La OMS prevé más contagios de hantavirus
El Gobierno afronta con desconcierto e irritación las acusaciones de Clavijo de ocultación de positivos

Pedro Sánchez y Tedros Adhanom durante la rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa para analizar la situación por la crisis de hantavirus.
El brote de hantavirus originado en el crucero MV Hondius registra ya diez casos, entre los que se cuentan los tres fallecidos. Solo falta por conocer el resultado de las pruebas hechas a uno de los pasajeros que se encuentran bajo vigilancia, aunque las autoridades sanitarias creen muy probable que arrojen un resultado positivo en las próximas horas. Después de confirmarse como negativo el caso del estadounidense que planteó dudas, el brote se ciñe hasta el momento a estas personas que se encuentran bajo vigilancia médica en España, Países Bajos, Francia, Johannesburgo, Países Bajos y la remota isla de Tristán de Acuña (una de las escalas del crucero). En Madrid se encuentra el español ingresado en la unidad de alto aislamiento del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. Tras una primera PCR que delataba la presencia del virus de forma provisional en la noche del lunes, Sanidad confirmó en la mañana del martes que la segunda PCR también fue positiva. «Presentó febrícula y síntomas respiratorios leves, aunque actualmente se encuentra estable y sin empeoramiento clínico evidente», trasladaron desde el ministerio de Mónica García.
Sus otros 13 compañeros de viaje confirmaron su negativo con una segunda prueba realizada también el martes. Esta última actualización llegó minutos después de la aportada por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en su comparecencia junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En ella quiso informar de los últimos datos relativos al brote, pero también valorar el esfuerzo hecho por el Gobierno de España con el operativo desplegado en Tenerife durante el fin de semana. En unas palabras marcadas por su insistente agradecimiento y por su llamada a la solidaridad como el mejor camino para la inmunidad global en el mundo de hoy, el doctor Ghebreyesus quiso enviar un mensaje de calma tanto a los vecinos de Tenerife, como al resto de países con ciudadanos afectados por este brote. «La catalogación del riesgo sigue siendo baja para la población general», insistió una vez más. Esto no quiere decir que, concluida la repatriación, el brote se haya desactivado. Al contrario. No descartó que sean notificados más casos de contagio en los próximos días entre los grupos de personas que están siendo monitorizadas en hasta 23 países diferentes. «Los pasajeros han convivido y mantenido contacto estrecho durante semanas en un lugar cerrado, como es un barco, con pasajeros que ya estaban contagiados de un virus del que no tuvieron constancia certificada hasta el día 2 de mayo, cuando se tomaron medidas de aislamiento».
España ha fijado el 10 de mayo como inicio de la cuarentena para los aislados en el Hospital Gómez Ulla de Madrid por el hantavirus, según el criterio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque la situación será reevaluada a los 28 días (el 6 de junio) y tras la primera semana se podrán flexibilizar las condiciones de la cuarentena.
La crisis política
Pero la primera fase de la crisis del hantavirus ha dejado una herida política que, lejos de cicatrizar con el final del dispositivo, sigue abierta y sangrando. Este martes, cuando el MV Hondius ya había zarpado de Tenerife, Fernando Clavijo acusó al Ejecutivo central de haber ocultado «deliberadamente» que había contagiados a bordo.
«Hoy es un día triste para Canarias y la democracia», dijo en el Parlamento autonómico. En Moncloa lo escucharon con una mezcla de desconcierto y de irritación que llevan días intentando disimular.
El choque entre el Gobierno canario y el central no nació con esta acusación. Arrancó el mismo martes, hace una semana, en que se supo que el crucero de lujo pondría rumbo a Tenerife y no a Países Bajos, como estaba previsto, tras una notificación vinculante de la OMS. Clavijo denunció entonces «falta de lealtad y transparencia» y exigió una reunión urgente con Sánchez, que tardó más de 24 horas en llamarle. Lo que siguió fue una semana de roces continuos.