Las prostitutas callejeras que Franco encerró en ocho cárceles-convento
La Obra de Mujeres Caídas detenía y encerraba, de seis meses a dos años, a aquellas que ejercían la prostitución en espacios públicos, mientras reglamentó los burdeles

Laura Bolaños Giner, Neus Roig Pruñonosay Beatriz García Prieto.
Miles de mujeres fueron apresadas por el franquismo, entre 1941 y 1969, por ejercer la prostitución en la calle. Sin juicio y sin sentencia. Así funcionaba la Obra de Redención de Mujeres Caídas que la dictadura puso en marcha por un decreto en la posguerra.
Laura Bolaños Giner, doctora en Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, presentó este miércoles en las VII Jornadas de Diversidad Sexual y Género de la ULE la ponencia ‘Reformar y regenerar. La Obra de Mujeres Caídas durante la dictadura franquista (1941-1969).
La creación de esta institución coincidió con la del Patronato de Protección de la Mujer, por lo que muchas veces se han cofundido. «Aunque tuvieron relación entre ellas, son dos organismos diferentes», precisó la investigadora.
«La Obra de Mujeres Caídas se focalizó en mujeres que en prostitución callejera y se crearon ocho prisiones especiales en conventos y establecimientos religiosos», explica. Dos en Madrid, dos en Cataluña y una en Valencia, Segovia, Santander y Toledo.
Con la idea «de reformarlas y conseguir que al salir no volvieran a la calle» se cometió un aberración y atentado a los derechos humanos: «Las mujeres podían estar presas entre seis meses y dos años sin juicio ni sentencia», precisó Bolaños. Esta arbitrariedad las diferencia de las presas políticas y comunes del franquismo.
Curiosamente, añade, la prostitución estuvo reglamentada en España entre 1939 y 1956. «Se permitía siempre y cuando se ejerciera en espacios cerrados. Lo que molestaba es que estuvieran en el espacio público». No hay cifras sobre el impacto que tuvo la Obra de Mujeres Caídas.
Sólo se conocen datos parciales. «En el convento de Calzada de Oropesa, en Toledo, sabemos que hubo más de 500 y en Gerona, más de 750». Debieron vivir hacinadas porque esos conventos no eran espacios tan grandes. Una institución y unas presas caídas en el olvido para las que se reclama verdad, justicia y reparación.
La historiadora Mirta Núñez fue pionera en investigar sobre este grupo específico de presas del franquismo con la obra 'Mujeres caídas: prostitución en la España franquista'.
"Del Patronato de la Mujer, afortunadamente, ya sabemos bastante, pero de la Obra de Redención hay poco escrito", señala esta investigadora que ha dedicado un capítulo a las mujeres caídas en el libro 'Las múltiples caras de la violencia contra las mujeres durante el franquismo'.
Dentro de esta jornada coordinada por la profesora de Historia de la ULE Beatriz García Prieto también participó Neus Roig Pruñorosa, presidenta del Observatorio de Desapariciones Forzadas, que habló del robo de bebés como un castigo franquista que pervivió en democracia.