EE UU cambia las reglas en nutrición: los expertos opinan sobre la nueva pirámide
«Muchas proteínas animales» o «contaminante y favorece a la industria norteamericana». Dos expertos en endocrinología, nutrición y medio ambiente opinan para Diario de León de la nueva y controvertida pirámite estadounidense

La cesta de la compra saludable.
El gobierno de Estados Unidos ha cambiado de un plumazo todo el consenso científico hasta ahora sobre nutrición. «La nueva pirámide estadounidense ha generado controversia por priorizar proteínas animales y grasas saturadas, contradiciendo recomendaciones anteriores y las advertencias sobre salud cardiovascular. Entre las principales críticas destacan el aumento de proteínas animales y lácteos enteros, y la desatención a las recomendaciones del Comité Asesor de Guías Alimentarias». Isidoro Cono, especialista en Endocrinología y Nutrición, destaca también que el movimiento MAHA (Make America Healthy Again, —Hacer América saludable de nuevo—) y algunos creadores de contenidos, apoyan la propuesta por su énfasis en alimentos reales y reducción de ultraprocesados, mientras que las sociedades científicas muestran posturas divididas. La American Heart Association valora la reducción de azúcares y procesados, pero pide cautela con las proteínas animales. Las guías europeas, por su parte, mantienen la preferencia por cereales integrales, frutas, verduras y proteínas vegetales, y rechazan el protagonismo de carnes rojas y lácteos enteros. «Los argumentos de rechazo se basan en estudios que asocian el consumo elevado de proteínas animales y grasas saturadas con mayor riesgo cardiovascular y ambiental, mientras que los de apoyo destacan la reducción de ultraprocesados y la mayor biodisponibilidad de proteínas animales para combatir la sarcopenia».
Con una apariencia de pirámide invertida, esta propuesta enfatiza el consumo de alimentos «originales» o mínimamente procesados, reduce el protagonismo de los ultraprocesados y los azúcares, sitúa proteínas y lácteos enteros en la base, coloca frutas y verduras en el nivel intermedio y pone a los cereales integrales en la parte superior, junto con grasas saludables como el aceite de oliva. «A primera vista, parece un mundo del revés», asegura Isidoro Cano. La razón principal es que prioriza las proteínas animales, los lácteos enteros y las grasas saturadas por encima de los cereales y los alimentos de origen vegetal, «en abierta contradicción con guías previas y con las advertencias tradicionales sobre salud cardiovascular. Su objetivo declarado es frenar la creciente epidemia de obesidad y las enfermedades crónicas asociadas, un problema que no ha dejado de agravarse y que las recomendaciones anteriores no han logrado contener».

Nueva pirámide nutricional de Estados Unidos
Cambios inmediatos
La nueva pirámide alimentaria tiene efectos inmediatos en los menús de todas las instituciones públicas de Estados Unidos financiadas con fondos federales: escuelas, ejército, hospitales, residencias de mayores y otros centros dependientes del Estado.
Las recomendaciones sobre la alimentación no están libres de las influencias de las ideologías y los intereses comerciales. «EE UU cambia las guías de alimentación cada cinco años. Un comité científico formado por todas las universidades del país evaluaron la alimentación y ofrecieron recomendaciones recogidas en 400 páginas, pero no se han tenido en cuenta, como por ejemplo, el consumo de legumbres, que en la guía están relegadas a un tercer plano», asegura Ujue Fresán, farmaceútica, investigadora Ramón y Cajal en dietas sostenibles en el centro de investigación IRTA (Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias). «Está claro que este cambio se debe a intereses de la industria de Estados Unidos. Detrás de estas recomendaciones hay muchos conflictos de intereses».
Fresán destaca también la relevancia que adquiere el consumo de carne. «Aunque la guía no menciona cuánta cantidad de carne, pero está enfatizada en la base de la pirámide, como el consumo de lácteos, que recomienda 3 porciones al día, un mensaje de los años 80 que ya está superado porque esa fuente de calcio están en las legumbres y los vegetales. Es superexcesivo. En España el consumo recomendado es entre 0 y 3 lácteos al día, y esos 3 sólo si no se consumen otros productos animales». Tampoco establece los límites de azúcares o bebidas azucaradas y no diferencia entre alimentos procesados saludables y no procesados que no son tan sanos. «Por ejemplo, la carne roja no es procesada, pero es perjudicial, y la bebida de soja es procesada, pero es saludable».
Fresán formó parte del comité científico de la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) para el desarrollo de las últimas guías dietéticas españolas, encargada de incorporar todo lo relacionado con la parte ambiental. «Lo que más determina el impacto ambiental es el alimento de origen animal y esta guía enfatiza su consumo. La comida poco procesada no garantiza que tenga menos impacto ambiental».
La comisión EAT Lancet estableció en el año 2019 la dieta más saludable para toda la población sin daño ambiental. Esta dieta establece más consumo de frutas, vegetales, frutos secos y legumbres deberá duplicarse y menos de carne roja y azúcar. El informe establece que una dieta sana y sostenible supone 300 gramos de carne a la semana. «Esta pirámide enfatiza mucho la proteína de origen animal. Es muy complicado que sea sostenible. Las guías nutricionales de Estados Unidos no tienen en cuenta el impacto ambiental, esa es la última de sus preocupaciones».
Primeras guías
El objetivo inicial de las recomendaciones alimentarias fue combatir la desnutrición. Ese propósito se ha ampliado hacia la prevención y el control de enfermedades crónicas como la diabetes, el cáncer, la obesidad y las patologías cardiovasculares, con una prevalencia que no ha dejado de aumentar. «La evidencia científica debe interpretarse con cautela, sin sesgos de parte, y adaptarse a cada persona".
ARGUMENTOS A FAVOR
Uno de los puntos más valorados es la reducción drástica de los ultraprocesados.La nueva pirámide coincide con las recomendaciones de SENC y EFAD, que utilizan la clasificación NOVA para identificar los alimentos procesados como obesogénicos, asociados a un aumento del riesgo metabólico del 30-50?%.
Biodisponibilidad de proteínas animales
La ESPEN (European Society for Clinical Nutrition & Metabolis) mreconoce que las proteínas de origen animal presentan una biodisponibilidad superior a la de las proteínas vegetales, algo especialmente relevante para combatir la sarcopenia —la pérdida de masa y fuerza muscular—, un problema creciente en el envejecimiento y que agrava el impacto de la obesidad. Este argumento podría justificar su presencia en la dieta siempre en cantidades moderadas.
ARGUMENTOS EN CONTRA
Mucha carne roja y pocas legumbres
Estudios como PREDIMED y diversos metaanálisis de alta calidad muestran que sustituir la carne roja y procesada por legumbres y cereales integrales reduce la incidencia de diabetes y enfermedades cardiovasculares. Además, se señala que un consumo elevado de proteínas de origen animal puede aumentar el colesterol LDL y la inflamación. Tanto EFSA como SENC recomiendan que las grasas saturadas no superen el 10?% de la ingesta calórica total, algo difícil de cumplir con un patrón alimentario que prioriza estos alimentos.
Huella ecológica
Las agencias europeas y organismos internacionales como FAO y EFSA priorizan los alimentos de origen vegetal por su menor huella ecológica. El elevado consumo de carne propuesto en la pirámide estadounidense pasa por un alto impacto ambiental.