Alfredo Corell, inmunólogo, en León: «El abuso tecnológico daña al sistema inmune»
Presenta su libro 'Inmunidad en Forma. Conoce y entrena tus defensas' en la Universidad de León en el inicio de las Jornadas de Divulgación Científica

Alfredo Corell firma ejemplares de su libro en la Universidad de León
Dormir 8 horas, ejercicio físico, dos libros de agua al día, menos tecnología, más relaciones sociales y alimentación saludable, en la que se incluye un yogur al día. Inmunidad en Forma. Conoce y entrena tus defensas es el último libro del inmunólogo y catedrático Alfredo Corell, uno de los divulgadores científicos más reconocidos de España que participa en León en las Jornadas de Divulgación Científica que organiza la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+i) de la ULE, en colaboración con la Fundación General de la Universidad y de la Empresa (FGULEM). El libro se suma a los trabajos académicos del mismo autor para los científicos y los estudiantes universitarios.
—¿Está nuestro sistema inmunitario más fuerte que nunca por la higiene, la alimentación y el avance de la medicina o, por el contrario, sufre más por la contaminación y el estrés?
—Está en un equilibrio inestable. De entrada, la higiene no promueve mejor sistema inmunitario, un exceso hace que no se entrenen bien las defensas de los niños más pequeños y se pueden producir enfermedades como las alergias y las inmunitarias. Hay avances médicos que nos han permitido una mejor alimentación, pero juegan en nuestra contra las prisas, que hacen que no comamos bien, no hacer suficiente ejercicio semanal o no dormir. Otro problema es el estrés, la ansiedad, que hace que se enciendan conexiones en el sistema nervioso central que dan señales al sistema inmunitario para que se pare. Eso lo media una sustancia que se llama cortisol, una hormona imprescindible en nuestra vida, pero que cuando se produce en exceso baja mucho el sistema inmunitario.
—¿Qué tenemos que hacer sí o sí para que nuestro sistema inmune funcione correctamente?
—Propongo una higiene del sueño, un manejo del estrés y la ansiedad haciendo actividades complementarias, un plan de ejercicio físico (20 ó 30 minutos al día), alimentación sana evitando ultraprocesados y comiendo de todo intentando evitar los hidratos de carbono que no sean integrales y las grasas insaturadas y los ultraporcesadas. Propongo también una reducción de consumo de tóxicos, como el tabaco, el alcohol y las drogas. Y dormir bien, una media de 7,30 horas a 8, y siestas de no más de media hora. El abuso tecnológico, de manera directa o indirecta, nos afecta al sistema inmunitario.
—¿Qué perjudica más y que tenemos que dejar de hacer?
—El estrés perjudica mucho, pero la situación que lo produce no se puede evitar. Lo que tenemos que hacer es buscar situaciones que contrarresten el exceso de cortisol, como la actividad física, el sexo, los abrazos con amigos, familiares, pareja y mascotas, que producen oxitocina, que son las hormonas de la felicidad, tener un grupo social amplio, religioso, político, deportivo, de una oenegé...estas actividades que conectan con mucha gente son positivas para el sistema inmune.
—¿Qué hay que comer para reforzar el sistema inmune?
—El plato de Harvard es el más equilibrado. La mitad de lo que comemos a lo largo del día tienen que ser frutas y verduras de todos los colores para asegurarnos la ingesta de minerales y fibras, acompañado de una cuarta parte de hidratos de carbono integrales porque en la cáscara hay muchos minerales y fibra que si las quitamos se produce más absorción de glucosa y vamos a perder nutrientes. La otra cuarta parte tienen que ser proteínas saludables. La principal fuente son las proteínas vegetales, las legumbres, las carnes y los pescados blancos; los pescados azules son una fuente de ácidos grasos, los omega 3, que son un potente antiinflamatorio, y las carnes rojas, que son las peores y que pueden ser más interesantes en los primeros años de vida, pero conforme vamos creciendo son más innecesarias. Se complementa con dos litros de agua diario, aceite de oliva virgen extra y yo incluyo en el libro un probiótico, un yogur o leches batidas o el kefir. Mi línea de trabajo de investigación es que el yogur fortalece el sistema inmunitario y un factor más en la longevidad.
—¿Cómo influye la edad en el sistema inmune?
—Influye la edad y el género. Los recién nacidos no tienen el sistema inmunitario maduro, que se entrena con los años y las infecciones. Por eso, cuando están en un mundo hiperhigiénico limitan ese entrenamiento. Hoy en día los niños ya no tienen lombrices, que eran un buen entrenamiento para algunas células y que se ha asociado con al aumento de enfermedades alérgicas, aunque no es la única causa. Las alergias son un proceso multifactorial. En el hombre, el sistema inmunitario empieza a envejecer a partir de los 50 años y lo hace de forma abrupta, por lo que aparecen enfermedades infeccionas o de tipo tumoral. En las mujeres el sistema inmunitario envejece a partir de los 60 y lo hace de un modo más paulatino, por eso padecen enfermedades por exceso de defensas como las alergias o las autoinmunitarias. Muchas personas están con tratamientos inmunosupresores para bajar esa reacción inmunitaria. Esto también lo planteo en uno de los capítulos del libro y cómpo proceder.
«La actividad física, el sexo, los abrazos con amigos, familiares, pareja y mascotas producen oxitocina, que son las hormonas de la felicidad»
—¿Cuáles son los tratamientos actuales?
—Estamos con la medicina personalizada y hay terapias adaptadas al sistema de defensa. La inmunoterapia es un campo puntero en enfermedades como el cáncer, inmunidad, alergia e incluso tratamiento de infecciones. Para el virus respiratorio sincitial de los niños no se pone vacuna, sino que se da una inyección de anticuerpos antivirus que hacen que en ese primer año de vida se hayan evitado más del 80% de las infecciones.
—¿Cuáles son las enfermedades inmunológicas que más crecen?
—Las alérgicas y las autoinmunitarias. Uno de los motivos es que los métodos diagnósticos son cada vez más rápidos, ágiles y eficaces, pero también por el exceso de higiene. Tenemos lavavajillas antibacterias, métodos para desinfectar biberones, los niños no juegan en tierra. La OMS prevé que para el año 2050 el 50% del planeta sea alérgico. Pero no es el único motivo, también hay causas genéticas y mecanismos que la disparan como infecciones y alimentos ultraprocesados.
«En el libro recomiendo un probiótico al día, un yogur, leches batidas o el kefir, que fortalecen la inmunidad y son factores de longevidad»
—¿La salida de España como país libre de sarampión se debe a la caída de la vacunación o hay otros motivos?
—Los antivacunas han conseguido que se vacune un porcentaje menor de gente, pero el confinamiento por la pandemia hizo que algunas familias no completaran la pauta de los bebés. Para el sarampión, que son dos dosis, en la primera hay una tasa de vacunación del 97%, pero en la segunda no alcanzamos el 94%. Es insuficiente. Es la enfermedad más contagiosa que se conoce y una persona puede contagiar a 18 personas. Esto exige que tengamos vacunados al 96% de la población y eso se ha perdido en los últimos años. Luego hay un 4% ó 5% de vacunados que no genera inmunidad. La tercera causa es la entrada en España de personas de otras culturas que no tienen una tasa de vacunación tal alta. Esto incluye turismo y migración.