La residencia de mayores de Armunia estrena un programa pionero con atención psicológica
La asociación Aldis pone en marcha un programa de atención a mayores en la residencia de la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta para reforzar la salud emocional, la autoestima, autonomía y las necesidades sociales de los residentes

El psicólogo de Aldis, Jorge del Valle, con una de las residentes de la unidad de convivencia Ríos de la residencia de Armunia.
La figura del psicólogo entra por primera vez en la residencia de mayores de Armunia. La asociación Aldis Salud Mental acaba de iniciar una experiencia pionera en este centro de la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta.
El programa, que se prolongará durante todo este año, ofrece, de lunes a jueves, talleres colectivos y atención individual a los residentes.
El objetivo es cubrir tanto necesidades emocionales y psicológicas, como sociales, cognitivas y de estimulación y de fomento de la autonomía, participación y seguridad.

Mª José Barbero Nieto, responsable de área; Eugenia Vélez Sánchez, directora de la residencia; Juanjo Moro, gerente de Aldis; Jorge del Valle, psicólogo y Juan Antonio Orozo, gerente de Servicios Sociales en León.
Sensación de soledad, depresión, ansiedad o duelo son algunas de las situaciones por las que atraviesan a veces las personas mayores en las residencias. El programa de Aldis busca que sientan escuchadas y mantengan la autoestima y la identidad personal.
«En las residencias de la Junta, salvo excepciones, no hay la figura del psicólogo», explica Eugenia Vélez Sánchez, la directora. Su experiencia anterior en una residencia de personas con discapacidad intelectual, donde disponían de un servicio de psicología a jornada completa, le motivó a plantear el proyecto.
«Muchas personas mayores sufren trastornos psicológicos derivados de la edad —como ansiedad y depresión— o trastornos psiquiátricos también asociados a la edad que pueden derivar en problemas conductuales y de comunicación, las personas que realizan la atención directa no tienen los conocimientos suficientes y pueden surgir conflictos», apunta.
La ayuda psicológica «va a favorecer que se puedan ajustar mucho las medicaciones»
El centro cuenta con personal de enfermería y terapeutas ocupacionales y la figura del psicólogo viene a reforzar el trabajo que desarrollan en sus ámbitos. «El psicólogo es una figura clave para el bienestar de los residentes», incide.
Jorge del Valle Gutiérrez es el psicólogo de Aldis Salud Mental León que imparte el programa. La estimulación cognitiva y de reminiscencias adaptadas a las personas es una de las herramientas de los talleres colectivos que imparte de lunes a miércoles. En este espacio aflorarán recuerdos de las vivencias incluso en personas con demencia que mejorarán su autoestima. «La estimulación también sirve para preservar cosas que les sirvan para la vida diaria», añade.
Los jueves realizará atención individualizada a residentes concretos que seleccionará el centro en función de sus perfiles. Personas que presentan problemas psicológicos, demencias o deterioro de las capacidades que pueden influir en su comportamiento. «Buscamos entender lo que les sucede para intervenir, porque no es lo mismo un accidente cerebro-vascular que una seudodemencia o demencia depresiva», explica el psicólogo.
Personas en adaptación, con secuelas de ictus, ELA o amputaciones pueden precisar una atención especial
El programa se completará con alguna sesión de formación a las personas que trabajan en el centro, para guiarles y darles pautas para la atención directa de casos concretos.
En los primeros días, el psicólogo tiene el reto de ‘conquistar’ la atención y la voluntad de unas personas que «no han pedido ser ayudadas y muchas veces no quieren hacer actividades», apunta Jorge del Valle. Es un trabajo de «pico-pala» cuyos resultados se plantean a medio plazo.

El psicólogo con varios residentes.
Si el envejecimiento de por sí reduce la flexibilidad de las personas, cuando este es patologizado, se agudiza. «Las personas en estas situaciones suele suceder que no saben elegir y les cuesta asumir cambios», apostilla.
El programa va en la línea del modelo de atención centrada en la personas y su puesta en marcha coincide con las nueva normativa de Castilla y León que establece la retirada de las sujecciones, incluidas las químicas.
La atención psicológica «va a favorecer que se puedan ajustar mucho más las medicaciones», puesto que trastornos como el insomnio o el dolor crónico «muchas veces son conductuales». El placebo, cuando se ha descartado la patología, «funciona muy bien».
La intervención con personas que han sufrido accidentes cerebro-vasculares busca evitar secuelas residuales. También es importante prestar atención en el periodo de adaptación para evitar problemas de conducta en residentes. «La agresividad, en ocasiones, es una forma de llamar la atención», apostilla.
Otro perfil de personas que llegan a las residencias que precisan intervención psicológica específica son las que sufren ELA o han tenido alguna amputación.
La residencia de Armunia, con 92 residentes actualmente, acoge también a casos de emergencia social y tiene una unidad de convalecencia. Los residentes conviven en unidades de convivencia personalizada, según autonomía y dependencia.
El gerente de Servicios Sociales, Juan Antonio Orozco, señala que las expectativas sobre este programa son buenas y se plantea la posibilidad de extenderlo a la residencia de Ponferrada.