'Los niños brujos' claman a León
El capuchino Agounkpé explica la labor en La casa de la Paz de Benín, apoyada por la Fundación Alimerka

Auguste Agounkpé, este miércoles durante su visita a León.
Maltrato, abandono e incluso asesinatos. Ese es el destino que la superstición de la cultura de la etnia Bariba, al norte de Benín (África) tiene preparado para los que califican como ‘niños brujos’. Nacer de nalgas, con un mal parto o el fallecimiento de la madre durante el alumbramiento, son motivos suficientes para ser repudiados no solo por las familias sino por la comunidad, que los abandona a su suerte y los expone a todo tipo de calamidades para librarse del supuesto maleficio con el que llegan al mundo. «Es una creencia de su cultura, que creen que el niño traerá mala suerte a la familia.
En esa etnia, el recién nacido debe nacer con la cabeza primero y la espalda orientada hacia el suelo, después, si no lo hace o nace a los ocho meses de embarazo, por ejemplo, esa criatura será considerada de oficio como un ‘niño brujo’». El hermano capuchino Auguste Agounkpé, director de la oenegé Franciscanos-Benín, visitó este miércoles León en su periplo por España para explicar el funcionamiento y la labor de La casa de la Paz, una institución que abrió en abril de 2025 en el país africano gracias al apoyo de la Fundación Alimerka, que ha donado dinero y alimentos. El centro recoge y cuida actualmente de 29 niños y niñas (la mayoría son niños) que llegan tras ser repudiados por sus familias y años de maltrato. «Los traen recién nacidos, llegan por su propio pie o los recoge la policía en la calle. Nosotros los recogemos y los atendemos».
Además de la atención en el centro, el papel de la oenegé se centra en desmontar creencias irracionales con una labor de concienciación con las familias y el entorno social. «Trabajamos en los pueblos donde hay niños que consideran brujos, hablamos con las familias, con los ayuntamientos y las escuelas locales para desmontar estas creencias. Toda esta labor está dando resultados».
«Contar con el hermano Auguste Agounkpé nos permite reforzar los lazos de este proyecto iniciado en 2025»
Cada vez se abandonan menos niños y niñas, una situación que ya es un avance para los Franciscanos-Benin «porque si los abandonan no los matan». Un ritual de infanticidio que ha descendido, pero el estigma se mantiene. «El trabajo que hacemos con las familias ha conseguido que algunas se quedan con ellos o como mucho los lleven a la fundación y los den en acogida».
En la escuela
Los niños repudiados por sus familias están en La casa de la Paz hasta los 15 años. «Están escolarizados y van a la escuela con otros niños de su edad». Cumplidos los 15 años, los miembros de la fundación analizan cada caso para seguir ayudando a estos menores. Un equipo de diez personas, entre las que se encuentran psicólogos y trabajadores sociales, atiende a los menores de manera individual «porque llegan con muchos problemas psicológicos debido al maltrato al que se les ha sometido. Si vemos que las familias tienen una buena actitud regresan a sus casas o se les entrega a una familia de acogida».
«En Benín no hay guerra, es un país en paz, pero la gente no tiene medios económicos para vivir bien. En lo político se hacen obras pero todo lo social no está dentro de las prioridades de los gobernantes. Agounkpé destaca el trabajo que realiza la oenegé a la que pertenece, que combina la incidencia legal, la sensibilización comunitaria y el acompañamiento a las familias. «Para mí, lo más importante es dar visibilidad al problema de los ‘niños brujos’ y recibir más ayudas para nuestro trabajo.. Una de nuestras misiones es sensibilizar a la sociedad y que las personas comprendan que esta realidad no puede permitirse».
El director de la Fundación Alimerka, Antonio Blanco, señaló que «los llamados niños brujos son un colectivo que hemos conocido hace quince años y desde entonces han estado presentes entre las inquietudes de la Fundación Alimerka. Contar con el hermano Auguste Aogunkpé nos permite reforzar los lazos de este proyecto iniciado en 2025 y que esperamos mantener a lo largo del tiempo».
La Fundación Alimerka colabora desde el año 2008 con centros nutricionales de Benín para menores en situación de vulnerabilidad, entre los que se encuentran los ‘niños brujos’. En el encuentro de ayer, el director de la onegé que gestiona el centro pudo compartir la experiencia con los representantes de varias instituciones de León.
¿QUÉ PASA EN BENÍN?
La República de Benín está situada en África Occidenta. Tiene una población de 14,11 millones de habitantes.
Economía
Cuenta con una economía en vías de desarrollo con un producto interior bruto dependiente de la agricultura, en especial de la producción de algodón y del comercio intrarregional, según consta en la página oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores español. El país posee yacimientos de petróleo, oro, mármol y piedra caliza explotados, principalmente, por empresas extranjeras. La producción nacional ha crecido durante los últimos años, pero el rápido crecimiento demográfico absorbe el aumento.
Pobreza
La reducción de la pobreza continúa siendo uno de los principales desafíos para el país. Según el PNUD alrededor del 40% de la población se encuentra por debajo del umbral de pobreza.
Sistema político
Benín es una república parlamentaria presidencialista unitaria. La Constitución establece un sistema político democrático con división de poderes y elecciones.