Agustín Fernández, ex policía: «Saco todo el jugo a mis capacidades»
Un accidente de moto cambió la vida de Agustín Fernández, ex policía municipal de Madrid. Deportista, amante de la naturaleza, decidió volver a coger las llaves de su vida tras un año de recuperación y adaptación en el Hospital de Parapléjidos de Toledo

Agustín Fernández Checa prepara su cuarta cerveza casera en un local de su casa en La Lastra. Las otras tres anteriores han logrado premios en distintos concursos cerveceros a los que se ha presentado. Es una de las muchas aficiones a las que dedica su tiempo este ex policía nacional de Madrid desde que hace 23 años un accidente de tráfico lo dejara en silla de ruedas. Deportista, amante de la naturaleza, «quería coger las llaves de mi vida otra vez» cuando después de casi un año tras pasar por la UCI, quirófanos y nueve meses en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, se enfrentó a la realidad fuera de un entorno protector, de cuidados, apoyo psicológico y cien por cien adaptado a sus necesidades.
Aquel accidente de moto le cambio la vida. Con 29 años, recién casado y con un bebé de nueve meses, Agustín decidió comprarse una moto para ahorrar tiempo en los desplazamientos por Madrid. «Era mi primera moto. Apenas tenía experiencia. No fue mi culpa. Iba despacio, por el barrio. El conductor de un coche, que tenía 24 años, se saltó una doble línea, hizo un giro prohibido, no vio que yo iba detrás de otro vehículo, y chocó contra mí. Salí volando y me partí la espalda al caer». De repente, su vida cambió. «Estuve consciente todo el tiempo, no podía mover las piernas, me llevaron al Hospital Ramón y Cajal, estuve tres semanas en la UCI, con las costillas rotas y un neumotórax, después un mes en planta y de ahí me llevaron a Toledo, donde estuve 9 meses, con varias operaciones por complicaciones. Casi un año de mi vida fuera de juego. En los hospitales que son para la lesión medular todo va muy lento y te tienen entre algodones, con los máximos cuidados. Todos trabajan la psicología con los pacientes. El problema surge cuando sales al mundo real, que no es accesible. Tardé dos o tres años en adaptarme». Ahí es dónde cada paciente muestras su carácter. «El accidente no cambia el carácter, sigues siendo la misma persona, aunque necesite más tiempo para realizar las cosas cotidianas de la vida». En la rutina diaria de Agustín no falta la gimnasia en Aspaym, asistencia a cursos, talleres, tenis, pádel, esquí...»Siempre me he considerado deportista, en mi juventud jugué a baloncesto y era corredor». Antes de policía fue militar y guardia civil. Fue destinado a León para colaborar en el traslado del Cuartel de Cabalería de Almansa a Valladolid. «En León conocí a la madre de mis hijos». Después del accidente llegaron dos criaturas más. «Decidimos ampliar la familia y los dos cogimos una excedencia de tres años, nos vinimos a vivir a León y nos quedamos». Divorciado, con la custodia compartida de sus hijos que ya son independientes, vive solo. Junto a su amigo Paco Puente, se embarcó en la elaboración de cervezas caseras que continúa ahora en solitario. «Desde una silla de ruedas se ve la vida desde otra perspectiva. Hay que sacar el jugo a las capacidades que te quedan y aprovecharlas al 100%. Intento no perderme nada. Si me invitan, voy; el tiempo no está para perderlo. Si no tienes una motivación te rindes antes».