Diario de León

Las defensoras del pulmón del planeta, en León

Marí Luz Canaquiri, líder kukama y premio Goldman 2025, y la abogada de Iquitos, Rita Ruck, relatan en los Agustinos la lucha por ríos amazónicos

Mari Luz Canaquiri Murayari y Rita Ruck Riera, a la puerta del colegio de los Agustinos.

Mari Luz Canaquiri Murayari y Rita Ruck Riera, a la puerta del colegio de los Agustinos.virginia morán

Ana Gaitero
León

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La líder indígena kukama Mari Luz Canaquiri, premio Goldman 2025, el nobel verde, cuenta que aprendió de sus ancestros a proteger la naturaleza desde su niñez. «Cuando me hice mayor empecé a ser autoridad de mi comunidad en el Vaso de leche y el Club de madres». En la parroquia, donde impartía educación para la salud a madres gestantes y lactantes, empezó a oír hablar de la actualidad local, nacional e internacional. «Eso me abrió la mente», explica esta mujer que ha logrado una hazaña que ahora necesita todo el apoyo del mundo para que se haga realidad.

Mari Luz consiguió que el río Marañón, un afluente del Amazonas que discurre íntegramente en Perú, haya sido «reconocido legalmente como sujeto de derechos, marcando un hito en la jurisprudencia ambiental peruana. Esta decisión obliga al Estado a proteger el río de la contaminación, especialmente de los derrames petroleros que han afectado a las comunidades amazónicas durante décadas», como argumenta la fundación que promueve los premios ambientales Goldman.

Sobre esta gesta y la importancia de los ríos para las comunidades indígenas y para el pulmón del planeta, el Amazonas, habló este martes al alumnado del Colegio Nuestra Madre del Buen Consejo PP. Agustinos de León. Junto con la abogada Rita Ruck Riera, del vicariato apostólico de Iquitos, expuso el acoso que sufren los ríos en particular a causa de las explotaciones petrolíferas y auríferas en esta región oriental de Perú, donde los Agustinos se instalaron en 1901 en la parroquia de Santa Rita de Castilla.

«Vi el convenio 169 y eso me abrió el acceso a participar porque en las comunidades hay mucho machismo y era difícil para una mujer», sujetas como están en muchos casos al maltrato y la violencia familiar en los hogares. En 2001 fundó la Asociación Mujeres Trabajadoras (Huayna Kana Kamatahuara Kana). Tuvieron que enfrentarse hasta con los maestros que se escandalizaban de que quisieran formarse porque las mujeres cuidadoras de maridos, prole y a cultivar la yuca.

Intervención de Rita Ruck y Mari Luz Canaquiri en el colegio Agustinos de León.

Intervención de Rita Ruck y Mari Luz Canaquiri en el colegio Agustinos de León.VIRGINIA MORÁN

Ahora opinan en las asambleas. «Hemos aprendido a defendernos y a levantar nuestra voz en temas como la salud o el medio ambiente». Y son mujeres como Mari Luz o Marcelina Angulo Chota, conocida por conseguir que el río Nanai esté libre de las dragas para la minería del oro, como ocurre en Tigre o Napo, afectando a varias reservas naturales.

La lucha es larga, laboriosa y arriesgada. «He sido denunciada por el Ministerio de Salud por defender los derechos colectivos», comenta la líder kukama. Tienen procesos judiciales abiertos desde hace 17 años y ahora buscan el cumplimiento de las sentencias favorables, que ya suman más de cinco.

En las protestas contra la construcción de la hidrovía amazónica, una carretera acuática cuyo objetivo es «dragar cuatro ríos, entre ellos el Amazonas y el Marañón» les va la vida terrenal y divina. «Si se quitan los ciclos del río se acaban con los sembradíos (que se hacen aprovechando subidas y bajadas), con los peces, que es el principal alimento, con el agua para beber y con nuestra cosmovisión», explica Mari Luz.

La artesanía de mujeres indígenas como mensaje imborrable de la lucha ambiental y social.

La artesanía de mujeres indígenas como mensaje imborrable de la lucha ambiental y social.VIRGINIA MORÁN

«Ellas cuidan el pulmón del mundo y los que vivimos en la ciudad no tenemos la conciencia de lo que supone que el 90% del pescado esté contaminado y que ya no haya peces porque se alejan por la contaminación», subraya la letrada Rita Ruck Riera. «Los aguajales, grandes humedales donde se mueven los peces, es muy importante protegerlos», insistió Mari Luz Canaquiri. «En la ciudad no saben de donde viene el agua que sale del grifo», insiste.

Quieren que los niños y niñas que escuchan estos días en sus visitas por España a centros agustinianos conozcan «la importancia de los ríos, porque el agua da vida a toda la humanidad».

Para el pueblo kukama (‘madre que trae hijos al mundo y los alimenta con la teta’) los peces y los árboles son su seña de identidad. Los llevan en sus apellidos. En el río y las tierras habitan las personas que no suben al cielo tras la muerte. «Los desaparecidos en el río (porque mueren y no son encontrados, son los que llamamos gente de río. Viven allí y cumplen una función fundamental. Son mensajeros. Tenemos que protegerlos para que no migren a otros lugares porque entonces los ríos empezarían a secarse y los árboles morirían» y se acabaría la vida.

Las defensoras de los ríos amazónicos con Agustín Riveiro y las profesoras

Las defensoras de los ríos amazónicos con Agustín Riveiro y las profesorasVIRGINIA MORÁN

Mujeres Trabajadoras tiene proyectos como la siembra de diferentes especies de plantas para luchar contra el cambio climático. A través de la oenegé agustiniana Sebú, trabajan en derechos fundamentales en el colegio de Nauta y acuden a las comunidades a reforzar el conocimiento de los líderes. Desde 2023 cuentan con el apoyo de ayudas de cooperación internacional de la Junta de Castilla y León. Han logrado que las mujeres tengan voz y puedan llegar a ser líderes como Mari Luz o Marcelina.

La líder kukama subraya el apoyo que tiene de la comunidad agustiniana y en particular del obispo de Iquitos, Miguel Ángel Cadenas Cardo, que durante 25 años ha estado en el Marañón y conoce tan bien al pueblo kukama que domina su lengua. «Es mi asesor principal al igual que de otras organizaciones», admite Mari Luz.

Las empresas explotan desde hace 50 años estas tierras y «no nos han atendido, no vuelve el dinero para atender nuestra educación, nuestra salud». Ahora reclaman que se cumpla la sentencia que ha reconocido al río Marañón como sujeto de derechos y que sus aguas sean protegidas. Piden ayuda para conseguirlo y han traído su artesanía para que no olviden a las cuidadoras del pulmón del mundo.

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