Vecinos de León a la intemperie, también en Navidad
Entre una docena y 16 personas, no siempre las mismas, son atendidas cada noche por el equipo móvil del programa de Atención Integral a Personas Sin Hogar de Cruz Roja en los lugares 'seguros' que han sustituido a cajeros y portales

Dos voluntarias de Cruz Roja ofrecen una bebida caliente a una persona en la calle.
Entre 12 y 16 personas duermen a diario en la calle en el crudo invierno leonés. Son personas sin hogar y sin techo que Cruz Roja atiende a través de la unidad móvil del programa de Atención Integral de Personas Sin Hogar.
Cada martes y cada jueves, a partir de las ocho y media de la tarde, la furgoneta sale de los locales de la institución en Alcalde Miguel Castaño para recorrer la ciudad en busca de los refugios seguros donde se alojan estos vecinos a la intemperie.
El recorrido no siempre es el mismo y las personas también pueden ser distintas. En 2025 la unidad ha atendido a 233 personas de las cuales 43 son mujeres y 190 son hombres. En 2024 fueron 42 mujeres y 203 hombres.
«Hay algunas personas que están de paso, gente que encuentra una habitación que puede pagar o que esa noche duermen en alguno de los albergues», explica Ángela Álvarez García, voluntaria del programa desde hace un año.
Sociedad
«Antes esquivaba a las personas sin hogar que veía en la calle, ahora les hablo»
Ana Gaitero
En la unidad móvil salen tres personas voluntarias. Una conduce y las otras dos se ocupan de llevar los termos con agua caliente para ofrecer un café o un caldo, mantas y algún bollo. «He salido con personas voluntarias con más experiencia que yo que parece que tienen un rádar para localizarlas», explica. Otras veces conocen los lugares porque se lo han dicho en el centro de Higiene, donde se les ofrece ducha y lavandería, o en otro departamento de Cruz Roja.
Los bancos y los portales, salvo excepciones, han dejado de ser el alojamiento nocturno de las personas sin hogar. Los cajeros en el interior de las entidades han desaparecido y en muchos portales se han instalado sistemas antipersonas sin hogar para evitar a los vecinos ‘molestos’.
Los motivos por los que están en la calle son muy variados. «Hay personas que no quieren ir a los albergues porque tienen que cumplir unas normas o que, porque las han incumplido, no pueden permanecer en esos alojamientos», explica la voluntaria.
A veces se encuentran con personas que no quieren recibir ayuda, no se sabe por qué. «Quiero que me dejéis tranquila», les dijo una mujer en una de las últimas salidas. Algunas se acercan a la unidad móvil con la ‘excusa’ de que van a coger un café o un bollo para otra persona que no se atreve.
La presencia de las mujeres en la calle ya no es tan infrecuente como hace unos años, pero «se dejan ver menos», apuntan. En 2025, el número de mujeres atendidas por la unidad móvil ha aumentado levemente mientras que el de hombres disminuyó respecto a 2024, aunque sigue siendo cuatro veces superior.
Quieren pasar más desapercibidas porque «pasan más miedo». Las mujeres «tienen más riesgo de sufrir cualquier tipo de violencia de las que sufren las personas en la calle», explica Miguel Graña, trabajador social del programa de Atención Integral a Personas Sin Hogar de Cruz Roja.
«En la calle les ofrecemos un caldo o un café, pero la verdadera ayuda la reciben cuando vienen a Cruz Roja»
El horario de los recorridos de la unidad móvil está adaptado a las costumbres horarias de las personas que viven en la calle, porque es la hora de cierre comercial y también porque muchos son usuarios del comedor social y es cuando se recogen en sus espacios de seguridad.
En Navidad, la unidad móvil sale una noche por semana, los días 22, 29 y 8. No son noches muy distintas a las demás, aunque en el comedor social hay menús navideños. «Hoy estuve en el centro de higiene y al irse me han dicho ¡Feliz Navidad!», comenta Ángela. No sabía qué responder. «¿Cómo le puedes desear feliz navidad a una persona que está en esas circunstancias?», señala.
El objetivo del programa es «la atención integral» a la persona porque «los perfiles son muy variados». Los voluntarios son la primera conexión para empezar un trabajo «a fondo para intentar mejorar la vida de las personas», explica el trabajador social.
Las salidas nocturnas son clave en iniciar el proceso de atención que puede culminar con la persona de vuelta a la «normalidad». «Es como picar piedra, ir tomando contacto persona a persona, día tras día", sabiendo que en la siguiente salida es posible que ya no encuentren a la persona.
«He oído decir a las personas que llevan más tiempo en el programa que solamente conseguir que una persona vuelva a tener una vida normal ya merece la pena», apunta la voluntaria. A lo largo de 2025 un total de 27 personas se han rotado en este programa nocturno. Permanentemente se enfrentan a la situación de vulnerabilidad.
El equipo técnico del programa tiene una foto más amplia de su situación. Pero la salida nunca es fácil. Miguel Braña recuerda a una persona que después de diez años en la calle, un día «sin saber muy bien por qué, porque tocó fondo o hizo click, y empezó a salir». Por eso, agrega, «lo importante es estar ahí, que sepan que hay personas que se preocupan por ellos y los voluntarios dan ese toque de humanidad".
Albergues nocturnos en la capital
El Albergue Municipal el Albergue Municipal que gestiona la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios atendió a 117 hombres hasta noviembre y 55 mujeres.
En la Casa Hogar San Vicente de Paúl, dispositivo para personas que inician un camino hacia la normalización o llegan derivadas del hospital, ha atendido a 15 personas (11 hombres y 4 mujeres), con un total de 1.591 estancias y un grado de ocupación medio del 82%, alcanzando picos del 90-93% en los meses de mayo y junio.