En busca del útero artificial
Desarrollan un modelo de endometrio con el que poder estudiar procesos como la implantación de un embrión

La obra 'El útero nimio' en una imagen de archivo.
Un equipo de investigadores ha desarrollado mediante bioingeniería un modelo de endometrio con el que poder estudiar procesos tan importantes como desconocidos para la ciencia: la implantación de un embrión, de la que depende que el embarazo siga o no adelante, y la primera comunicación con la madre.
La revista Cell describe este martes en un artículo científico cómo se ha diseñado el primer revestimiento uterino artificial capaz de responder ante la implantación de un embrión de la misma forma que el endometrio de la mujer en un embarazo, produciendo los mecanismos esenciales para «nutrirlo».
El trabajo es fruto de la colaboración de científicos del Instituto Babraham de Cambridge (Reino Unido) y de la Universidad estadounidense de Stanford. El embrión en desarrollo se implanta en el revestimiento del útero (endometrio) una semana después de la fecundación, y ahí empieza una de las etapas menos conocidas por la ciencia debido a la dificultad de observar el embrión durante y después de la implantación.
"Comprender la implantación del embrión y su desarrollo justo después tiene una gran relevancia clínica, ya que estas etapas son especialmente propensas al fracaso, especialmente en los procesos de fecundación in vitro», explica uno de los autores, Peter Rugg-Gunn, investigador del Instituto Babraham. Para lograr esta comprensión, Rugg-Gunn y su equipo han conseguido replicar en tres dimensiones (3D) las complejas propiedades fisiológicas y la composición celular del revestimiento del útero. Los científicos aislaron dos tipos de células esenciales del tejido endometrial donado por personas sanas que se habían hecho biopsias para lograr recrear ese tejido de forma artificial: las células epiteliales y estromales. Al mismo tiempo, usaron información del tejido donado para identificar los componentes clave que dan estructura al revestimiento uterino.
Los investigadores pudieron incorporar estos componentes, junto con las célu las estromales, a un tipo especial de gel para favorecer el crecimiento de las células en una capa gruesa. Posteriormente, añadieron células epiteliales que se extendieron por la superficie de las células estromales. El endometrio artificial logró la misma arquitectura celular que el tejido donado y dio la misma respuesta a la estimulación hormonal, lo cual indicaba que podía ser receptivo a la implantación de un embrión, explican los autores.