Sin señales de Mari Trini en la balsa de Berbes
La titánica búsqueda se cierra con el hallazgo de chatarra y parte de un coche que, en principio, no sería de Antonio da Silva

El trabajo de los buzos entre el fango fue intenso.
La búsqueda de María Trinidad Suardíaz y su hija Beatriz da Silva, desaparecidas en 1987, terminó sin éxito en la balsa de Berbes. Bajo los focos de uno de los vehículos de la UME de León, la Policía Científica hacía fotos del coche que asomó entre el lodo después del titánico trabajo que realizaron los buzos de quinto batallón.
A primera vista, el coche no se corresponde con la marca ni el modelo de los que se conocen de Antonio María da Silva, el marido y padre y principal sospechoso de la desaparición de la asturiana de 24 años y su bebé, cuya pista se perdió en León hace 38 años.
Las pruebas recogidas del amasijo de chatarra de este vehículo y otras piezas sueltas que se encontraban a unos metros serán analizadas por la Policía Científica para entregar sus resultados al Juzgado de Instrucción número 4 de Gijón, que ordenó la búsqueda en la balsa el pasado 28 de octubre.
Después de casi ocho años desde que la Udev (Unidad de Delincuencia Violenta y Especializada) de Gijón recibiera esta pista, se ha cumplido la misión con un enorme dispositivo de alrededor de cien personas, entre militares de la UME y policías.
La UME se retira de esta parroquia del concejo asturiano de Ribadesella y del pabellón deportivo donde se ha alojado el medio centenar de militares desplazados, a lo largo de la mañana de este jueves. Aunque el resultado no ha sido el esperado, la misión se considera provechosa para los entrenamientos que tienen que hacer en misiones de emergencia.

María Trinidad Suardíaz, desaparecida en 1987, a los 24 años, con su hija Beatriz de 13 meses.
La Policía Nacional de Gijón ha destacado en todo momento la dedicación y entrega del quinto batallón que se desplazó desde la base Conde de Gazola de Ferral de Bernesga (León).
La búsqueda de Mari Trini y su hija Beatriz no se da por concluida, pero ya no será en la balsa y, por ahora, no se conocen otras pistas que pudieran existir sobre su paradero. El marido y padre, Antonio da Silva, que tiene 81 años y reside en una residencia pública de Zamora tras ser rescatado de la calle, ha persistido en su cerrazón a la hora de hablar sobre qué les pudo ocurrir a su mujer e hija.
Mari Trini se había casado con el Portugués a las siete de la tarde del 6 de enero de 1985 en la parroquia de La Oliva de Villaviciosa. Una hora extraña en un día tan señalado. Cuentan que apenas asistieron invitados aunque él había convidado en el pueblo de Berbes a unos vecinos por el desposorio.
La chica tenía 22 años y dicen que era retraída y tímida —en los autos judiciales se señala que tenía cierta deficiencia— y el hombre iba a cumplir 41 en el mes de febrero, había estado con otra mujer con la que tuvo nueve hijos, la última fallecida, y se dedicaba a negocios turbios. Pero el dinero que mostró a la abuela de Mari Trini, Felicidad Rivero, con la que se había criado, parece que despejó toda duda de este hombre que apareció por la zona.

Antonio Da Silva, de 81 años, en una foto reciente.
Del altar iba a pasar a un calvario de violencia. Poco después de la boda, la joven acompañó a su esposo a uno de sus viajes por Europa. Acabaron en Suiza y en un círculo de malos tratos, de los que se pudo zafar tras ponerse en contacto por teléfono con la familia y escaparse a su casa en un autobús.
En el ir y venir de Da Silva de sus viajes más allá de los Pirineos, volvieron a juntarse y Mari Trini se quedó embarazada. También volvió la violencia. En abril de 1986, la joven es rescatada en el pueblo leonés de Matadeón de los Oteros por la Guardia Civil. Pidió auxilio a los vecinos tirando una nota por la ventana. El hombre fue detenido y estuvo en prisión preventiva hasta el 13 de junio.
Beatriz nacería pocos días después, el 28 de junio. En el año siguiente, hasta su desaparición, Mari Trini alternó la convivencia con su marido y la niña en Berbes con la casa de acogida de las Adoratrices en Gijón. El 15 de julio de 1987 estuvo en León. Firmó junto a su marido la citación para el juicio por detención ilegal y amenazas. La vista se señaló en la Audiencia de León para el 15 de septiembre de 1987, tras haberse retrasado porque la niña estuvo ingresada en el hospital de Cabueñes en el otoño de 1986. El juicio nunca se celebró y de Mari Trini y Beatriz nunca más se supo. En 1989, Da Silva fue detenido y Mari Trini fue citada de nuevo para el juicio. No la localizaron.