Diario de León

Bogdanowicz, guardián del legado Jane Goodall en España: "El mascotismo con primates es una amenaza"

Proteger a los primates no humanos es preservar el planeta y en particular los bosques con más biodiversidad. Federico Bogdanowicz, director general del Instituto Goodall en España, habló en León de la conservación holística de los chimpancés, una de las especies amenazadas. "Como humanos necesitaríamos mantener la mirada hacia los otros primates".

Federico Bogdanowicz en la Facultad de Biología de la ULE este lunes.

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Ana Gaitero
León

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Federico Bogdanowicz llegó a Jane Goodall a través de la mirada triste de un chimpancé en un centro de rescate. Antropólogo y primatólogo, quedó impresionado al escuchar a Jane Goodall en una conferencia y se volcó en su misión. Empezó en su instituto como intérprete y desde 2012 dirige la organización en España y Senegal.

—¿Cuál es la situación actual de los grandes primates en el mundo?

—Muy grave para la gran mayoría de especies. Hay más de 500 especies y subespecies y unas 115 están en estado vulnerable, 146 en peligro y 88 críticamente en peligro de extinción. Nuestros primos evolutivos más cercanos, los otros grandes simios, como chimpancés, bonobos, gorilas en África y orangutanes en Asia, están en grave peligro. Nosotros, Homo sapiens, somos los otros grandes simios, hemos conquistado todos los continentes y, con prácticamente 8.000 millones de personas en el planeta, suponemos el 99,99% de los grandes simios. Nuestro uso de recursos va en detrimento del hábitat de la mayoría de los otros animales y toda la huella ecológica que hemos dejado en los últimos 150 años, que ha generado el cambio climático, afecta a las poblaciones que viven en lugares más vulnerables y a las especies de primates que viven allí.

—¿Qué implica conservar a los primates con un enfoque holístico?

—Más allá de la protección, del bienestar de los otros primates, hay que tener en cuenta la situación de las comunidades humanas cercanas a su hábitat y sus necesidades. El Instituto Goodall no sólo está interesado en proteger a los primates, nuestros primos hermanos, trabajamos con la comunidad humana. Vemos por qué están deforestando o se queman los bosques, si les falta alimento o necesitan alternativas al carbón para cocinar. Generamos proyectos de biocarbón de paja y reforestamos bosques para los chimpancés y la gente, promovemos cocinas energéticamente eficientes para reducir el uso de madera; paliamos la sobreexplotación de frutas promoviendo plantaciones en zonas más bajas o en zonas alejadas de las áreas de protección de los primates. Generamos proyectos de igualdad, soberanía alimentaria y formas de vida más sostenibles.

—Desde aquí, ¿qué se puede hacer?

—Se pueden hacer muchas cosas. Hay mucha importación de madera de esas zonas no debidamente certificada. Hay tráfico de primates para mascotas o para zoológicos, sobre todo en China y Oriente Medio; o tráfico para consumo de carne, también en Europa y en España. Se ha detectado en aeropuertos carne ahumada, disecada y crías. La última fue un gorila que entró de Nigeria a Turquía. En el día a día podemos preguntarnos de dónde vienen los recursos que usamos, como el coltán, por ejemplo, de nuestros móviles, ordenadores. En República Democrática del Congo es explotado en condiciones terribles para la comunidad humana, usando niños, con mucha violencia y con un entorno donde se deforesta y se matan chimpancés y gorilas para consumir. Tenemos que mirar nuestra huella ecológica y no promover el mascotismo en redes sociales. Hay que proteger su hábitat y dejarlos vivir en libertad en la naturaleza.

—En España, ¿pervive el uso de primates en circos o zoológicos?

