La soledad no deseada afecta al 15% de estudiantes de la ULE, sobre todo a las mujeres
Un estudio de la Escuela de Trabajo Social, con 370 personas encuestadas, ofrece una primera radiografía y una hoja de ruta para atajar un problema "estructural" de la sociedad

Lucía Llamazares, Nuria González, Amparo Martínez y Belén Labrador.
El fenómeno de la soledad no deseada también afecta a la juventud. La Universidad de León ha tomado cartas en el asunto y ha realizado un primer diagnóstico a partir de una encuesta de la Escuela de Trabajo Social entre 370 estudiantes del campus de Vegazana -68% mujeres- sobre un total de 9.643 personas, en el curso 2024-2025.
El resultado es que un 15% de la población universitaria sufre un grado de soledad no deseada de riesgo, con predominancia de l entre mujeres. De hecho, el perfil mayoritario son mujeres de 19 a 21 años, de entornos urbanos y que viven en el domicilio familiar o en pisos compartidos y, sobre todo, estudiantes de ciencias sociales y jurídicas.
Además, el estudio desvela que casi una cuarta parte (23,7%) declara sentir soledad emocional y un 22% soledad social, según los resultados avanzados por las profesoras Amparo Martínez Mateos y Lucía Llamazares Sánchez.
Se trata de un estudio pionero en el ámbito de las universidades de Castilla y León, que sigue la estela de otros informes más amplios realizados por los Ministerios de Universidades y Sanidad.
El objetivo de esta encuesta, que aún está en su fase inicial de explotación de datos, es "atender su bienestar y comprender las realidades que condicionan su desarrollo personal y como estudiantes", puntualizó la rectora, Nuria González, en una rueda de prensa.
La rectora ha destacado como datos preocupantes que casi el 72% (71,7%) de las personas encuestadas afirma que ha tenido síntomas de ansiedad y/o depresión en algún momento.
También "invita a reflexionar", abundó, el hecho de que el 56% de las personas no participa en actividades, en los clubes o asociaciones de la Universidad de León. González ha incidido que no se trata de un problema aislado de la universidad, sino que responde a una crisis "estructural de la sociedad".
La profesora y coautora del estudio, Lucía Llamazares, destacó el "firme compromiso histórico" de la Universidad de León "con el bienestar de su comunidad" por lo que la Escuela de Trabajo Social quiso dar un salto de lo que se intuía a la evidencia de los datos empíricos.
Los estudiantes aducen como detonantes de estas situaciones de soledad no deseada a la "hiperdemanda académica" que resta tiempo a las relaciones sociales, al igual que al duelo que sufren en muchos casos al separarse de redes de referencia a su periodo universitario.
Una cosa que ha llamado la atención a las investigadoras es que "los estudiantes separan la salud física de la salud emocional". Así, un 72% declara que tiene una salud buena o muy buena, pero el 71% ha sufrido episodios de ansiedad o/y depresión y hasta un 23% tienen pensamientos autolesivos.
La hiperconexión digital produce el efecto contrario al esperado: el "muro de las pantallas" se traduce en "desconexión y ausencia presencial en el campus universitario".
Asimismo, se observa una "brecha institucional y de convivencia", que se observa en aspectos como la fricción en el aula. Y es que el 69% de las personas se relaciona en clase pero declara que estas interacciones son "regulares o malas".
La desconexión cívica afecta al 56% del alumnado y existe una brecha de ayuda: El 77% de estudiantes percibe que necesita ayuda profesional, pero el 53% no sabe dónde acudir para recibirla a pesar de que se han duplicado los recursos en el departamento de apoyo psicológico.
Una hoja de ruta
"No es una soledad escandalosa", precisó. Las investigadoras proponen una hoja de ruta para aportar soluciones al problema de la soledad no deseada entre los estudiantes. Entre las propuestas de las personas encuestadas destacan que el 19,3% reclama espacios de integración y que generen grupos de convivencia.
El 10,9% pide reducir la presión relacionada con la carga lectiva. Asimismo, el 9,3% demanda campañas que desestigmaticen los problemas de salud mental y el 6,8% pide que se aboga por visibilizar y financiar servicios psicológicos accesibles.
"Sus demandas están recogidas", por lo que el reto "es cómo hacerles llegar esa oferta" que ya tiene la Universidad de León.
La propuesta de las investigadoras para la hoja de ruta se basa en tres pilares: fortalecer las redes formales e informales, como amortiguadoras del estrés psicosocial; fomentar el empoderamiento de los estudiantes poniéndoles en el centro, así como su participación.
Esta hoja de ruta contempla también cuatro iniciativas concretas. En primer lugar, "generar más redes de cuidado, agentes de conexión y detección temprana", impulsar "programas de mentoría y redes de apoyo entre estudiantes e institución", formación y creación de un Observatorio de Vida Universitaria "para dar respuesta basada en hechos empíricos".
Las investigadoras aclararon que "la soledad no deseada no es un fracaso de los alumnos o alumnas, ni de la institución", sino que responde a un "vacío estructural" de la sociedad.
Para implementar estas medidas han implicado al vicerrectorado de Estudiantes y el de Igualdad e Inclusión Social, señaló la rectora.