Congelar y cocinar bien, claves para prevenir parásitos
El investigador de la ULE Raúl Pérez Caballero analiza las principales parasitosis a través de los alimentos
Congelar el pescado cuando se va a consumir crudo, cocinar adecuadamente la carne y extremar la higiene con frutas y verduras reduce de forma drástica el riesgo de contraer parasitosis alimentarias, infecciones que siguen presentes en la cadena alimentaria cuyo impacto es mínimo cuando se aplican buenas prácticas en la cocina, según concluye una investigación de la Universidad de León (ULe). El estudio, desarrollado por el investigador y profesor de Parasitología Raúl Pérez Caballero, analiza las principales parasitosis que pueden transmitirse a través de los alimentos y pone el foco en que el riesgo no reside en los productos en sí, sino en su manipulación y preparación previa al consumo. «No hay que dejar de comer pescado, carne o verduras; lo importante es tratarlos correctamente, porque con una conservación adecuada y un cocinado correcto, el riesgo se minimiza», subraya el investigador.
La investigación aborda algunas de las infecciones parasitarias transmitidas por alimentos más conocidas, como la anisakidosis, la triquinelosis, las infecciones por tenias o la toxoplasmosis, con el objetivo de explicar cómo se producen y qué medidas cotidianas permiten prevenirlas.
Las parasitosis alimentarias se originan, bien porque determinados animales forman parte natural del ciclo biológico de un parásito, o bien por deficiencias en la higiene y en el tratamiento de los alimentos.
En este contexto, el aumento del consumo de pescado crudo o poco cocinado, a través de elaboraciones como el sushi, el ceviche o los boquerones en vinagre, ha contribuido a una mayor visibilidad de la anisakidosis. El anisakis es un parásito marino que puede encontrarse en pescados y cefalópodos como la merluza, las bacaladillas o los calamares.