Historias de superación
Guzmán Carro Tagarro: "El esquí me ayuda a desconectar"
Nació con nistagmus congénito, una enfermedad rara que afecta a su agudeza visual que ahora es de 0,06 y un campo visual muy reducido a menos de 10 grados, lo que no le impide ganar los campeonatos de esquí

Guzmán Carro Tagarro.
Guzmán Carro Tagarro tiene 16 años. La afición por el esquí le viene de familia y con tres años inició sus primeros pasos por la nieve. Desde los catorce años ha competido y ganado los más importantes campeonatos de esquí alpino. Hasta aquí nada excepcional si no se tiene en cuenta que Guzmán nació con una nistagmus congénito, una enfermedad rara que afecta a su agudeza visual que ahora es de 0,06 y un campo visual muy reducido a menos de 10 grados.
«El esquí es un deporte familiar, mi madre lo practicaba antes de que yo naciera. Mi hermano empezó a esquiar con 6 años y yo con 2 me quedaba en la guardería que existía de San Isidro. El sábado esquiaba con el club y el domingo en familia. Con dos años y medio le pedí a mi madre que me dejara esquiar». Comenzó en la estación de San Isidro y participó en competiciones con esquiadores sin ninguna discapacidad, a los que ganaba pese a no ser consciente de lo poco que veía. «Mi familia que me avisaba si había un bulto de nieve y tenía que saltar».
Su madre, Gemma Tagarro, nunca le puso límites ni le sobreprotegió. «No hay que cortarle las alas. Con el esquí nunca se ha caído, pero cuando practicaba otros deportes se caía corriendo, en el fútbol, en el patio del colegio...». Este entrenamiento previo sin límites le ha ayudado a superarse.
El miedo llegó los nueve años cuando tuvo su primera caída en el campeonato Diputación de León en San Isidro. «No vi una montonera de nieve en el trazado, di una vuelta de campana y me hice un esguince cervical. Dije que no quería volver a esquiar». Fue su primera crisis de vocación, que superó en Baqueira Beret, en el CDIA (Centro de Discapacidad de Deportes de Invierno de Aran), donde comenzó a entrenar de nuevo en enero y diciembre de 2024. Ayudado por su madre, con el título de entrenadora deportiva y que le hizo de guía en las primeras competiciones, consiguió los primeros títulos profesionales. «Llevamos intercomunicadores en el casco como los de moto. Le voy diciendo cómo está la pista, las puertas del trazado, si hay muro o si llegamos a meta».
Su hermano José Manuel relevó a su madre como guía. Con él ha logrado mejorar sus marcas. Primeros clasificados en todas las pruebas de Copa Andalucía DPD, que es la única comunidad que hace competición inclusiva; primeros clasificados en todas las pruebas de Copa España Rfedi y Fundacion Occident DPD. «Han logrado el oro en todas las pruebas de la Copa España», destaca su madre. Estos primeros puestos llamaron la atención de la Fundación También, que lo reclamó para competir en su equipo y es con el que entrena este año. «El año pasado también nos llamó el Club Siempre y ganamos la competición».
En las actividades de la Once en las que participa Guzmán han hecho un buen equipo. «Nos entendemos porque la ceguera es una discapacidad que la gente no nota, pero está. Estoy orgulloso, el deporte me ayuda a desconectar de los problemas, puedes sentir la adrenalina y superar todos los obstáculos», asegura Guzmán, gran amante de varias disciplinas deportivas.