Con el móvil en la almohada
Uno de cada tres adolescentes españoles sufre todos los meses actos de violencia digital de su pareja

La hiperconexión digital convierte al móvil en compañero de cama.
Los adolescentes españoles que utilizan el móvil en la cama son quienes más peligros corren en el mundo digital debido al uso sin control adulto de internet y las redes sociales. Es un clarísimo comportamiento de riesgo. Consumen el doble de pornografía que el resto de sus compañeros y los pederastas contactan con ellos dos veces más que con los demás chicos.
Este es uno de los muchos datos preocupantes que desvela el mayor estudio realizado en un solo país sobre el impacto de las tecnologías digitales en la infancia y adolescencia. Lo han elaborado Unicef, la Universidad de Santiago, Red.es y los Colegios de Ingeniería Informática a partir de las respuestas de más de 93.000 escolares de 10 a 20 años de colegios e institutos de todas las autonomías, de primaria hasta bachillerato y FP. Un tercio sufren violencia digital todos los meses.
El trabajo constata la hiperconexión generalizada y precoz a las redes sociales y los videojuegos, con escaso acompañamiento y control de adultos, de lo que se deriva una larga lista de situaciones de riesgo. El 92,5% tiene cuentas en redes sociales (pese a carecer muchos de edad para ello), «smartphone» propio desde antes de los 11 años y un 20% navega más de cinco horas todos los fines de semana y buena parte de los días de colegio.
Casi seis de cada diez niños y adolescentes admiten que hablan con desconocidos en las redes (el 14% ha llegado a quedar con ellos), uno de cada diez sufre presiones para que envíe vídeos o fotos de carácter sexual, un 25% recibe mensajes sexuales y el 30% consume pornografía. Todos estos riesgos y violencias se ven multiplicados cuando se convierten en habituales la falta de normas y límites en el uso de la tecnología y el mal ejemplo de los adultos. Los chicos a los que sus padres no les ponen pegas para usar el móvil en la privacidad nocturna de su habitación, a veces hasta la madrugada, son los más expuestos. Y no son una minoría, lo hace el 47%. El resultado es que hay el doble de chicos que confiesa un uso problemático de las redes sociales que entre quienes se van a dormir sin móvil o tableta, el doble de víctimas de «sexting», de «sextorsión», de contactos y quedadas con desconocidos, de receptores de propuestas de pederastas o de consumidores de pornografía. Los menores expuestos a peligros se disparan algo menos, entre los chicos que sus padres no sueltan el móvil durante las comidas familiares.