Diario de León

La seguridad acuática también depende de ti. Las zonas de baño no son guarderías

Información y las banderas también comunican riesgos. "No los pases por alto".

Publicado por
José Manuel Díez Herrero; Jose Luís Smoris 
León

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Cuando acudimos a una piscina o a una playa vigilada, es habitual sentirnos más seguros por la presencia de socorristas. Y así debe ser. Su trabajo constituye una de las principales medidas de prevención y respuesta ante cualquier incidente en el medio acuático.

Sin embargo, la presencia de un socorrista no elimina la responsabilidad individual de los usuarios ni sustituye el deber de vigilancia de los padres o tutores sobre los menores.

- Los menores continúan bajo la responsabilidad de los adultos."Las zonas de baño no son guarderías".

Un niño pequeño necesita una supervisión cercana, constante y efectiva cuando se encuentra dentro del agua o en sus proximidades. No basta con saber que hay un socorrista en la instalación o en la playa. Tampoco es suficiente observarlo ocasionalmente desde una hamaca, una terraza o cualquier otro punto alejado, mirando el móvil...

Los ahogamientos infantiles suelen producirse de manera rápida y silenciosa. No siempre hay gritos, movimientos bruscos o una petición de ayuda que permita identificar lo que está ocurriendo. Por este motivo, una distracción aparentemente breve puede tener consecuencias irreversibles.

La responsabilidad directa sobre el niño continúa correspondiendo a sus padres, tutores o adultos responsables. Cuando hablamos de adultos, nos estamos refiriendo a mayores de 18 años, no a hermanos o amigos que se les asigna esta responsabilidad de cuidado, siendo menores de edad. El socorrista representa una capa adicional de seguridad, pero nunca sustituye esa vigilancia.

- Las indicaciones del socorrista no son una opinión. "Es autoridad acuático"

También se ha normalizado que algunos usuarios cuestionen las advertencias del personal de salvamento o consideren que determinadas normas son exageradas.

Una bandera, un cartel informativo, una zona balizada, un aviso por megafonía o una indicación directa del socorrista no están para limitar innecesariamente el disfrute del baño. Su finalidad es advertir de un riesgo y evitar que se produzca un accidente.

Cuando un socorrista solicita a una persona que salga del agua, que no acceda a una zona determinada, que no salte desde una estructura, que no haga saltos mortales hacia atrás, que se aleje de una corriente o que modifique una conducta peligrosa, no está expresando una preferencia personal. Está cumpliendo con su responsabilidad profesional.

Muchas veces, el usuario únicamente valora lo que puede ver: un mar aparentemente tranquilo, una piscina sin demasiada ocupación o unas condiciones meteorológicas que parecen favorables. Sin embargo, el socorrista puede estar detectando corrientes, cambios en el oleaje, viento, mala visibilidad, exceso de aforo, conductas peligrosas o cualquier otra circunstancia que incremente el riesgo. Cuando hacemos saltos mortales hacia atrás, caballitos, empujones...el socorrista valora otros peligros como choques, golpes, lesiones medulares, que el usuario no se percata o no ve.

La prevención consiste precisamente en actuar antes de que ocurra el accidente. La principal arma del Socorrista es la Prevención.

- Información y las banderas también comunican riesgos. "No los pases por alto".

Es fundamental que el usuario de piscinas y playas se informe antes del baño, el las piscinas hay una normativa que debemos leer y en las playas que informarse en los carteles informativos que están en las zonas de acceso y en los puestos de vigilancia sobre las condiciones de baño como mareas, coeficientes de fuerza, temperatura de agua...

En las playas, las banderas forman parte de un sistema de información que todos los usuarios deberían conocer y respetar.

La bandera verde no significa que el riesgo haya desaparecido, sino que las condiciones permiten el baño manteniendo las precauciones habituales. "Precaución"

La bandera amarilla exige extremar la prudencia y atender especialmente las indicaciones del servicio de salvamento."Cuidado".

La bandera roja indica que el baño no está permitido por existir un riesgo grave para la seguridad."Peligro".

Ignorar una bandera roja no solo pone en peligro a quien decide entrar en el agua, sino a los propios socorristas.

Lo mismo ocurre cuando se traspasa una zona balizada, se ignoran los carteles de peligro o se desobedecen las normas establecidas en una piscina. La seguridad comienza mucho antes del rescate: comienza cuando somos capaces de reconocer el riesgo y adaptar nuestra conducta.

- Una responsabilidad compartida. "Todos nos tenemos que poner las pilas".

Las Administraciones con la creación de una Ley de Seguridad Acuática en España, que regule de forma general las zonas de baño con unos mínimos para todos.

Por otro lado tenemos los gestores de playas e instalaciones deben proporcionar medios adecuados, mantener los espacios en condiciones seguras y disponer de los recursos humanos y materiales necesarios, para garantizar la seguridad de loa bañistas. Para ello es fundamental tratar a los socorristas como profesionales y condiciones laborales seguras tal como determina la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

Y el resto de los usuarios debe respetar las normas y atender las indicaciones recibidas, para facilitar la prevención y el trabajo de los socorristas.

Cada parte tiene una función diferente y ninguna puede trasladar completamente su responsabilidad a las demás.

Podemos disponer de buenos profesionales, equipamiento adecuado, señalización, banderas, balizamiento y protocolos de emergencia. Pero si el usuario decide ignorar todas esas medidas, la cadena preventiva se debilita.

La mayoría de las indicaciones de un socorrista persiguen algo muy sencillo: evitar que una situación de riesgo termine convirtiéndose en una emergencia.

" La seguridad acuática es una responsabilidad compartida. El socorrista cumple una función esencial, pero la prevención también depende de las Administraciones, gestores y de tu responsabilidad".

Autores

José Manuel Díez Herrero, Técnico Especialista en Instalaciones Acuáticas con más de 30 años de experiencia y miembro del Comité Docente de la Federación Latinoamericana de Salvamento y Socorrismo y de la Asociación Española de Prevención de Ahogamientos

Jose Luís Smoris Técnico Especialista en Espacios Acuáticos Naturales con más de 30 años de experiencia y Presidente de las Empresas de Vigilancia y Salvamento de Canarias.

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