—Ya no se utilizan en circos. Los que había fueron rescatados y llevados a alguno de los tres centros de rescate de chimpancés y otros primates. En los zoos hay individuos a veces rescatados del tráfico ilegal o de la industria del entretenimiento. También hay crías que están en centros de rescate. Por suerte, España ha avanzado, pero queda todavía mucho por hacer. Hemos promovido desde el Instituto Goodall y otras asociaciones animalistas como El Proyecto Gran Simio y los centros de rescate de primates en España una ley para proteger el mayor bienestar de los grandes simios en cautividad y contamos con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales. Esperamos que salga en los próximos meses.

"Hemos promovido desde el Instituto Goodall y otras asociaciones animalistas como El Proyecto Gran Simio y los centros de rescate de primates en España una ley de protección del bienestar de los primates en cautividad"

—¿Qué amenazas persisten después de tantos años de lucha y concienciación?

—Aparte de que todavía hay zonas con caza furtiva porque comen ilegalmente carne de chimpancé; se venden los pelos, huesos o la mano de los gorilaspara rituales de magia o las crías ilegalmente para mascotas, el problema es la pérdida y degradación del hábitat. A eso cabe agregar las enfermedades que ocurren normalmente en el medio natural, más las zoonosis, la transmisión de enfermedades entre humanos y otras especies

—¿Qué pasaría si desaparecieran del planeta los grandes primates no humanos?

—Aparte de la pérdida en sí a nivel biocéntrico, a nivel ecosistémico, son muy importantes en la cadena trófica. La biodiversidad es como una gran orquesta y cuando dejan de sonar algunos elementos o instrumentos claves, pues ya no es la misma música. La gran mayoría de estas especies son los jardineros del bosque: comen fruta y cuando excrementan las semillas van sembrando y regeneran los bosques. A nivel antropocéntrico, sería perder a nuestros parientes evolutivos más cercanos. Una pérdida de conocimiento sobre nosotros mismos y sobre nuestros orígenes y adaptaciones. Las comunidades locales se verían afectadas porque estas especies producen servicios ecosistémicos que les permiten tener agua, regulan la temperatura, la humedad, los bosques.

—¿Qué papel juega en España el Instituto Goodall?

—Jane Goodall fundó unos 30 institutos que están activos en distintos continentes. En España se funda en 2007 y empieza a operar en 2009 también en Senegal. Es es uno de los más importantes a nivel europeo. El programa educativo Raíces y Brotes que fundó Jane Goodall, y está activo en más de 70 países, involucra a jóvenes y no tan jóvenes para trabajar por un mundo mejor, no solo para nuestra especie, para las otras, y para proteger los ecosistemas. Es un movimiento que genera mucha esperanza para producir los cambios que hacen falta. Hacemos conferencias como esta de León y juntamos fondos para la rehabilitación de chimpancés de Tchimpounga, en Congo, dirigido por la veterinaria española Rebeca Atencia, el centro de rescate más grande de África, con más de 150 individuos rescatados del tráfico de la caza furtiva.

—¿Qué hacen en Senegal?

—En Senegal quedan muy pocos chimpancés, unos 500 de la subespecie Pan troglodytes verus, la más amenazada de las cuatro subespecies que hay en África Senegal quedan muy pocos chimpancés. Tenemos un equipo español y senegalés que recoge información de su hábitat de manera no invasiva para generar proyectos para protegerlos y desarrollar a la comunidad local de manera sostenible. Hemos creado cooperativas de mujeres para producir cereales locales, que no implican deforestación, ni uso de fertilizantes químicos, generamos proyectos de biocarbón de paja y planta madera, hornos eficientes... hacemos programas de educación ambiental y de sensibilización.

—¿Cuál es el legado de Jane Goodall para el mundo?

—Es un legado muy amplio. Fue una de las grandes científicas del siglo XX. Fue modelo de varias generaciones de mujeres y hombres también en otros campos y como activista y conservacionista inspira a personas de todo el mundo. Jane falleció el 1 de octubre, cuando iba a dar una conferencia. En estos días de tristeza sentimos que ese amor viene de muchas partes del mundo. En estos tiempos de noticias de Homo sapiens que nos avergüenzan como especie, es un orgullo tener un referente que nos ayuda a ser mejores cada día.

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