Diario de León

El viaje más largo de la historia

La misión Artemis 2 tiene previsto despegar en una semana para llevar a cuatro astronautas a la órbita de la Luna 53 años después de la misión de Apolo 17

Fotógrafos de prensa toman imágenes del Space Launch System (SLS) con la cápsula de Orion.

Fotógrafos de prensa toman imágenes del Space Launch System (SLS) con la cápsula de Orion.EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH

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Jon Garay / Gonzalo de las Heras
Madrid

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Todas las grandes misiones tripuladas de la Nasa a la Luna han empezado siempre a una velocidad paquidérmica. Frente a los 40.000 kilómetros por hora que son necesarios para que los grandes cohetes escapen de la gravedad terrestre, los primeros pasos de esos gigantes transcurren a un máximo de 1,3 kilómetros por hora, bastante más despacio que el caminar normal de una persona.

Ese límite lo marca la capacidad del robot oruga que transporta a estos colosos desde el edificio de ensamblaje vertical (VAB, por sus siglas en inglés) hasta la torre de lanzamiento. Este parsimonioso desplazamiento —lo es casi tanto como el ensamblaje de toda la estructura, que lleva unos seis meses— se repite desde las misiones Apolo de los años 60 y 70, y tuvo lugar de nuevo hace unos días, el pasado 17 de enero. El CT-2 —Crawler Transporter 2-, recorrió los 6,8 kilómetros que separan ambos puntos en doce horas para llevar al Space Launch System (SLS) hasta la rampa 39B del Centro Espacial Kennedy, desde donde está previsto que despegue no antes del domingo 8 de febrero tras retrasarse la fecha inicialmente prevista de este próximo viernes por las desfavorables previsiones meteorológicas. De no mediar más contratiempos —las siguientes ventanas de lanzamiento son el 10 y 11 de febrero, 7, 8, 10 y 11 de marzo y el 1, 3, 4, 5, 6 y 30 de abril-, partirá así la misión Artemis 2, cuyo principal objetivo es llevar de nuevo al ser humano a la órbita del satélite terrestre. Para el alunizaje habrá que esperar, si no hay más retrasos —en el plan original estaba calendado para 2026— al menos dos años, hasta 2028, con la misión Artemis 3. Será el décimo viaje estelar tripulado. Habrán pasado 53 años desde el Apolo 17, la última vez que el ser humano se acercó siquiera a la Luna.

"La Orion es la parte verdaderamente importante de la misión", explica Guillermo González Gómez, jefe de producción del módulo de servicio de la nave. «El módulo es 100% europeo y desempeña un papel fundamental. Si fallamos nosotros, Estados Unidos no va a la Luna".

Concebido para el programa Apolo en los años sesenta del siglo pasado, el CT-2 mide 40 metros de longitud y 35 metros de ancho. Solo así puede acarrear las 2.600 toneladas del SLS, el cohete de 108 metros de altura en cuya cúspide se sitúa la cápsula Orin, el habitáculo donde viajarán Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, los cuatro astronautas que componen la misión, en cuarentena desde hace días para evitar cualquier infección que retrase el despegue. «Vamos a enviar a seres humanos más lejos en el espacio profundo que nunca antes, más allá de la Luna, para ver lo que nunca hemos visto. La misión es un paso adelante crucial para el establecimiento de una futura base en la Luna», ha enfatizado Jared Isaacman, el administrador de la Nasa, un multimillonario amigo de Elon Musk aceptado por Donald Trump tras no pocos vaivenes. Una vez que los dos propulsores de combustible sólido adosados al cuerpo del SLS eleven su enorme mol —»es como poner una fragata en vertical y esperar que vuele», dice González-, la Orion se separará y dará dos vueltas a la Tierra para comprobar que todos sus sistemas funcionan correctamente antes de alejarse de forma definitiva. También se certificará el buen funcionamiento de los sistemas de comunicaciones, especialmente de la Red del Espacio Profundo, una serie de antenas de gran alcance situadas en Madrid, Camberra (Australia) y Goldstone (Estados Unidos) de las que dependerá la misión cuando se aleje de la órbita de nuestro planeta. La primera de estas vueltas, más corta, durará unos 90 minutos. La segunda se prolongará durante 23,5 horas. En esta situación, la Orion tendrá el suficiente impulso para llegar a su destino. Ya sin los trajes espaciales, los cuatro tripulantes tardarán cuatro días en aproximarse a la Luna, dando una vuelta a una distancia de más de 7.400 kilómetros. Estarán a más de 400.000 kilómetros de casa.

«La Orion es la parte verdaderamente importante de la misión. Si fallamos nosotros, Estados Unidos no va a la Luna»

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