Diario de León

Julián Bayón, cardiólogo leonés: «Antes de tener hemodinámica, el servicio de Cardiología parecía una agencia de viajes»

Julián Bayón, con su libro 'Historia de la Cardiología en León'.

Julián Bayón, con su libro 'Historia de la Cardiología en León'.ramiro

Ana Gaitero
León

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Julián Bayón Fernández presenta este jueves 11 de junio ‘Historia de la Cardiología en León’ (editorial MIC), un libro en el que recoge los hitos de esta especialidad en el Hospital de León. El evento está previsto a las 20.00 horas en el salón de actos del Ayuntamiento de León, entrada por Alfonso V. El cardiólogo leonés, jubilado de la sanidad pública después de 37 años, ha querido dejar memoria de la conquista sanitaria y social que supuso la creación del servicio y los avatares que ha vivido hasta convertirse en «un servicio de prestigio a escala nacional».

—¿Cuáles son los hitos del servicio de Cardiología en León?

—El primer ‘hito’ es que cuando llegué de Asturias tras hacer la especialidad, en 1984, en la residencia Virgen Blanca de León no existe servicio de Cardiología. León tenía 525.000 habitantes, era la provincia más poblada de la Comunidad y no existía ese servicio. Se atendían en la UVI, donde entré a trabajar, los infartos y pacientes agudos.

—¿Cuándo se crea el servicio?

—Me alié con el entonces director médico, Serafín de Abajo Olea, para que se creara el servicio ya que estábamos a punto de la integración con el Hospital Princesa Sofía. Cardiología se separa de Medicina Interna y se crea en 1990. Había que traer a un jefe de prestigio y ficharon al doctor Simarro. Pero el servicio necesitaba personal y tecnología.

—La hemodinámica fue una lucha larga y de mucho debate público.

—La tecnología más importante para Cardiología era Hemodinámica (procedimientos mínimamente invasivos para cateterismos, angiografía, angioplastias, stent). Trascendía a León y a sus autoridades sanitarias. Era una decisión política del Ministerio de Sanidad. Fueron nueve años de lucha hasta que se pone el primer catéter en 1999. El tema tomo empuje a través de la prensa en las elecciones de 1996, hasta el punto de que los partidos con representación, PP y PSOE, llevaban la hemodinámica en su programa electoral. Sin embargo, hubo que esperar tres años hasta que los parlamentarios de León (del PP) se plantaron en Madrid.

—Un hecho hoy insólito...

—Por desgracia, no se ve ni en Sanidad ni en otras cosas.

—Tuvo que ser emocionante poner el primer catéter.

—Lo puso Felipe Fernández Vázquez el 13 de septiembre de 1999. Y la primera angioplastia coronaria en octubre, lo que supuso un gran enfado del jefe de servicio de Valladolid, que esperaba que en León no se realizaran cateterismos diagnósticos.

—El siguiente hito fue la Cirugía Cardiaca, claro.

—Con hemodinámica, la Cirugía Cardíaca venía de corrido. Hasta que no tuvimos hemodinámica, el servicio de Cardiología parecía una agencia de viajes: 500 pacientes tenían que ser trasladados fuera de León. No teníamos nada y fuimos teniendo cosas a remolque. A Simarro le echaron del hospital por pedir la hemodinámica.

—Pero todavía se traslada a pacientes leoneses y bercianos a Valladolid y Salamanca para determinados procedimientos cardiacos.

—En el libro lo digo, es la parte de la electrofisiologia y arritmias, pues determinadas ablaciones no se pueden hacer en León.

«'Historia de la Cardiología en León' está dirigido a toda la sociedad leonesa. Para que  lo que tiene y cómo se ha conseguido mejorar su salud»

—¿Es más eficiente que se haga en dos hospitales de la Comunidad aunque haya que trasladar a los pacientes?

—En Castilla y León realizan estos procedimientos en dos hospitales de Valladolid, en Salamanca y en Burgos. No veo por qué en León no se podría hacer.

—¿Qué le motivó a escribir este libro?

—Al jubilarme vi que conocía muchas cosas y había intervenido en algunas. Pensé que si perdiera la memoria, todo se olvidaría. Tenía muchos recortes de prensa y me puse a escribir en octubre.

—¿Es un libro para personal sanitario o público general?

—No es un libro solo para médicos. Creo que interesa a la sociedad leonesa saber lo que tiene y cómo se ha conseguido porque afecta a la salud de las personas. Me parece que es importante saber de dónde partimos y a dónde hemos llegado.

—Desde 1996 tienen docencia. ¿Qué hay que inculcar a las nuevas generaciones?

—Me formé como residente de Cardiología en el Hospital General de Asturias. Allí me enseñaron que para ser buen médico, había que saber mucha medicina y por supuesto «estar al día», actualizados. También me enseñaron que eso no era suficiente. Había que «tener humanidad», tratar con cariño y respeto a los pacientes. Ahora parece que se mira más lo mercantil que el humanismo. Un reflejo es que antes los MIE de mejor nota elegían cardiología, Cirugía... Ahora los más preparados van a dermatología y cirugía plástica porque, en la pública no hacen guardias, y en la privada ganan más dinero.

—¿De qué siente más satisfacción?

—Llegar a un hospital sin servicio de Cardiología y salir de uno de los servicios con más prestigio y haber contribuido a ello.

—La sanidad pública está colapsada.

—Tras décadas de éxito el sistema da síntomas de agotamiento. Listas de espera quirúrgicas, diagnóstico, saturación de urgencias, demora en Atención Primaria y politización de la sanidad hacen que el objetivo de la sanidad pierda su sentido, aunque la gente sigue valorando este pilar del bienestar. Es más problema organizativo que de recursos. Se prima el beneficio electoral sobre el social.

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