Más riesgo de trastornos de la alimentación en León durante la menopausia
Grupos de terapia, jornada de puertas abiertas y nueva web de Apatca en vísperas del día internacional de los trastornos alimentarios

Un grupo de personas participa en la jornada de puertas abiertas celebrada este jueves en la sede de Apatca.
Los trastornos de la alimentación se manifiestan de repente, sin ningún tipo de aviso y con múltiples factores que intervienen en su aparición. Aunque el perfil mayoritario de las personas que sufren bulimia o anorexia son mujeres jóvenes, Apatca (Asociación para la Prevención y Ayuda de los Trastornos del Comportamiento Alimentario) detecta en León un aumento de mujeres que durante la menopausia experimentan un cambio físico que no aceptan. «Las redes sociales muestran un estilo de vida que son un foco para que se desarrollen inseguridades en un espacio en el que no se potencia la autoestima ni los valores personales".
Apatca impulsa su actividad con dos grupos de terapia grupal para personas afectadas y sus familiares con la ayuda del Ayuntamiento y una nueva aportación de la Fundación Cepa. En el año 2024 atendieron a 33 personas y en lo que va de 2025 ya han atendido a 38. «Hacemos un seguimiento a todas las personas que nos llaman desdelos inicios y no se han recuperado. No son solo esos 38 casos nuevos, sino que hacemos una o dos llamadas al resto que continúa con el tratamiento».
Casos complejos
Otro cambio que preocupa a Apatca es que cada vez llegan personas afectadas con trastornos más complejos y cronificados. «Las mujeres adultas con la menopausia no asumen los cambios corporales propios de esa etapa de la vida y desarrollan trastornos que son más difíciles de tratar y el tratamiento de una persona un trastorno de alimentación involucra a toda la familia».
Pese a que el tratamiento es un proceso psicológico y psiquiátrico largo y complejo, Apatca tiene un mensaje optimista. «Los trastornos de alimentación se curan, tienen solución». Por eso siempre hay que pedir ayuda. «No hay un motivo específico que lo desencadene. Cuando me hermana cumplió 15 años avisó de que esa era el último trozo de tarta que se iba a comer. No le dimos importancia, pero a los pocos días observamos que empezó a jugar con las comidas y las familias apenas se dan cuenta. Durante el tiempo que duró su tratamiento nadie nos dijo nunca la causa que desencadenó la enfermedad, porque es multicausal», asegura Tamara Cabezas, trabajadora social y voluntaria de la asociación.
Lo que está demostrado que nunca hay que hacer es opinar sobre el cuerpo de los demás. «Nunca hay que hacer ningún comentario sobre el físico de otras personas, ni porque se tenga sobrepeso o al contrario, estén muy delgadas. Nadie sabe las circunstancias por las que está pasando esa persona. Si se decide seguir una dieta hay que consultar siempre con un especialista que haga un seguimiento».
Apatca celebró este jueves una jornada de puertas abiertas, una actividad organizada en vísperas del día internacional de lucha contra esta clase de trastornos, que se conmemora este domingo. La asociación lanza una nueva versión de la página web (www.apatca.com) con información sobre los trastornos de la conducta alimentaria y todos los recursos disponibles que son de utilidad tanto para personas afectadas como para familiares. «Hemos incluido toda la información para saber si se está pasando por este tipo de procesos», además de un blog en el que se añadirá toda la información de actividades, talleres y grupos de terapia organizados en la asociación.
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) constituyen uno de los problemas de salud mental más graves, especialmente entre adolescentes y jóvenes. La OMS estima que más de 16 millones de personas en el mundo conviven con un TCA, incluidos 3,4 millones de menores. La Encuesta de Salud de España 2023 señala que un 23,3 % de los menores presenta sobrepeso u obesidad, un contexto que refuerza la vulnerabilidad ante estos trastornos. La prevalencia estimada de los TCA en nuestro país se sitúa entre el 1,3 % y el 4,2 % de la población, con mayor riesgo en mujeres jóvenes, y la Real Academia Nacional de Medicina advierte de su potencial gravedad si no se detectan a tiempo.
Señales de alerta
Los TCA pueden derivar en un deterioro de la salud física y emocional. Las señales de alerta pasan por cambios drásticos o repentinos en los hábitos alimentarios; obsesión por las calorías, los alimentos o la figura corporal; aislamiento social en torno a las comidas; conductas compensatorias (vómitos, laxantes, ejercicio excesivo); fluctuaciones de peso importantes; cambios físicos visibles; fatiga, mareos, sensibilidad al frío, caída del cabello; rituales alimentarios rígidos; perfeccionismo elevado y control de la alimentación.
Un 22% más de ingresos de menores de 12 años
El porcentaje de población en peligro entre las chicas, el 21,9%, prácticamente duplica el de los varones de su misma edad. Los datos del trabajo diario de médicos y psicólogos empieza a desvelar otra tendencia, la que apunta a que se han disparado los diagnósticos en menores de doce años. Los datos del Hospital Universitario Niño Jesús de Madrid, centro de referencia nacional y pionero en la atención de estas patologías, dejan pocas dudas. Las hospitalizaciones de menores de 12 años con trastornos de conducta alimentaria han aumentado un 22% en un año, con tendencia al alza en los últimos meses. «Estamos atendiendo a jóvenes que llegan con un sufrimiento emocional enorme y con alteraciones físicas que comprometen su salud.
Lo más preocupante es que la edad de inicio se está adelantando: no es raro ver casos graves antes de los 12 años. La detección temprana marca la diferencia entre una recuperación sostenible y la cronificación», explica Rosa Martínez, psiquiatra del Hospital de Día Retiro.