50 AÑOS DEL FIN DE LA ÚLTIMA COLONIA ESPAÑOLA
Cuatro leoneses en el Sáhara: fosfatos, mili y marcha verde
Un soldador, dos soldados de reemplazo que hicieron la mili en el desierto y un militar profesional relatan su experiencia en la que fue la provincia 52 hasta 1975

Otilio Andrés Alonso, de Calzada del Coto, conoció el Sáhara español como soldador en los años 60.
La primera vez que se izó la bandera española en el Sáhara Occiental fue el 4 de noviembre de 1884, en la península de Río de Oro sobre el acantilado en el que se construiría Villacisneros (actualmente Dajla). En 1965 se incorporó al mapa provincial de España como la provincia número 52 y entre finales de 1975 y principios de 1976 aquel territorio que era más que un desierto fue abandonado en silencio.
Carlos Gutiérrez, militar jubilado que entonces era un joven alférez de Carande (Riaño), fue uno de los últimos españoles en pisar última colonia. Estaba destinado en una base unida con El Aaiún por una carretera que se comían las dunas.
Tras pasar abril en El Aaiún había sido destinado a Melilla, donde pidió incorporarse a las Tropas Nómas en el Sáhara. No sabía que estaría apenas unos meses. «El 6 de noviembre nos fuimos de Hagunia y llegaron los marroquíes», relata por teléfono. «El ejército español quería parar la Marcha Verde, pero nos viene una contraria a la esencia del ejército: no había que disparar y había que hacerse visibles», hasta el punto de que por la noche encendían hogueras y las luces de los vehículos «para que nos vieran».
«Yo estaba en lo alto, un poco lejos, les veía llegar con banderas», añade. El 10 de noviembre, Hassan II ordenó la retirada de sus tropas y la Marcha Verde terminó. «Volvimos a Hagunia». Intuían que era el principio del fin de la colonia de España del Sáhara, tras 92 años. La unidad del alférez Gutiérrez se acercó a la frontera con Marruecos, donde verificaron la retirada. «Cuando murió Franco estábamos en El Sequen». Poco a poco, se fueron alejando de esta zona del este del Sáhara para dirigirse a un cuartel cerca de El Aaiún. A la ciudad costera, capital de la colonia española, llegaba una cinta de 110 kilómetros en la que transportaban los fosfatos de Fos Bucraa, la empresa española que explotaba las minas en el Sáhara.
Con el repliegue de las tropas españolas, la brigada Cabrerizas dejó de vigilar la banda y quedó a cargo de la unidad de Tropas Nómadas en la que estaba destinado el leonés. «Estuvimos allí hasta el 20 de diciembre. Fuimos varias veces a escoltar a los obreros que reparaban la banda cuando patinaba y se quemaba. Ya había temor a los guerrilleros y a atentados», apostilla.
El leonés Otilio Andrés Alonso, que había sido pastor en Calzada del Coto, se convirtió en soldador en Asturias y conoció toda España con el soplete en ristre. Al Sáhara llegó en 1963, en un avión medio destartalado, para trabajar en la ampliación de la mina de fosfatos de Fos Bucraa. A sus 86 años, y trasplantado de hígado desde hace más de 20, recuerda los 40 días que pasó en el Sáhara con emoción.
«Durante la Marcha Verde nos dieron la orden contraria a la esencia del ejército: no había que disparar y había que hacerse visibles»
«El fosfato del Sáhara era superior al que venía de Chile y estaba a flor de tierra», asegura. De aquella estancia pasajera le quedó grabada la escasez de agua. «De donde estábamos trabajando al comedor había seis kilómetros. Cuando volvíamos lo primero que nos daban antes que la comida era café, todo el que quisiéramos para matar la sed», apunta.
Los cocineros eran bereberes nativos, «cocinaban que daba gusto», señala. En pleno desierto comían cocido, no recuerda que mataran corderos o cabras para ellos y el pan lo traían de El Aaiún. El comedor era ambulante y dormían en grandes jaimas. «Había mucha gente de las islas (Canarias), algunos se pasaban hasta tres años sin volver a casa».
Otilio recuerda las elevadas temperaturas en el desierto en pleno invierno. «A las diez de la mañana había 50 grados. Era el desierto, nada más que eso», apostilla.
Su misión consistía en soldar la estructura para la ampliación de la cantera. Aquello tiene planes para crecer, «incluso habían inaugurado un cine para poner películas». No tiene fotos de aquella aventura. De recuerdo se trajo para la península dos tapices enrollados. Uno luce en su salón en Calzada del Coto.
