Diario de León

Los momentos 'top' que dejará el eclipse de Sol

Las llamadas ‘perlas de Baily’, el conocido ‘anillo de diamante’, la más que probable protuberancia solar y la visión de la corona serán los momentos álgidos, pero también muy difíciles de ver por lo fugaces que son. Apenas hay 25 segundos de diferencia entre ellos. Un despiste puede hacer perdértelo

Imagen de los cuatro efectos singulares

Imagen de los cuatro efectos singularesDL

Ismael García
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León

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El eclipse se acerca y la información sobre él se dispara. Pero hay detalles que hay que tener en cuenta si se quiere disfrutar del fenómeno lo máximo posible. La seguridad, por supuesto, es la principal garantía para que el espectador pueda contemplar el evento sin mayor preocupación. No obstante, no hay que olvidar que, en un eclipse total de Sol, habrá momentos estelares que, si quieres disfrutarlos, debes saber cuáles son, cuándo aparecen, cómo darte cuenta de que esta sucediendo y, por supuesto, cuánto dura.

Hasta cuatro momentos estelares, además del eclipse total, se podrán contemplar en el cielo leonés, que será uno de los mejores para poder disfrutar del fenómeno astronómico. Las perlas de Baily, el anillo de diamante, la protuberancia solar y la visión de la corona serán los momentos más únicos, difíciles de ver y distinguir, pero también los más interesantes.

Las perlas de Baily se podrán contemplar justo antes de la ocultación, cuando los últimos rayos fotosféricos que atraviesan los valles del perfil lunar produzcan este efecto, que apenas durará unos segundos.

Si la última de estas perlas es notable, en el último segundo es más que probable que se produzca un último destello fotosférico al que se le denomina anillo de diamante. Pero estos efectos no quedan solo aquí porque cuando se produzca la ausencia de luz, se hará visible una fina capa solar llamada cromosfera, de color rosado y de ella podrá surgir alguna protuberancia solar.

Como último «gran» efecto estará la visión de la corona, que será un halo de luz amarillenta verdosa e irregular, que rodeará la estrella y mostrará la estructura filamentosa de los campos magnéticos.

La duración de estos fenómenos será, sin embargo, muy limitada, por lo que será fundamental estar atento a cada fase del eclipse. Las perlas de Baily y el anillo de diamante apenas ocuparán unos instantes en el cielo, mientras que la cromosfera y las protuberancias podrán observarse durante un periodo algo mayor. La corona, en cambio, acompañará a la totalidad durante los minutos en los que la Luna oculte por completo el disco solar, ofreciendo una de las imágenes más espectaculares de todo el fenómeno.

Todo ello, anima a los científicos y a los interesados en fenómenos como el que se vivirá este miércoles 12 de agosto en la provincia de León, que volverá a mirar al cielo para ver un evento único con detalles como los que se han descrito.

Pero además de estos efectos, el entorno también cambiará de manera notable durante la totalidad. La temperatura podrá descender, la luz adquirirá una tonalidad diferente y el horizonte podrá presentar un resplandor similar al de un atardecer. Los animales pueden modificar igualmente su comportamiento ante la repentina oscuridad, mientras que el cielo permitirá apreciar algunas de las estrellas y planetas más brillantes que normalmente quedan ocultos por la intensa luminosidad del Sol. Es decir, no solo significa que se vayan a poder observar momentos de lo más irreales, únicos y originales, sino que el ambiente durante aproximadamente dos horas cambiará por completo todo: paisaje, comportamiento animal, temperatura y a una sociedad que espera con ansias que llegue el momento en el que mirar al cielo de León.

Por todo ello, vivir un eclipse total de Sol no consiste únicamente en mirar al cielo cuando llegue el momento de la totalidad. Prepararse con antelación, conocer las distintas fases y saber qué se está observando permitirá aprovechar cada uno de los instantes que ofrece este fenómeno, además acompañado por científicos expertos en la materia. En León, donde las condiciones de observación serán especialmente favorables, estar pendiente de estos pequeños detalles será la mejor manera de convertir unos pocos minutos de oscuridad en una experiencia astronómica difícil de olvidar y difícil de volver a ver, ya que para llegar al último eclipse visible en la provincia hay que remontarse hasta el 17 de abril de 1912, cuando León fue la última vez que miró al cielo.

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