Borja Ugarte, ejemplo de inclusión comunitaria en León: "Mi sueño es ser director de orquesta"
«Llevo toda la vida escuchando música, es lo que más me gusta. Empecé a tocar la guitarra y ahora toco la batería con Los Arañas», dice este hombre con discapacidad intelectual cuya familia se reparte entre Asprona y el pueblo de Salamón

Borja Ugarte no falta los miércoles a la Escuela de Música de León para tocar la batería.
Borja Ugarte Grant nunca conoció a su padre y, a los diez años, se quedó huérfano de madre. Fue acogido y tutelado por la Junta de Castilla y León en un centro de menores de Veguellina de Órbigo gestionado por unas religiosas. A los 18 años inició el camino a una vida más independiente de la mano de Asprona León. A sus 35 años vive en un piso compartido con otras personas con discapacidad intelectual, ‘trabaja’ en el centro ocupacional y la música es su pasión.
«Llevo toda la vida oyendo música, es lo que me gusta», asegura Borja. Cuando estaba en Veguellina empezó a tocar la guitarra y luego se pasó a la batería. Todos los miércoles acude a la Escuela Municipal de Música de León y forma parte del grupo ‘Los arañas’, donde toca con Daniel, su profesor, Lucas, David, Gabriel, Javier y Rafa un variado repertorio que abarca desde ‘Soldadito marinero’, uno de los temas favoritos de Borja, a ‘Hell’s Bells’ de AC/DC o versiones de Fito and Fitipaldis.
Tiene un oído privilegiado, una memoria prodigiosa y un corazón enorme. Ver y escuchar a Paco de Lucía en Valladolid fue uno de sus anhelos cumplidos. «Fui a verle al camerino y me preguntó si me había gustado el concierto», comenta. Nadie recuerda muy bien el año que fueron el concierto, pero Borja no se olvida. «Fue en 2010», dice con total seguridad. Otro día memorable fue la audición con David Summers para Alapar, una grata experiencia aunque no fue seleccionado.
Su gran sueño es «ser director de orquesta», aunque casi no se atreve a contarlo porque lo ve un poco inalcanzable. Otro sueño, que va a ser que sí no tardando mucho por la cara que pone Ángel, es ir a Barcelona a visitar la Sagrada Familia. Le encanta viajar.
En Asprona conoció a Maribel Alonso, una trabajadora que hace muchos años le invitó a pasar las fiestas en Salamón, en el municipio de Crémenes. Fue dicho y hecho. Maribel y su hermano Ángel se han convertido en una familia para Borja. Una gran familia que incluye al vecindario de este pequeño pueblo de la Montaña Oriental y otros vecinos, como Las Salas, Valbuena o Argovejo. Tiene miedo a los perros, pero los mastines de la casa son parte de la familia.
A veces visita Veguellina y se encuentra con antiguos compañeros. «Se acordaba de todos con nombres y apellidos. Siempre ha estado incluido».
La vida de Borja es «un ejemplo de inlusión comunitaria», aseguran en Asprona. No solo es un chico muy sociable, sino que aprecia el cariño de las personas por encima de cualquier cosa. Es feliz con pequeñas cosas de la vida. Como ir a tomar el café a casa de Mila, una mujer de 93 años de Salamón o dormir en la casita de madera de Toño y Clara.
Es feliz, dice, porque «estoy consiguiendo muchas cosas» como tener tele propia en su habitación en León o un teléfono móvil, pero también porque «voy solo a las actividades», recalca. «Animo a todos a que tengan un sueño para ellos y deseo que lo consigan», añade.
A través de su proyecto de vida, una de las herramientas de la plena inclusión en Asprona, expresó el deseo de localizar la tumba de su madre en Ponferrada. Con su dinero le ha puesto lápida y le lleva flores. «Te quiero mucho, mamá. Siempre te recordaré», dice el epitafio, junto al grabado de un niño que se columpia de la Luna. Un retrato fiel del talante de Borja Ugarte.