Diario de León

Camino Villa, la leonesa influencer senior: «Dos crisis fuertes me obligaron a reinventarme»

Con 170.000 seguidores en Instagram, esta leonesa de 75 años recibe el premio senior Las Arcadias

La leonesa Camino Villa, en el acto de recogida del premio.

La leonesa Camino Villa, en el acto de recogida del premio.JAIME BOINE 

Carmen Tapia
León

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Los premios Senior Living Las Arcadias reconocen la labor en las redes sociales de la leonesa influencer senior Camino Villa, que a sus 75 años es una de las personas con más peso en el mundo de la moda con más de 170.000 seguidores en Instagram. Los premios tienen como objetivo combatir la discriminación por edad. En su primera edición, reconocen a instituciones, comunicadores, científicos y otros referentes sociales como Esther Vaquero (Antena 3 Noticias), la Fundación Pasqual Maragall, Carmen Navarro, Euprepio Padula, Beatriz de Orleans, Daniel Dousa (El País), Fernando Ónega, presidente de «65 y más», el podcast «Noventa y contando», y el psiquiatra y divulgador Enrique Rojas.

—¿Qué significa para usted este reconocimiento?

—Estoy muy agradecida. Consideran que mi mensaje para este margen de edad es inspirador y puede servir en muchos momentos de ayuda para reiventarte en esta fase de la vida.

—¿Por qué decidió apostar por las redes sociales?

—Empecé por una crisis y de ahí me llegó una oportunidad. Me diagnosticaron una enfermedad autoinmune que me retiraba del mundo profesional y laboral por lo menos dos meses. Yo sabía que iba a salir de ello con un tratamiento fuerte, pero necesitaba reposo. Trabajaba como embajadora de moda con Andrew GM, un modisto de Singapur que creaba toda su colección en París, y dirigía el taller de modisto español Juanjo Oliva. Tuve que dejar las dos cosas. Una sobrina y mis hijos me animaron a abrir una cuenta en Instagram y Facebook. Me dije que por qué no, que nunca es tarde, esa es la clave. Aprendí con ellos y me di de plazo seis meses para ver si conseguía trabajo. En seis meses tenía ya ofertas y para mi sorpresa no solo en el mundo de la moda sino como imagen y modelo para campañas de publicidad. Ahora, diez años después, aquí estoy publicando estilo de vida, las cosas que me gustan y colaboro con empresas. Después pasé por una segunda crisis. La vida está llena de esos momentos. Murió mi marido y ahí hubo un antes y un después muy fuerte porque él me apoyaba mucho, me hacía fotos y éramos grandes compañeros de vida. Tuve que reinventarme. Pasé una época en la que te quieres morir, pero decidí que no podía ser así, por mí, por mis hijos y mis nietos. Mi cuenta cambió, ya no era tan fashion. Cuando sales de algo así ya eres otra persona. Empecé a contar mi experiencia y mi día a día para salir adelante. Empezaron a surgir colaboraciones diferentes.

—¿Qué le aporta como persona?

—Mi experiencia sirve para animar, que la vida no se acaba cuando se llega a los 70 ó 80. Cumplir años es un privilegio. Estoy aprendiendo todo el tiempo.

—Dos crisis importantes en su vida le ayudaron a reinventarse.

—Sí. Un final de algo que podría acabar contigo porque puedes instalarte en el papel de víctima y solo trae más dolor y sufrimiento. La oportunidad está en los comienzos nuevos, aunque en ese momento no lo veas. Hay días muy terribles que son olas que van y vienen, hay días malos que vuelves como a empezar, pero no es así porque ya tienes herramientas. Yo he podido, descubres que tienes energía, fuerza y talento que desconocías porque no los habías utilizado antes. Profesionalmente estás ejerciendo una cosa y piensas que solo sirves para eso, pero resulta que no, que hay otras cosas en ti que estaban esperando el momento.

Los primeros premiados en esta edición de Las Arcadias

Los primeros premiados en esta edición de Las ArcadiasDL

—Su profesión siempre ha estado vinculada al mundo de la moda.

—A los 15 años me diseñaba mi ropa con una modista. Estudié Información y Turismo porque quería viajar. La vida te sorprende. Me enamoré y me casé. Tengo dos hijas, que nacieron muy seguidas, y un hijo. Daba clases en la Escuela de Turismo, era feliz, pero me faltaba algo. Abrí una tienda multimarca con mi hermana en un piso en la Plaza de las Cortes en León. Después abrimos otra en Arco de Ánimas. Mi marido era abogado y decidió abrir despacho en Madrid y nos trasladamos con los tres niños. Al año ya tenía trabajo en una tienda de moda muy internacional, viajé mucho y aprendí mucho. Yo tenía 36 años. La moda ha ido conmigo. Después, cuando mis hijas estaban en la universidad, hice un descanso de moda y me puse a estudiar Historia del Arte y Antigüedades. Emprendí en una empresa de cerámica pintada a mano, Barro y Seda. Mi vida está muy marcada por nuevos comienzos. Cada diez años me reinvento, pero no cambias en esencia.

—Hay mujeres que con 75 años dan su aprendizaje por terminado. ¿Cuál es el secreto que usted visualizó?

—Eso de que las mujeres a partir de los 50 nos volvemos invisibles es muy sexista. No es así. Tenemos una expectativa de vida más larga y con buena calidad de vida. Da tiempo a seguir aprendiendo, viviendo y experimentando. A veces hay que hacer una travesía en el desierto, pero eso puede pasar a cualquier edad. Mi mensaje es que hay que mantenerse activa. Ahora la menopausia está estudiadísima, antes era todo como en voz baja. Después viene una libertad, más autonomía y experiencia. La pregunta es ¿en quién me quiero convertir? Yo camino mucho y voy al gimnasio a hacer ejercicios de fuerza. Y crear una red social, salir de ti misma, la soledad es muy adictiva y hay que luchar contra ellas.

—Tampoco es igual vivir en una gran ciudad que en una zona rural o con menos recursos económicos.

—En el mundo rural tienen un sentido de la comunidad mayor. Me encanta que los ayuntamientos se preocupen y se ocupen para que los mayores tengan soportes, cursos y actividades.

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