Por dos pulgares de nada critica los posibles recortes en ayudas a menores con cáncer

Darío, con su madre Bea, su padre Óscar y su hermana mayor Adriana, en una foto de archivo.
La Asociación Por Dos Pulgares de Nada se suma a las familias de toda España que han mostrado su preocupación ante el nuevo borrador de la prestación por cuidado de menores afectados por cáncer u otras enfermedades graves (Cume), una ayuda que permite a padres y madres reducir su jornada laboral para cuidar de sus hijos cuando estos requieren atención directa, continua y permanente.
Según la asociación, la reforma plantea cambios que podrían dificultar el acceso a esta prestación. Entre ellos, limitar la ayuda a situaciones vinculadas a cuidados médicos y clínicos, endurecer los requisitos para las renovaciones periódicas y establecer criterios que podrían dejar fuera a muchas familias cuyos hijos, aunque no permanezcan ingresados en un hospital, siguen necesitando supervisión, terapias, rehabilitación y atención constante.
Para familias como la de Darío, estos cambios generan una enorme incertidumbre. Muchos menores con discapacidad, enfermedades raras o secuelas graves necesitan acudir a consultas médicas, tratamientos especializados, sesiones de rehabilitación y múltiples revisiones a lo largo del año. Aunque puedan asistir algunas horas al colegio, siguen requiriendo cuidados que hacen muy difícil la conciliación laboral de sus padres.
"Nuestros hijos no dejan de necesitar ayuda porque salgan del hospital o entren en un aula. Sus cuidados continúan cada día, en casa, en las terapias y en cada revisión médica. La CUME no es un privilegio; es la herramienta que permite a muchas familias seguir adelante sin tener que elegir entre cuidar o trabajar».
Desde León, la Asociación Por Dos Pulgares de Nada pide al Ministerio que escuche a las familias antes de aprobar una reforma que podría dejar desprotegidos a muchos menores y jóvenes con grandes necesidades de apoyo.
«Detrás de cada expediente hay una historia, una familia y un niño como Darío. Por ellos, reclamamos que los cuidados sigan siendo reconocidos y protegidos como un derecho», señala la asociación en un comunicado.