amputación de una extremidad. Un descubrimiento que puede tener implicación en el tratamiento del dolor del miembro fantasma o en el control de las prótesis robóticas. Hasta ahora, la opinión general era que, tras una amputación, el mapa cerebral se reorganizaba para compensar la pérdida, un extremo que contradice un estudio a cargo de investigadores británicos y estadounidense que publica Nature Neuroscience. Los mapas cerebrales de antes de la amputación de una mano y los de hasta cinco años después no mostraron indicios de esa supuesta reorganización, sino que permanecieron estáticos e inalterados. La corteza somatosensorial del cerebro tiene un mapa con diferentes regiones que corresponden a las distintas partes del cuerpo. Por ejemplo, tocar algo caliente con la mano activa una región del cerebro situada justo encima de la oreja.
A pesar de la creencia de que las regiones vecinas en ese mapa se reorganizan y asumen el control del área antes asignada a la extremidad ausente, la mayoría de personas sienten sensaciones vívidas en la extremidad fantasma, como picor o dolor.
Los estudios de imágenes cerebrales en los que se pide a personas amputadas que muevan los dedos ausentes han mostrado patrones cerebrales similares a los de las personas que sí los tenían. El equipo con investigadores de las universidades de Cambridge (Reino Unido) y Pittsburgh decidió estudiar esa contradicción y eligieron a tres personas a las que estaba previsto amputar un mano.
La región correspondiente a la mano y los dedos está, en la corteza somatosensorial, junto al área que representa los labios, la nariz y los ojos. Así, los investigadores analizaron los mapas de las manos y los rostros de los pacientes antes y después de la cirugía.
Antes de la amputación, los tres podían mover los cinco dedos y, durante una resonancia magnética, se les pidió que lo hicieran y que, además, fruncieran los labios, para crear los mapas personales de esa partes de cuerpo. Tres y seis meses después de la intervención quirúrgica repitieron la actividad frunciendo los labios e imaginando que movían de forma individual los dedos. A uno de los participantes se le volvió a escanear 18 meses y a otro cinco años más tarde.