OTRA MIRADA
La casa de Gaspar Santos

C/ Villafranca, número 9.
En mayo de 1923, Gaspar Santos solicitó permiso para construir esta casa en un solar de su propiedad sito en la plaza de la Pícara Justina, en la calle Burgo Nuevo c/v a una entonces calle Particular (hoy Villafranca), con arreglo a los planos elaborados por Isidoro Sainz-Ezquerra. Sainz-Ezquerra proyectó un edificio sin sótano. Situó en la planta baja tiendas exteriores y almacenes interiores envolviendo el portal con la escalera al fondo para subir a dos plantas con 4 viviendas y un ático de menor altura que en obra se convirtió en planta normal con 2 viviendas más. Distribuyó las viviendas por pasillo al modo tradicional y las imprescindibles galerías hacia el patio posterior. Dispuso las fachadas simétricas y tripartitas. En la base los huecos de las tiendas con arco carpanel y clave dibujada flanqueando una portada de medio punto. En el cuerpo noble, balcones con carpintería de madera y pretiles metálicos a paño alternando con otros de antepechos metálicos sobre plataforma de obra, todos con clave destacada y tira cruzada. Entre los balcones, estilizadas pilastras toscanas arrancan de una imposta adornada por ménsulas con triglifos y máscaras leoninas, para alcanzar un alero mutular al que parecen sostener. En el chaflán, mirador de fábrica sobre ménsulas fingidas con huecos triples y carpinterías reticuladas entre pilastras «compuestas» bajo balcón abalaustrado y un sugestivo frente ornamental perforado por vano arqueado entre pedestales con bolas y venera superior. Isidoro Sainz-Ezquerra y Rozas, natural de Colindres, Santander. Titulado por la Escuela de Madrid en 1908. Tras pasar por el Ayuntamiento de Palencia, en 1914 accedió al puesto de Arquitecto Municipal de León, cargo que desarrolló durante casi cuarenta años hasta su jubilación en 1953, compatibilizando el funcionariado con la profesión liberal para realizar innumerables obras privadas, siempre instalado en un Eclecticismo formal de gran plasticidad… A destacar aquí, la calidad figurativa de la fachada (hoy sobradamente repintada), basada en el «ritmo, relieve y ornamentación», síntesis estilística de academicismo con detalles modernistas, y la maestría compositiva del chaflán, que actúa como auténtico «rostro urbano» y transforma la esquina en un elemento discretamente monumental para enfatizar el encuentro entre calles y dotar al inmueble de la debida representatividad.
