Diario de León

La trampa invisible del mar: ¿por qué las corrientes de retorno no entienden de buenos nadadores?

Los servicios de socorrismo no eligen el color de las banderas al azar; la velocidad de la corriente es un factor determinante

Asociación Latinoamericana de Salvamento y Soorrismo

Publicado por
José Manuel Díez Herrero, Técnico Especialista en Instalaciones Acuáticas con más de 30 años de experiencia y miembro del Comité Docente de la Federación Latinoamericana de Salvamento y Socorrismo y de la Asociación Española de Prevención de Ahogamientos y Jose Luís Esmoris Técnico Especialista en Espacios Acuáticos Naturales con más de 30 años de experiencia y Presidente de Empresarios de Vigilancia y Salvamento en Playas.
León

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Cada verano, miles de personas disfrutan de nuestras costas con la falsa sensación de que solo algunas playas "conflictivas" entrañan riesgo.

Sin embargo, la realidad de la dinámica marina nos deja una certeza indiscutible: todas las playas tienen corrientes de retorno.

Cuando las olas rompen continuamente sobre la orilla, acumulan una masa enorme de agua en la costa. Esa agua no puede quedarse allí; necesita salir de vuelta mar adentro, y lo hace buscando el camino de menor resistencia. Así es como nacen las corrientes. Mientras que la "corriente" es ese flujo canalizado de agua, el fenómeno denominado "resaca" hace referencia a la fuerza y velocidad con la que arrastra esa masa de agua.

La física que vence al ser humano: un cálculo revelador

Para entender el verdadero peligro de estas corrientes, basta con comparar sus velocidades con nuestra capacidad física. A menudo no somos conscientes de lo lento que nadamos en comparación con el movimiento del mar:

Un nadador medio: Nada a una velocidad de entre 1,2 y 1,5 km/h.

Caminar a buen ritmo: Una persona en tierra firme camina a unos 3 km/h.

Una corriente de retorno: Puede alcanzar e incluso superar fácilmente los 3 km/h (y en picos máximos, bastante más).

Visualizar esta comparativa es clave: avanzar en el agua a la velocidad a la que caminamos por la calle (3 km/h) es algo reservado solo para nadadores de élite. Un nadador promedio no alcanza esa cifra. Si te ves atrapado en una corriente que se mueve a 3 km/h e intentas nadar en su contra para volver a la orilla, estás luchando contra una fuerza que duplica tu velocidad. El cansancio extremo y el pánico llegarán en cuestión de minutos, desencadenando el riesgo real de ahogamiento.

Las banderas en la playa: una escala basada en la velocidad de la resaca

Los servicios de socorrismo no eligen el color de las banderas al azar; la velocidad de la corriente es un factor determinante:

Asociación Latinoamericana de Salvamento y Soorrismo

Bandera amarilla: Se iza cuando las corrientes o resacas mueven el agua a velocidades de entre 2 km/h y la altura de la ola, puede hacer que perdamos el equilibrio. Indica precaución extrema porque la fuerza del agua ya supera con creces la capacidad de nado de una persona promedio.

Bandera roja: Se establece cuando la velocidad de la resaca está más 2 km/h aproximadamente o las condiciones de la mar son abiertamente peligrosas. Es fundamental recordar que la bandera roja significa prohibición absoluta del baño.

Ningún usuario debe entrar al agua bajo ninguna circunstancia. Aunque las corrientes y el fuerte oleaje son motivos habituales para izarla, no son los únicos: la bandera roja también prohíbe el acceso por contaminación del agua y el agua puede estar en calma, presencia masiva de medusas o cualquier otro estado de la mar que comprometa la vida.

¿Cómo identificarlas y qué hacer?

Aprender a localizar las corrientes a simple vista, ver video, es la mejor herramienta de prevención:

1- Zonas de calma aparente: Un tramo entre las olas donde el mar parece "tranquilo" y no rompe la espuma. A menudo es la zona de mayor arrastre.

2- Agua agitada o revuelta: Un canal donde el agua tiene un color diferente (más turbia o con arena en suspensión) o transporta espuma mar adentro.

Si te atrapa una corriente, la reglas de oro son:

- Intentar salir andando y no tratar de flotar, ya que si perdemos el contacto con el suelo y nos levanta, flotariamos y nos arrastraria hacia el interior.

- Si ya flotamos y tenemos que nadar, no luchar contra ella.

Asociación Latinoamericana de Salvamento y Soorrismo

Nadar contra la resaca hacia la orilla es físicamente imposible. La estrategia que salva vidas es mantenerse a flote, conservar la calma y nadar en paralelo a la costa para salir del canal de la corriente. Una vez fuera de esa "autopista" de agua, podrás aprovechar las olas para regresar a la orilla.

Tenemos que buscar las olas para volver a la orilla".

El mar no es nuestro enemigo, pero no perdona la imprudencia y el conocimiento. El 75% de los accidentes o incluso más, se derivan de acciones imprudentes, selfis en las rocas muy cerca de la rompiente, no seguir los avisos meteorológicos, no respetar las señales de advertencia o menos precisar la fuerza del mar. ¡Respeta al mar y no le des nunca la espalda!

Respetar las banderas y entender que cualquier playa puede generar una corriente es el primer paso para disfrutar del agua con seguridad.

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