Julio Gaitero Canal fue uno de los miles de soldados de reemplazo que hizo la mili en el Sáhara Occidental. Salió de Villaornate y, después de pasar por el Gobierno Militar de León a coger el petate, comió en una fonda y se subió al tren hasta Madrid. Desde allí viajó en avión hasta El Aaiún, donde pasó los tres meses de campamento y juró bandera.
Le destinaron a Villacisneros y, siguiendo el consejo de un vecino del pueblo, pidió destino en intendencia. Pasó la mili haciendo pan y llegó a ser jefe de la panadería.
Fueron trece meses sin regresar a casa. Guarda buen recuerdo de la camaradería entre soldados. A sus 75 años, este vecino de Villaquilambre no olvida algunos episodios como el viaje que hicieron en barco desde Villacisneros al otro lado del golfo del Río de Oro para dejar unas alpacas de paja para los camellos.
En Villacisneros el clima era más benigno que en el desierto y la abundancia de la pesca era tan abrumadora que pescaban sin apenas medios. Como joven de campo y siempre pensando en el progreso lo que sería aquella tierra si fueran capaces de meter el agua del mar para fertilizarla.
Uno de los recuerdos más ásperos es el de los castigos que propinaban a los soldados legionarios. «Les hacían meterse en las alcantarillas, imagina cómo salían». «Uno de los nuestros que llevaba un camión cisterna para repartir agua les enchufaba la manguera nada más salir» para que se pudieran quitar de encima las heces.
Juan Antonio Rodríguez Barredo, de Cacabelos, hizo el servicio militar en las Tropas Nómadas. «Andábamos por el desierto con camellos y Land Rover. Recuerda que cazaban gacelas para secar su carne que, envasada en latas de Cola Cao, les servía como alimento en los 15 días del turno de la patrulla. Vivían en una especie de castillo con piscina y «nos traían verduras frescas de Las Palmas». En una ocasión recuerda que el avión «no podía despegar del calor que hacía».
Estuvo destinado en Mahbes, la base más avanzada en la frontera con Marruecos, Mauritania y Argelia, a 400 kilómetros de El Aaiún que dependía de la Capitanía de Smara. A los soldados peninsulares les llamaban «europeos», cuando a España no se le consideraba parte de Europa, para distinguirles de los soldados saharauis que también eran españoles. Los saharauis eran los que conocían el desierto.
Cerca de la base había un poblado con unas 500 personas, que trabajaban para el ejército. «Cuídabamos a los saharauis. Había un médico de reemplazo y un ATS que pasaban consulta para la gente».
Cincuenta años después de la salida de España del Sáhara, aquel joven soldado del Bierzo lamenta «el robo total» que supuso la precipitada salida de España. «Franco se lo dejó a Marruecos y a esta gente les tratan muy mal». «Como una dictadura que es, se quedaron con toda la riqueza, las minas de fosfato, el petróleo, la pesca... la costa saharaui es un caladero impresionante. Les tenían que haber dejado algo».
Carlos Gutiérrez, que embarcó rumbo a las Las Palmas el 26 de noviembre de 1975 desde Villacisneros después de un viaje en convoy desde El Aaiún, piensa que los saharauis no estaban preparados para una independencia. «Dependían de España para todo», subraya. Medio siglo después, lamenta, «están en el mismo punto de partida». Responsabiliza al Frente Polisario de la situación. Recuerda prácticas como el matrimonio de niñas con hombres mayores que escandalizan hoy y le espantaron entonces.
El delegado saharaui en Castilla y León, Abdalahe Hamad Jlil, fue español hasta los 17 años. Es la edad que tenía cuando empezó el éxodo saharaui a Argelia, después de que se firmara el Acuerdo Tripartito en Madrid el 14 de noviembre de 1975 por el que España entregaba a Marruecos y Mauritania el territorio. Acababa de empezar el COU en el instituto General Alonso. «Salimos con lo puesto hacia el este», recuerda.
Junto con su hermana, fue uno de los «afortunados» que pudo subirse a un camión y llegaron a Argelia en cuatro días. La mayoría marcharon andando y fueron asediados por las bombas aéreas, algunas con napalm, que lanzó Marruecos en su travesía por 500 kilómetros de desierto. «La gente se movía más por la noche que por el día», para evitar los aviones. La situación actual es complicadísima, admite, pero «no vamos a renunciar». La ONU acaba de renovar el mandato de la Minurso, pero da por válida la opción de que la antigua colonia española sea una autonomía de Marruecos. Una alternativa para la que Mohamed VI cuenta con el apoyo de Estados Unidos y el silencio afirmativo de España. «No hay testigos de lo que pasa allí», lamenta.

