Navidad León 2025: en los kilómetros está la clave
Navidades saludables y sostenibles. Productos de proximidad, planificar meses antes y congelados, ejercicio físico para compensar y limitar las compras de ropa, pilas, viajes, papelería y adornos navideños naturales, como acebos o pinos
Carrera del Pavo.
De kilómetro cero para que sean sostenibles y más de un kilómetro de zapatilla para que después sea saludable. Esas son las recomendaciones.
A la hora de elegir el menú para poner en la mesa estas Navidades se puede revertir la tendencia consumista y convertirla en una feria de alimentos ecológicos y locales, que no generen impactos ni en las personas ni en el medio, y que sean más saludables.
«No debería representar un problema, en lo que alimentación se refiere, unir saludable y sostenible; pero cuando sumamos Navidad, la alegría que invade estas fiestas puede convertir lo saludable en insostenible», asegura el nutricionista leonés Emilio Blanco. «Solemos gastar lo que no tenemos, comer lo que no podemos, abrazar en estos días a quién olvidamos durante el año y de los que realmente e celebra, no se acuerda ni Dios».
Por eso, Blanco aconseja repensar antes de actuar para que estas fiestas no sirvan solo para gastar, consumir y celebrar. «Deberíamos prever con la suficiente antelación aquello que se consume de manera ocasional en esta época y realizar una compra sostenible, sostenible económicamente y saludable». Blanco propone recurrir a los alimentos congelados, o frescor y congelarlos con la antelación adecuada. Pero para congelar adecuadamente, el frigorífico debe ser de 3 estrellas para los congelados «pero si compramos fresco en una época en la que los precios no están tan elevados y queremos congelar, lo adecuado es un frigorífico congelador de 4 estrellas».
La regla que no falla es la de los productos de kilómetro 0 o de proximidad y de temporada «lo que contribuye a la sostenibilidad, además de ser productos más saludables».
La salud personal es lo primero que hay que tener en cuenta. «Las personas diabéticas o hipertensas, por ejemplo, lo siguen siendo en estas fechas. Sí podemos controlar en cierta medida los eventos familiares y realizar unos menús saludables, pero los compromisos laborales o sociales pueden echar al traste toda la planificación familiar».
Blanco prioriza los platos de cuchara y las «imprescindibles» ensaladas. «El marisco se pone de moda en Navidad y el precio se dispara. Aquí entramos en el tema de la sostenibilidad ya que saludable no es, siempre y cuando se consuma en la cantidad adecuada. Hoy en día el marisco se puede congelar si tenemos un electrodoméstico adecuado y se realiza una buena congelación». El pescado y la carne están todo el año presentes y aunque es época de consumir muchos dulces, la fruta no puede faltar. «Conviene planificar bien los menús para evitar desperdicios y, si los hay, se pueden aprovechar para hacer otras recetas».
Gasto energético
Pero no solo la alimentación ocupa el centro de las prácticas saludables. La energía que se consume en estas fiestas tiene un impacto en el medio ambiente. Las luces, las pilas de los juguetes, los lazos, las cajas y los papeles para los regalos o el transporte, la ropa, el acebo natural o la ropa dejan una huella ecológica. Merecen el mismo trato los pinos, el musgo o las piñas.
El cultivo del algodón emplea el 22,5% de los insecticidas globales y el 10% de los pesticidas, los tejidos sintéticos derivan del petróleo.
El 40% del espacio útil de una ciudad es ocupado por vehículos y los niveles de monóxido de carbono y benceno dentro del coche son entre 2 y 5 veces más altos que en la calle.
Como aconseja Emilio Blanco: «Moderación, moderación; en estas fechas y durante el resto del año, es la clave de la salud».