El alférez leonés Carlos Gutiérrez cuando llegó al Sáhara.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

La indumentaria militar se adaptaba a las condiciones climatólogias del desierto,
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Carlos Gutiérrez delante de uno de los barcos que llegaban al Sáhara Occidental. Las botas muchas veces eran sustituidas popr sandalias.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

El sacrificio de una cabra, en pleno desierto.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Las Patrullas Nómadas, en las que estuvo el leonés Carlos Gutiérrez, se pasaban dos semanas por el desierto de vigilancia.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Con un preparado para protegerse del sol en el desierto.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

En el desierto durante uno de los turnos de las Patrullas Nómadas con la intendencia para comer.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Los soldados locales formaban parte de las Patrullas Nómadas. En la foto, cocinando.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Carlos Gutiérrez es oriundo de Carande y se graduó como alférez del Ejército de Tierra en 1975a.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Carlos Gutiérrez delante de los vehículos y las construcciones militares de adobe en el Sáhara.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Carlos Gutiérrez, en El Aaíún durante los meses que estuvo destinado en el Sáhara
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Carlos Gutiérrez, militar jubilado, con sus dos mascotas, tiene un recuerdo memorable de la Marcha Verde.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

La experiencia en el Sáhara Occidental de cuatro leoneses cuando era una provincia española.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Julio Gaitero Canal delante de unos hangares semicirculares en Villacisneros.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Julio y otros soldados cruzan el golfo del Río de Oro para llevar alpacas de paja a los camellos de las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Delante del barco León y Castilla, una foto inevitable y que llama la atención en el contexto autonómico actual.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Julio con dos imágenes de su álbum del Sáhara: con el caldero para lavar la ropa y con compañeros de su quinta.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Julio Gaitero sacó buen partido a la cámara que compró cuando fue a hacer la mili al Sáhara.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juio contempla dos de las fotos que conserva de su paso por el Sáhara.
sahara julio 6

En la mili los roles de la época de los hombres se rompían en las tareas cotidianas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Otilio Andrés Alonso con su perra en el patio de su casa en Calzada del Coto.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Otilio en la cocina donde pasa muchas horas del día..
Cuatro leoneses en el Sáhara español

El recuerdo del Sáhara más preciado de Otilio es este tapiz que cuelga en su salón y que compró en El Aaiún
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.
Cuatro leoneses en el Sáhara español

Juan Antonio Rodríguez hizo la mili en las Tropas Nómadas.